Bernanke apaga el fuego con gasolina

21/09/2011

M. L.. 21-09-2011

Todos los ojos puestos en la Fed y en su presidente, Ben Bernanke, pero Wall Street se ha llevado una decepción de las de impresión. Los estímulos que el mercado esperaba se han quedado en una «operación twist« semejante a la que la propia Fed emprendió en la década de los 60 y consistente exclusivamente en que va a vender 400.000 millones de dólares en bonos a corto plazo y comprar bonos de largo plazo.

Una operación de este estilo ha enviado dos señales a los mercados. La primera, de índole política, indica que la Fed no se ha atrevido a ir contra los republicanos, que el pasado lunes hicieron llegar una carta a Bernanke instándole a no poner en marcha una nueva política de estímulos. «La economía estadounidense debe depender de su capacidad de crear empleo e innovar y no de políticas estrictamente monetarias impulsadas desde la Fed«, subrayaron los republicanos. Les han hecho caso.

Pero la segunda es estrictamente de coyuntura de mercados, no solo bursátiles sino de deuda. La Fed se apunta a las filas de quienes temen un colapso de la deuda a corto plazo. «Cambiar» vencimientos a dos años por otros a 10 o 30 años es enviar una señal al mercado de que en los próximos dos años las cosas van a estar muy complicadas y que su jugada es intentar salvar los muebles.

La realidad es que poco puede hacer Bernanke para ayudar a que la situación europea mejore salvo lo que ya hace, proveer liquidez en dólares a los bancos europeos que la necesiten, pero desde luego esto no es lo que esperaba el mercado. Bernanke ha sido fiel a su costumbre de apagar fuegos con gasolina y el mercado se ha derrumbado con estrépito. Mucho me temo que algunos ya sabían algo ayer cuando el S&P 500 transitaba por los 1.220 puntos.

Pero en el colmo de desgracias y por si la Fed fuera poco, Moody’s procedió a rebajar los ratings de Wells Fargo y de Bank of America. Ocurrió antes de que se hiciera oficial la decisión de la Fed y ya había puesto de los nervios a los inversores. Bernanke, simplemente, dio la puntilla.

Lo mejor de la sesión es que terminó porque cada minuto era peor que el anterior. Al cierre, el Dow Jones cayó un 2,49%, el S&P 500 un 2,94% y el Nasdaq Composite un 2,01%. Un analista, preguntado sobre la «operación twist» de la Fed subrayó que en realidad debería llamarse «twist and shout«. Pues eso, que todos se han puesto a gritar la misma palabra: «vende«.

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