En las situaciones más complicadas y duras para un país como la que estamos viviendo actualmente, cuando los científicos no han llegado al fondo de las investigaciones y los gobernantes no alcanzan todos los consensos necesarios para el beneficio de sus ciudadanos, deberíamos detenernos a observar cómo se comporta la población ante los hechos y los mensajes.
Es ya sabido que la ciudadanía está sufriendo las secuelas de la pandemia en muchos sentidos. El primero y más importante, sin lugar a dudas, el de salud. Pero también está sufriendo las consecuencias en la manera de relacionarse, de divertirse, de emplear el ocio y el tiempo libre. En definitiva, en la forma de vivir. El estatus de vida de los españoles está cambiando y, con él, las formas y modos de afrontar el futuro. Y es aquí donde quiero detenerme, precisamente.
Este sábado se celebra el Día Mundial del Ahorro, una fecha que podría resultar ofensiva, y con razón, para muchos españoles que han perdido su empleo, han tenido que bajar la persiana de sus negocios y cuya capacidad de ahorro está a cero. Sin embargo, si analizamos el comportamiento de todas aquellas personas que tienen la fortuna de mantener su trabajo y siguen cobrando cada mes sacaremos algunas conclusiones importantes. Y es que la mayor parte de las personas que siguen en activo han optado por la vía del ahorro.
Capacidad de ahorro
Según un estudio realizado por Micappital entre nuestros clientes, un 62% de los españoles que mantienen su empleo reconoce haber gastado menos de lo habitual en este periodo y, de ellos, un 44% ha decidido invertir el dinero ahorrado, aprovechando las oportunidades que ofrecen ahora los mercados financieros, ya que la bajada de las Bolsas está permitiendo a muchos posicionar mejor sus inversiones y a precios más bajos de lo habitual. Incluso en los meses más duros del confinamiento nuestra fintech registró sus propios récords de captación de nuevos inversores: más del 60% realizaron aportaciones extraordinarias a sus carteras durante ese periodo, unos 150 euros de media al mes.
No cabe duda de que el citado conjunto de la población ha visto en el ahorro una manera cautelosa de afrontar un futuro bastante incierto, y en la inversión, un modo sensato de supervivencia económica a largo plazo, esperando que aparezca la tan ansiada luz al final del túnel. Una luz que, por el momento, no parece querer llegar.
Se podría decir que los españoles que no han padecido la devastación del empleo han aplicado el sentido común en sus comportamientos y, además de aprender a restringir sus salidas y reuniones, autoimponerse el uso de la mascarilla incluso antes de que fuese obligatoria, o adaptar los ratos de ocio y tiempo libre a esta situación, han incorporado a sus vidas una estrategia en su economía doméstica basada en la gestión de sus ahorros.
Sin ser consciente de ello, la ciudadanía es la que da ejemplo a su país y a sus gobernantes con muchos de sus comportamientos y, si bien hay excepciones, como en todo, tiene un enorme valor que la sensatez y el sentido común imperen en medio de este caos que estamos viviendo en los últimos meses.
No dejemos de mirar y observar a los ciudadanos, que la mayoría de las veces van por delante de las decisiones políticas y empresariales. Aprendamos a escuchar y a observar cómo se comportan, qué necesitan y qué decisiones están tomando por cuenta propia, porque serán las lecciones de las que tengamos que aprender para construir un futuro consecuente con lo que nos ha tocado vivir.
Miguel Camiña, CEO y cofundador de Micappital
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