El 48,5% de las empresas está detectando un descenso de su facturación en el último trimestre de 2020, según una encuesta realizada por el Banco de España para conocer la incidencia de la pandemia y que formará parte de las Proyecciones macroeconómicas de la economía española (2020‑2023), que hará publico el 11 de diciembre. El 23,9% de estas empresas asegura que este retroceso de sus ventas está siendo «significativo».
El 36,3% registra descensos superiores al 15% sobre 2019. La caída media es del 10%, pero llega al 50% en el caso de la hostelería.
Además, el 45,9% 45,9% de las empresas espera una disminución adicional de su facturación entre enero y marzo.
En términos de empleo, las empresas encuestadas por el Banco de España describen un panorama más estable, pues su menor actividad en el cuarto trimestre no se estaría traduciendo en una destrucción de puestos de trabajo «de magnitud comparable».
Aunque casi un 25% de las empresas manifiesta haber recortado plantilla en el trimestre actual, la mayor parte de ellas habría mantenido estable o incluso aumentado levemente su personal. De cara al primer trimestre de 2021, las empresas anticipan que el volumen de sus trabajadores será muy similar al actual.
El Banco de España precisa que la valoración de las empresas acerca de su situación actual muestra un grado de heterogeneidad muy elevado por ramas de actividad, debido a que las restricciones para contener la pandemia han perjudicado fundamentalmente a las actividades de servicios.
Así, la actividad y el empleo están evolucionando de forma más negativa en este cuarto trimestre en la hostelería, las actividades de ocio y entretenimiento, y el comercio.
Los descensos de la actividad y del empleo son mayoritarios en el trimestre en curso en todas las ramas, lo que refleja, según el Banco de España, «un cierto deterioro de la economía tras el fuerte repunte observado en el período inmediatamente posterior a la desescalada«.
Las empresas constatan que este empeoramiento de su actividad está teniendo también reflejo en los precios de venta de sus productos, con descensos que tienden a ser más elevados en los sectores más afectados por la crisis. Además, esta evolución «estaría presionando a la baja los márgenes de las empresas» por el mayor coste de los ‘inputs’ de sus procesos productivos. Las expectativas de las empresas apuntan a una prolongación de la contracción de sus márgenes en el primer trimestre de 2021.
Las empresas apuntan a la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia y sobre la política económica como el factor con un mayor impacto negativo sobre su actividad reciente.
El 82,5% de las empresas no espera recuperar el nivel de actividad previo a la pandemia en 2020. Y muchas no se atreven a poner fecha a esa recuperación.
Además de la incertidumbre, pesan la disminución de la demanda, siendo este factor más relevante en el caso de los servicios, y los problemas de acceso a la financiación externa, que está condicionando la actividad para una proporción de empresas comparativamente más reducida, según el Banco de España.
«Este resultado podría estar apuntando a un funcionamiento apropiado de los mecanismos de garantías crediticias públicas puestos en marcha tras el estallido de la crisis, si bien la proporción relativamente elevada de empresas que, dentro de algunos sectores, mencionan este factor como un condicionante adverso de su actividad productiva sugiere que no todas ellas han logrado solventar plenamente sus necesidades de recursos financieros», sostiene la interpretación de la encuesta realizada por el Banco de España.
Sobre las vías de actuación a las que han recurrido las empresas para paliar los efectos de la crisis, los más frecuentes han sido el acceso a los préstamos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la reducción de sus inversiones, el fomento del teletrabajo y la formulación de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).
Las empresas han hecho un uso más frecuente de estos mecanismos cuanto mayor ha sido el descenso de su facturación. Este es el caso de los préstamos ICO, la disminución de la inversión o los ERTE.
El Banco de España también detecta un mayor uso de las medidas de ajuste de los costes laborales, como las reducciones de plantilla o los ajustes salariales, en las empresas en peor situación económica, aunque «la utilización de estas herramientas ha sido comparativamente menor hasta la fecha».
Tanmpoco se detecta una relación entre la evolución de la facturación de las empresas y el grado de aumento del teletrabajo o de la explotación de canales de venta ‘online’.
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