
Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF; Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España; y Carlos San Basilio, secretario general del Tesoro y Financiación Internacional.
«Las entidades miden y gestionan riesgos bancarios clásicos, como el de mercado o el operacional, pero, hasta la fecha, no están considerando plenamente los denominados riesgos físicos, derivados de los efectos directos del cambio climático», afirma la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, durante su intervención en un encuentro organizado por el supervisor, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Ministerio de Economía y el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico para impulsar el papel del mundo financiero en el proceso de descarbonización.
Margarita Delgado reclama a los bancos que no olviden los riesgos de transición, derivados de las políticas y regulaciones públicas, cambios tecnológicos o de comportamiento relacionados con la descarbonización.
La subgobernadora del Banco de España argumenta que cuando las entidades gestionan sus riesgos de un modo adecuado, están favoreciendo una eficaz asignación de los recursos económicos disponibles, al priorizar aquellos proyectos con mayor probabilidad de éxito de aquellos que no son viables a medio plazo.
La incorporación de estos nuevos elementos ligados al cambio climático y a la descarbonización de la economía a la gestión tradicional de los riesgos bancarios no supone conflicto alguno, sino más bien al contrario.
Aunque la subgobernadora del Banco de España reconoce que tanto los riesgos físicos como de transición pueden afectar en última instancia a la solvencia de algunos clientes de las entidades, al valor de determinados activos negociados o usados como garantía, además de incrementar la frecuencia y severidad de eventos operacionales derivados del clima.
«Las medidas transformadoras para cambiar nuestro modelo productivo afectarán a los acreditados bancarios», y en algunos casos darán lugar a oportunidades, y, en otros, impactarán negativamente en el modelo de negocio.
También los supervisores y los bancos centrales deben contemplar estos riesgos en sus análisis. Tanto en su labor como supervisores macroprudenciales o a la hora de realizar previsiones económicas. «Al igual que en el caso del sector bancario, la incorporación de estos impactos a nuestros análisis no sólo no implica problema alguno, más allá de los retos metodológicos, sino que es a todas luces necesaria», recalca.
Los supervisores no pueden ignorar los cambios planteados por la transición ecológica, dado que tendrán efectos «muy considerables» e incluso sistémicos sobre determinados sectores de actividad. Margarita Delgado precisa que el Banco de España está colaborando con el Ministerio de Transición en la evaluación de este impacto en los sectores y la economía.
La subgobernadora del Banco de España resalta que el desarrollo de los bonos verdes demuestra el creciente interés por la inversión responsable, «se trata de una tendencia consolidada». Pero «al igual que no se puede analizar la solvencia empresarial sin información contable fiable y homogénea, no se puede evaluar el riesgo de la actividad medioambiental sin contar con información homologable».
Margarita Delgado estima que será necesaria una movilización de recursos de unos 200.000 millones€ en la próxima década para la transición energétoca, lo que pasa por la inversión público-privada, en la que «la banca va a jugar un papel clave». «Es motivo suficiente para que el sector bancario se involucre», resalta.
WWF reclama acelerar la descarbonización de las carteras
WWF reclama a la banca que acelere la descarbonización de sus carteras y que acometa la transición energética de manera más rápida y más profunda, para que la economía se alinee y acople al Acuerdo del Clima de París y más aún en el contexto de la recuperación económica tras la pandemia.
Su secretario general, Juan Carlos del Olmo, pide al sector financiero de España que sea «más ambicioso», que asuma un papel «áun más proactivo» por responsabilidad, por rentabilidad y por seguridad para sus inversores. Avisa que las empresas que no transiten a un nuevo modelo de negocio verán «muy limitada» en el futuro su participación en los mercados.
Eentre las recomendaciones del informe ‘Estrategias de Engagement del sector financiero para acelerar la descarbonización’, el alineamiento de sus carteras de préstamos con el Acuerdo de París, mediante objetivos de descarbonización y estrategias de desinversión claras.
Tesoro: la transparencia es clave
El secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, Carlos San Basilio, coincide con la subgobernadora del Banco de España en que el marco de transparencia es clave para que los agentes económicos incorporen la valoración de impacto medioambiental de sus decisiones de ahorro o inversión. En este sentido, se ha logrado el primer acuerdo del procedimiento de la taxonomía, por la que se evalúa la actividad económica y construir así un marco de transparencia al que ligar las decisiones empresariales, y el reglamento sobre gestión de riesgos.
Reitera el compromiso de lanzar una emisión de bono soberano verde, que tendrá un efecto multiplicador para reforzar este mercado y legar a una mayor base inversora. España pasará de ser el séptimo país en emisión de bonos verdes a «uno de los mercados líderes».
Volver a la antigua normalidad no vale
En un video, la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, destaca el papel de las finanzas para transformar el modelo económico en otro más «seguro». Y resalta que éste es un momento «particularmente oportuno», porque «no vale volver a una normalidad que ya no servía». «Debemos legar los menos problemas posibles y para ello el puente entre hoy y mañana requiere una aportación del sistema financiero», insiste Teresa Ribera, que recalca que es «un desafío» educar a los inversores.
«Lo más inteligente es garantizar que todas las decisiones de inversión no solo no generan daño sino que son compatibles al 100% con los objetivos de seguridad climática recogidos en el Acuerdo del Clima de París», subraya. Adaptar las carteras de inversión, mejorar la transparencia de los sistemas financieros, mejorar la responsabilidad de los Gobiernos y de los sistemas de los bancos centrales «marca la diferencia de la deuda que dejamos a nuestros hijos y nietos», reitera Teresa Ribera.
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