
Jorge Fernández Díaz
El juez de la Audiencia Nacional que instruye la pieza ‘Kitchen’ ha acordado que el ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz entregue el teléfono móvil que usaba en el momento en el que se enviaron los mensajes que fueron protocolizados ante notario por su ‘número 2’ Francisco Martínez y en los que habrían referencias a la operación ‘Kitchen’. El terminal que precisa el juez es por tanto el que el ministro usaba en 2013.
En este auto de seis páginas, escrito tras el careo que se ha celebrado este viernes entre el exministro y Martínez, el magistrado explica que la finalidad de este requerimiento es examinar si en dicho teléfono están esos mensajes, y apunta que «estos terminales de telefonía tienen la consideración de efecto del delito», por lo que insta al exministro a garantizar la integridad del mismo.
Una vez que Fernández Díaz entregue el dispositivo será de nuevo citado por el magistrado para proceder al examen del terminal y comprobar si efectivamente esos mensajes existieron o no.
Esta resolución llega después de que en la declaración como investigado del exministro del 30 de octubre mostrara los mensajes de su teléfono actual y confirmara que en abril de 2020 había cambiado de terminal. El exministro ha vuelto a negar hoy que esos mensajes protocolizados ante notario fueran enviados por él.
Se refiere a los que el 13 de junio de 2019 Martínez llevó ante el notario de Mahón Alberto Vela Navarro-Rubio para que se levantara acta sobre los mismos. La literalidad de los mensajes enviados por Fernández Díaz se plasma en el auto, y en uno de ellos enviado el 13 de junio de 2013 a las 20.29 horas se puede leer «Chófer B: Sergio Ríos Esgueva (ahora hace esa función con su mujer)».
Minutos antes, a las 20.20 horas el ministro le envió otro mensaje en el que le indicaba «es importante». Estos mensajes, de comprobarse ciertos, corroborarían que el ministro conocía de Sergio Ríos, informante en la operación ‘Kitchen’.
Unas semanas más tarde, el 2 de agosto de 2013 a las 00.05 horas,
se da una conversación por mensajería entre los dos en la que Martínez le dice que entiende que hablarán al día siguiente «en cuanto tengas el contacto Cecilio» –en referencia a alguien del CNI con quien el ministro le habría pedido que contactara–. Fernández Díaz le responde: «Yo lo tendré al acabar el Consejo, así hemos kedado. Total coordinación y medios. Hay que conseguir esa info…».
Este mensaje es relevante para la instrucción dado que durante la declaración del exministro éste defendió que no era redactado por él puesto que no es habitual que intercambie la ‘Q’ por la ‘K’ cuando redacta. Aunque durante el careo, Martínez le ha indicado que sí solía hacerlo y le ha puesto hasta dos ejemplos.
En el auto del juez de este viernes, se explica que Martínez acudió una segunda vez a notaría, en esta ocasión a la del notario Enrique A. Franch en Madrid para protocolizar otro mensaje SMS que recibió el 18 de octubre de 2013 desde el teléfono corporativo de Jorge Fernández Díaz.
«La operación se hizo con éxito: se ha volcado todo (2 iphone y 1 ipad) Mañana tendremos el informe. Según dice el informador (veremos si es así), ese material lo había dado B a los abogados para poder obtener a través de ellos los teléfonos y otros datos de su agenda, en orden a contactar con ellos para poder preparar su defensa jurídica. Es decir, q no sería información para el J a efectos de su publicación: es lo que ha dicho, insisto y es muy probable que esa fuera la intención. Otra cosa q nosotros con el volcado efectuado podamos acceder a una gran e interesante información…veremos. Te informo», dice literalmente ese mensaje.
Si bien Fernández Díaz ha mostrado su predisposición a entregar el teléfono móvil anterior al que usa ahora, éste no es el que precisa el juez. «Ante la trascendencia que ha adquirido el dispositivo para concretar si efectivamente se produjo o no el envío de los mensajes (…) ha adquirido la condición de verdadero cuerpo del delito», dice ahora el juez.
Careo entre Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez
El ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, quien este viernes se enfrentaba a un careo en la Audiencia Nacional con el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, ha echado en cara al que fuera su superior, y a la cúpula del PP, que en el caso ‘Kitchen’ le hayan arrojado «a las fauces de la prensa».
Ha confesado que se ha sentido abandonado por el partido y de hecho ha indicado que si Casado –presidente del PP– no sabe cuidar a la gente que trabaja para el partido –por él– tampoco sabrá cuidar de los españoles en caso de que llegue a gobernar.
Fuentes jurídicas, consultadas por Europa Press, han explicado que a lo largo del careo –correcto pero tenso– que se ha extendido durante aproximadamente dos horas, ambos han mantenido sus versiones frente al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón en relación al papel que jugaron en la operación que se sufragó con fondos reservados para sustraer documentación sensible del PP al extesorero del partido Luis Bárcenas, la operación ‘Kitchen’.
Con los dos ex altos cargos sentados uno junto a otro frente al juez y con los dos fiscales (uno nuevo en sustitución de Ignacio Stampa) en el lateral, han mantenido lo declarado ya en octubre, y desde el principio la situación ha tornado en tensa. Al principio se dirigían al juez para responderse uno al otro, hasta que el magistrado les ha explicado que esa no era la dinámica, sino que debían hablar entre ellos.
Mientras que Fernández Díaz no reconocía haber enviado a su ‘número 2’ mensajes sobre Kitchen o haber mantenido una llamada telefónica al respecto en julio de 2013, Martínez defendía la veracidad de esos mensajes, que de hecho llegó a protocolizar ante notario. Y sobre ese acta también se han enzarzado, ya que el exministro ha afirmado que el notario y Martínez son amigos y ha puesto en duda la veracidad de los mensajes, como ya hiciera en su declaración del 30 de octubre.
Después de que el exministro negara que envió a Martínez mensajes relacionados con la operación, éste ha espetado que no ha pasado «de ser secretario de Estado y diputado a falsificador», y que de informática sólo tiene un nivel de usuario, por lo que no sería capaz de manipular mensajes que hubiera podido recibir de Fernández Díaz.
Durante esas dos horas también ha habido tiempo para los reproches, y es que el exministro se ha quejado a Martínez de que le hubiera insultado a sus espaldas llamándole «bobo y miserable» y le ha echado en cara que de no ser por él, no estarían en esa situación. Esas mismas fuentes inciden en que el ministro ha llegado a decir que sin la intervención de Martínez él sólo hubiera sido testigo, a lo que éste le ha respondido que como testigo no hubiera aportado mucho dado que niega la existencia de la operación.
Sobre los insultos –que se hicieron públicos tras el levantamiento del secreto del sumario– el que fuera mano derecha en el ministerio le ha respondido que lamentaba esas palabras malsonantes pero que cuando uno se siente «abandonado» a veces se dicen palabras fuertes. En el sumario también constan las gestiones que intentó hacer sin éxito Martínez para que el partido le incluyera en las listas de la Asamblea de Madrid para poder seguir siendo aforado.
Dada la situación, en un momento dado el exministro ha perdido la serenidad y, si bien no ha roto a llorar, sí que se ha azorado por lo «doloroso» del momento, ante lo que el magistrado García-Castellón le ha pedido que se calmara e incluso le ha ofrecido hacer un pequeño receso.
Tras el careo, la defensa del exministro ha aportado además un informe pericial elaborado por un perito informático con el que pretenden reforzar la tesis de que los mensajes protocolizados por Martínez están «manipulados» y por tanto no son veraces.
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