Interesante y positiva jornada para los mercados de valores europeos, pero sobre todo significativa. Andaban los grandes buscando una excusa para dejar de atizar a todo y a todos, preferentemente a los bancos y han encontrado la excusa perfecta en una posibilidad de ampliar el Fondo de Rescate Europeo hasta superar los dos billones de euros.
Ya es curioso que nos vengan a estas alturas con este tipo de cuentos. Si llegara a concretarse esta medida, ¿cuándo estaría efectivamente en vigor? Si nos atenemos a la reacción de los índices en la jornada de hoy parece que mañana mismo, pero la realidad es bien distinta. Miren cómo las están pasando para ampliar el Fondo hasta los 400.000 millones, multipliquen las cifras y los tiempos que está llevando la aprobación y saquen ustedes mismos las conclusiones pertinentes: petardeo de feria.
Otra cosa es valorar que por primera vez se reconoce en el seno de la UE que hay un debate no ya en la ampliación del susodicho Fondo, sino que este debate va más allá que buscar la salvación de Grecia, sino que se intenta salvar al sistema financiero de la Eurozona en su conjunto, lo que en estos momentos equivale hablar del sistema financiero francés. Ese es el punto en el que hay que detenerse y no tanto en las cantidades que se barajan.
Que la UE empiece a hablar de cosas que se acercan bastante más a las necesidades reales que hace sólo una semana es un paso positivo, pero no por ello es para relajarse, bien al contrario. Mientras no cambien mucho las cosas, esto es un rebote en una tendencia bajista y antes o después nos la van a jugar. Esa es mi opinión y así se lo cuento, sin tapujos.
Observen que la reacción de los distintos índices ha tenido un elemento de disparidad realmente notable. De una parte, los índices de la Eurozona han subido con alegría y, de otro, al FTSE londinense le ha faltado precisamente eso, la alegría. Hace semanas que me parece que el discurrir del FTSE es el más lógico entre los grandes índices europeos. Gran Bretaña y sus empresas están algo más al socaire de Grecia y sus vaivenes o de las presiones sobre el euro por lo que, en mi opinión, es el índice europeo a seguir en este momento. Baja cuando todos bajan y sube cuando todos suben, pero todo lo hace de una forma más moderada. Por tanto, a la alegría generalizada hay que ponerle de inmediato este contrapeso, que no es poco contrapeso, dicho sea de paso.
Lo que ha ocurrido hoy, sencillamente, ha estado centrado en la mejora de los valores financieros europeos, lo que ha arrastrado a los índices, pero nada más que eso. Cuando ocurra lo contrario, también todo será arrastrado por unos valores, los financieros, que en su inmensa mayoría no han completado sus figuras bajistas, así que mucho cuidado. Ese es el peligro y es muy amenazador porque la mejoría de expectativas es realmente frágil.
Y dicho todo esto, contarles que la euforia se había frenado bastante a la hora de cierre y que la apertura de Wall Street no acompañó al alza, sino más bien al contrario. Allí siguen viendo las cosas más o menos como estaban y no se fían, con razón. Así el Dax terminó subiendo un 2,87%, el CAC un 1,75% y el Ibex un 2,56%. Por su parte, el mucho más moderado FTSE londinense reflejaba un modesto avance del 0,45%.
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