Así lo han manifestado el presidente de la entidad, Carlos Torres, y su consejero delegado, Onur Genç, durante la presentación a analistas que ha tenido lugar este lunes tras el anuncio de la venta de la filial estadounidense a PNC por 11.600 millones de dólares (unos 9.700 millones de euros).
Torres, que ha destacado que el grupo ya estaba bien capitalizado incluso antes de la transacción, ha afirmado que no se siente cómodo operando con unos colchones de capital estructuralmente tan altos, por lo que la operación aporta una gran flexibilidad para pensar en distintas operaciones.
En cualquier caso, la venta no se completará antes de los próximos 6 a 9 meses, por lo que hasta entonces la entidad no realizará ningún movimiento concreto.
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