El Banco de España constata en su prueba de resistencia que la banca es capaz de resistir el impacto de la pandemia aunque se deteriore su solvencia, pero también que continúa necesitando estímulos y medidas de apoyo, porque la segunda ola del coronavirus puede retrasar la recuperación económica e incrementar los riesgos derivados de la pandemia, avisa en su Informe de Estabilidad Financiera de otoño.
Los dos escenarios que utiliza el test de estrés del Banco de España son una caída del PIB del 1,6% para el periodo 2020-2022 (escenario base) y del 5,7% (escenario adverso). Lo que busca el supervisor es el impacto en los niveles de capital (la solvencia) pero también la capacidad de absorción de shocks de cada entidad.
Además, el deterioro crediticio supondrá que la banca tenga que dotar más provisiones por el aumento de morosidad, lo que se reflejará en su cuenta de resultados.
La conclusión del examen es que la banca es «capaz de resistir el elevado impacto económico de la crisis sanitaria, con el apoyo del efecto mitigador de las medidas implementadas por las autoridades económicas». Por tanto, una reducción o modificación de los programas de apoyo económico y financiero, así como la persistencia de los efectos negativos de la pandemia sobre la actividad económica, añadirían una presión adicional a la solvencia de la banca.
Las medidas de respuesta a la crisis han permitido absorber el impacto inicial del shock generado por la pandemia, por lo que es necesario mantener «las que se hayan probado más eficaces mientras la recuperación no sea suficientemente autosostenida, y graduándolas para acompañar al crecimiento de la actividad».
Los avales públicos al crédito son el estímulo más eficiente para la banca, según las pruebas de resistencias, ya que mejoran 1,5 puntos la ratio de capital de la máxima calidad en el escenario base, 1,7 puntos en el adverso.
El veto a los dividendos y el nuevo programa TLTRO tienen un efecto positivo, pero menor que el de los avales. Bajo la hipótesis de que el programa del BCE se mantiene en vigor hasta 2022, el volumen de ingresos adicional implicaría una mejora de la ratio de CET1 de 0,37 puntos en el escenario base y de 0,38 puntos en el adverso. La restricción al dividendo permite ganar hasta 0,56 puntos en el escenario base y 0,53 puntos en el adverso.
Sobre las moratorias, el Banco de España avisa que, una vez termine el periodo de carencia, existe «un riesgo elevado de que dichos hogares pasen a una situación de dudosidad si no se ha normalizado la actividad económica», ya que son las familias más vulnerables las que han recurrido a esta medida.
Por tanto, en este escenario de incertidumbre, el Banco de España estima conveniente que las entidades mantengan una actitud vigilante sobre la evolución de su activo, adopten una gestión del riesgo flexible y favorable a la recuperación de la actividad y exploren cauces eficaces para mejorar su eficiencia.
El Banco de España sugiere que las fusiones «podrían ser un instrumento útil de respuesta a la crisis, siempre y cuando las entidades presenten un plan de negocio que genere valor y permita aprovechar las sinergias existentes», pero deja muy claro que no son el único camino. Los bancos tienen margen para mejorar su eficiencia, recortando costes y utilizando más intensivamente las nuevas tecnologías.
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