El rendimiento del bono se dispara tras las decisiones del BCE

10/12/2020

Miguel Ángel Valero. "En caso de que los mercados de capital de deuda experimenten una volatilidad de mercado, similar a la de la Reserva Federal, el BCE podría comprar temporalmente aquellos bonos que perdieron su calificación de grado de inversión en medio de la recesión de Covid-19", sugiere Christian Hantel, de Vontobel AM.

El rendimiento del bono español a 10 años, que había llegado a un mínimo histórico del 0,002% y que se situaba en el 0,004% minutos antes del comunicado del Banco Central Europeo, se ha disparado hasta el 0,051%, su mayor nivel desde el martes 8 de diciembre, inmediatamente después. Luego, ha vuelto al entorno del 0,004%.

De esta forma, la prima de riesgo ofrecida a los inversores en bonos españoles con vencimiento a una década en comparación con sus homólogos alemanes también se ha elevado tras la reunión del BCE. Si poco antes de conocerse las medidas se situaba en el entorno del 63,2 puntos, posteriormente ha alcanzado los 63,9 .

La cotización del euro frente al dólar también ha registrado variaciones después de la reunión del instituto emisor. Mientras que antes de conocerse las decisiones adoptadas rondaba los 1,2082 dólares por cada euro, tras su publicación la divisa europea se ha apreciado hasta cambiarse por 1,2159 dólares, su mejor cruce desde el lunes 7 de diciembre.

Reacciones de los analistas

Mark Holman, CEO de TwentyFour AM (Grupo Vontobel), considera que «no se debe subestimar el impacto del PEPP en los mercados de bonos gubernamentales de la zona del euro; los fondos restantes del programa ya son suficientes para adquirir toda la oferta neta prevista de bonos gubernamentales de la eurozona el año próximo, y con el aumento su capacidad podría extenderse hasta el doble de la cantidad de nueva emisión neta». «Esto crearía un escenario técnico muy fuerte y haría que la curva de rendimiento fuera increíblemente estable, incluso si los rendimientos son muy bajos. El mayor ganador del PEPP debería ser el BTP italiano, ya que prevemos su convergencia con el Bund alemán en los próximos 12 meses», añade.

Christian Hantel, Portfolio Manager Global Corporate Bonds de Vontobel AM, compara las estrategias del BCE con las de la Reserva Federal: «La Fed anunció en marzo una noticia muy importante para el mercado crediticio: decidió apoyar a las empresas estadounidenses proporcionando liquidez al mercado de bonos corporativos en circulación, a través de una línea de crédito en el mercado primario y secundario. En otras palabras, la Fed comenzó a comprar bonos corporativos con calificación de grado de inversión y también bonos con rating BB, cuya calificación había sido degradada recientemente, los llamados «ángeles caídos», con un vencimiento de hasta cuatro años. Esto ha eliminado en gran medida la distorsión del mercado que observamos en el primer semestre de 2020 y ha asegurado que las empresas puedan refinanciarse al mismo nivel que el mercado actual».

«En comparación con la Reserva Federal, el BCE sólo compra bonos corporativos con al menos una calificación de grado de inversión, no bonos de alto rendimiento. Actualmente, las empresas en Europa se pueden refinanciar con bastante facilidad a través de los mercados de capital de deuda. Incluso la mayoría de ellas, con o sin clasificación de alto rendimiento, tienen acceso al mercado de bonos corporativos con rendimientos muy bajos», explica.

«En caso de que los mercados de capital de deuda experimenten una volatilidad de mercado, similar a la de la Reserva Federal, el BCE podría comprar temporalmente aquellos bonos que perdieron su calificación de grado de inversión en medio de la recesión de Covid-19. Esta sería una medida útil, si las tasas de impago resultan ser más altas de lo esperado y limitaría el arrastre de las rebajas de calificación y un posible desafío para refinanciar los próximos vencimientos», sugiere este experto.

Diaphanum destaca que las decisiones tomadas por el BCE en la última reunión del año vienen a confirmar la extensión de su política monetaria ultraexpansiva, con un balance que ya supera el 60% del PIB, para permitir mantener unas condiciones de financiación muy laxas con las primas de riesgo en niveles artificialmente reducidos.

