Éxito, dominio, monopolio. El caso Google

22/10/2020

Hernando F. Calleja.

Arrecian la presión y las demandas contra Google en varios países, incluidos Estados Unidos, y por instituciones supranacionales, como la Unión Europea. El cerco se va cerrando en torno al gigante de Mountain View que no ha salido de una y ya se ha visto envuelto en otra. No hay tregua. La demanda del Departamento de Justicia norteamericano considera dos infracciones, la posición de dominio en las búsquedas por internet y la publicidad en buscadores.

Lo más fácil es señalar con el dedo a quien lidera el mercado (en este caso en varios sectores de mercado digital) y cambiar su situación de liderazgo por la de dominio. O lo que es lo mismo, defender su éxito o maldecirlo. Parecería un contrasentido y pondría las libertades de iniciativa y de mercado en precario, afirmar que el éxito empresarial tenga unos límites, por otro lado, desconocidos. Trabajen, inviertan, investiguen, produzcan y ganen dinero, pero no se pasen, sobre todo en lo último.

Otra cosa es que una vez en la cumbre consideren que no hay lugar para ningún otro concurrente y se dediquen a desprender las piedras por las laderas para evitar el ascenso de otros. Es decir que en cualquiera de las fases de la consecución de su éxito hayan incurrido en malas prácticas, en obstrucciones insidiosas, que impidan crecer a los demás.

Como la inventiva es inagotable, estas malas prácticas, pueden tener muy diferentes características. Sin duda, la peor de todas es que una administración determinada colabore en la eliminación de la competencia protegiendo con normas de todo género a una empresa frente a las otras de su sector. Este no es, desde luego, el caso de Google, ya que en Estados Unidos esas normas ad hoc no se producen con la facilidad con la que se dan en otros países. (Hago un paréntesis para lamentar que por mor de la pandemia, la Unión Europea haya levantado su veto a operaciones de apoyo discriminado por parte de algunos Gobiernos a corporaciones de sus respectivos países, después de cuarenta y tantos años de perseguir con la diligencia debida las ayudas de Estado).

Efectivamente, en el caso Google  se van a juzgar otras cosas. Los acuerdos con fabricantes de móviles, distribuidores y operadores para garantizar que su motor de búsqueda sea el predeterminado. Acuerdos que, en principio, no deberían viciar el mercado, ya que no son ni forzados ni gratuitos. Son transacciones legales entre empresas. Que la derivada de todas ellas acabe en una posición de dominio depende mucho más de los consumidores que de los acuerdos previos.

Por lo que yo sé, los consumidores todavía no se han pronunciado, aunque no dudo de que lo harán. Para la fiscalía, sé trata de un perjuicio para los consumidores, porque reduce su capacidad de opción. Sin embargo, dando la vuelta al argumento, ¿qué ocurre si los consumidores consideran que Google, y quien dice Google puede decir otras grandes corporaciones de la galaxia digital, tiene el mejor producto y por eso lo utiliza masivamente?

Los que defendemos con denuedo la economía de mercado nos movemos en terreno pantanoso en estas cuestiones de competencia. Para ser el mejor hacen falta otros concurrentes con los que compararse. Que en el tiempo se produzcan situaciones de preponderancia de unos productos o prestaciones sobre otros está en la lógica del mercado. Cuando se estanca el mercado y no genera nuevas opciones o nuevos competidores es cuando se pasa del dominio al monopolio.

En el orbe digital me niego a creer que haya una situación de mercado que se pueda considerar irreversible.

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.