Un análisis elaborado por Aitor Lacuesta, Pau Roldan y Darío Serrano-Puente y publicado por el Banco de España destaca que el comercio ‘online’ favorece la competencia entre empresas, reduciendo los márgenes económicos y, en consecuencia, los precios, pero no afecta de manera «sustancial» a los beneficios de las compañías. «No hay evidencia de que el comercio digital haya afectado a los beneficios empresariales», subraya el informe.
Mientras que en 2009 el peso de las ventas del comercio ‘online’ se situaba en España dos puntos por debajo de la media de la Eurozona y cinco puntos por debajo de Alemania, en 2016 España lograba ponerse a su altura, con una cuota del 14%. Además, la pandemia ha contribuido a elevar el peso del comercio ‘online’: antes del confinamiento, las compras por Internet representaban cerca del 15% del total, y después aumentaron hasta alcanzar el 22%.
«La reciente pandemia de Covid-19 y las medidas aplicadas por los diferentes Gobiernos para frenar los contagios han acelerado esta tendencia al alza del comercio digital, llevando a muchos consumidores a iniciarse en este método de compra», destaca el análisis del Banco de España.
A pesar de que existe mucha incertidumbre sobre la persistencia de estos cambios tras la retirada de las medidas de confinamiento más estrictas, los expertos del Banco de España estiman que el comercio digital mantendrá «gran parte de su dinamismo».
En los meses posteriores a las medidas de confinamiento más duras, aplicadas en la primavera, se ha apreciado una caída del comercio ‘online’ desde el máximo alcanzado en mayo, «pero siempre manteniendo un nivel superior al observado con antelación a la crisis, al menos hasta el mes de septiembre».
La mayor incidencia de este canal de ventas ha sido «generalizada» en todos ellos, aunque el mayor impacto se ha dejado sentir en la hostelería.
El análisis del Banco de España no detecta «diferencias significativas» de precios entre el mercado online y el convencional. Y subraya que el mercado ‘online’ también presenta alguna peculiaridades que se dan también en el tradicional, como la escasa frecuencia en el cambio de los precios de los productos (algunos se mantienen durante meses) o la «elevada heterogeneidad» para un mismo producto a la venta en distintos puntos ‘online’ de España.
El desarrollo del comercio digital favorece la competencia porque permite a las empresas pagar costes de entrada más bajos para vender sus productos y facilita la difusión de información de precios entre competidores del mismo producto, y entre vendedor y consumidor final. «Estas circunstancias darían lugar a una competencia mayor entre empresas y, en consecuencia, a presiones a la baja sobre los precios de los productos, así como a una reducción de los márgenes empresariales», apunta el análisis del Banco de España.
Un aumento de la cuota de ventas ‘online’ lleva a las empresas a rebajar sus márgenes de precio sobre coste marginal «de forma significativa». Un aumento de 10 puntos en la cuota de ventas por Internet reduce el margen en cuatro puntos.
La rentabilidad de las empresas, calculada como la ratio de beneficios sobre ventas, no se ve «significativamente afectada» por el comercio ‘online’. El mantenimiento de la rentabilidad de forma simultánea a la caída de márgenes puede obedecer a la reducción de los costes de aprovisionamiento (alquileres, suministros y materiales no relacionados con el nivel de producción) que realizan las empresas ante el aumento de las ventas ‘online’. Pero «no parece afectar» a los costes laborales.
«El crecimiento del comercio digital podría haberse traducido en un aumento de la competencia entre las empresas y en una caída de los márgenes de precios sobre costes. Sin embargo, no se observa que las empresas traduzcan sus menores márgenes en pérdidas de rentabilidad, lo que indicaría una reducción de ciertos costes fijos, entre los que destacan los de aprovisionamiento, con lo que los beneficios totales no necesariamente se verían alterados de manera sustancial», concluye el análisis del Banco de España
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