La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, reclamad en la Conferencia Internacional de Banca 2020 una política fiscal que ayude a los ahorradores. También pide un mercado único europeo con reglas iguales entre países y para los nuevos operadores digitales. Y recuerda que la cooperación internacional, compartiendo recursos y buenas prácticas, es «crucial» para afrontar la crisis del coronavirus.
«Hay una división todavía mayor entre los que tienen recursos y lo que no, necesitamos un nuevo contrato social. Tenemos que hacerlo juntos, sector público y privado», afirma.
La coordinación global financiera ha funcionado mejor en esta crisis que en la de 2008, especialmente en Europa, donde las instituciones han facilitado un apoyo rápido. «Eso ha tenido una enorme importancia, porque la liquidez está presente, aunque luego tendremos que quitarnos de encima la deuda», precisa.
«Es esencial que las empresas sobrevivan. Cuantas más empresas sobrevivan, más empleo sobrevivirá, porque cuando una empresa quiebra es muy difícil que vuelva a recuperarse», advierte la presidenta del Santander.
Ana Botín reconoce que el entorno de tipos bajos «no es nada fácil» para la banca, pero precisa que tampoco ayudan la regulación, el veto al dividendo o la entrada de nuevos competidores digitales que no están sujetos a las mismas reglas que los bancos.
El consejero delegado de BlackRock, Larry Fink, resalta que los tipos de interés negativos terminan por penalizar a los ahorradores. «No entiendo que haya tipos negativos en Europa, porque la mayor parte de los europeos tiene el 80% de sus ahorros en una cuenta bancaria. Los europeos no participan en los mercados de equity», argumenta.
Y avisa de la «crisis silenciosa» que se está gestando porque las personas no van a estar preparadas en el momento de su jubilación. «Lo más importante en relación con la jubilación y proteger el futuro es que cuanto antes hablemos del problema, mejor», señala.
En el escenario de crisis del coronavirus las empresas están estableciendo relaciones mucho más profundas con clientes y empleados. «Creo que cada empresa tiene que demostrar sus objetivos y su misión ante los clientes y las sociedades en las que están presentes, y creo que están respondiendo bien. Cada vez hay más empresas dispuestas a ser transparentes y exponer los problemas que tienen en cuanto a diversidad, diferencias de salarios o huella de carbono y creo que esta transformación la vamos a ver cada vez más clara», añade.