La entidad explica que el ajuste de la política monetaria del BCE se justifica por los siguientes factores:

1) El empeoramiento de la pandemia en el último trimestre del año ha llevado a una revisión a la baja del crecimiento, que ya ha reflejado el propio organismo en su nuevo cuadro macroeconómico.

2) La inflación general de la zona euro se encuentra en el -0,3% interanual, con una subyacente en el +0,2%, lejos del objetivo y de las previsiones del BCE para los próximos años.

3) A pesar de que Lagarde ha insistido en que no existe un objetivo de tipo de cambio, admite que sí que lo monitorizarán, ya que la reciente apreciación del euro podría condicionar la competitividad del sector exterior y presionar la inflación a la baja.

Carlos del Campo, miembro del departamento de Inversiones de Diaphanum, explica que “la reacción inmediata del mercado no ha sido muy significativa puesto que ya se había ido descontando desde la última reunión en forma de caídas adicionales de las TIR de los bonos soberanos y estrechamiento de diferenciales de crédito. El mayor impacto se ha producido en el sistema financiero, que recoge con pesimismo un posible menor margen de intereses en sus cuentas de resultados”.

Samy Chaar (Economista Jefe de Lombard Odier), pone el foco en que «el BCE tiene una clara preferencia por utilizar estos instrumentos de política en lugar de los recortes de los tipos de interés, que se mantienen sin cambios». «Esto ayuda a anclar los tipos de interés en territorio negativo y a mantener bajo control los diferenciales de crédito periféricos», añade.

Las últimas acciones del BCE deberían c»ontribuir a asegurar la recuperación de la pandemia gracias a unas condiciones de financiación todavía extremadamente favorables (tipos bajos y rendimientos de los préstamos, disponibilidad de crédito), y limitar los daños económicos de la segunda ola, especialmente en un contexto de apoyo fiscal más expansivo a través del Fondo Europeo de Recuperación”.

Ebury mantiene su visión alcista a largo plazo. “Creemos que la aversión del BCE a un euro más fuerte junto a una posible contracción de la actividad en la zona euro en el cuarto trimestre podría provocar un pequeño retroceso a corto plazo en el EUR/USD. Sin embargo, ha habido cierto alivio entre los inversores de que no haya habido un discurso más enérgico sobre el valor de la moneda y, tras la rueda de prensa, el mercado ha reaccionado haciendo subir ligeramente al EUR/USD”.

“Seguimos siendo optimistas sobre la economía de la zona euro para 2021 y creemos que los grandes estímulos fiscales y monetarios que se están aplicando actualmente deberían permitir una recuperación fuerte una vez que termine la última serie de restricciones frente al coronavirus. Sin embargo, la nueva ola y el riesgo que aún representa la pandemia para la economía mundial garantizarán que la política del BCE siga siendo muy acomodaticia el año próximo», añade.

Azad Zangana, economista senior para Europa de Schroders, pronostica que «los tipos de interés podrían permanecer como están hasta 2024 o incluso más tiempo, si el Banco Central Europeo quiere evitar otra crisis de deuda soberana«.

«El BCE no quiere que el QE pierda fuerza antes de que los Gobiernos de la UE hayan tenido la oportunidad de hacer uso del fondo de recuperación de la UE», explica.

En nuestras previsiones habíamos asumido una distribución más equitativa, con un total de 750.000 millones de euros de compras adicionales, pero el tamaño puede aún alcanzarse en una etapa posterior. Sin embargo, es evidente que los inversores se quedaron un poco decepcionados por la magnitud del aumento de las compras, ya que los rendimientos de los bonos soberanos aumentaron ligeramente (los precios cayeron) y el euro se fortaleció frente al dólar estadounidense.

«Con los niveles de deuda pública aumentando fuertemente, el BCE podría verse obligado a seguir añadiendo más estímulos, sólo para evitar el riesgo de otra crisis de deuda soberana», añade.

Paul Diggle, Senior Economist de Aberdeen Standard Investments, apunta que «los pronósticos económicos a la baja del BCE – adoptando una visión relativamente cautelosa sobre la velocidad con la que las vacunas permiten el retorno a la normalidad – significan que probablemente no sea la última incursión en el estímulo monetario de este ciclo».

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