El Banco de España mejora sus previsiones pero reduce a la mitad el impacto del fondo europeo

11/12/2020

Miguel Ángel Valero. El impacto conjunto del fondo de reconstrucción para los tres primeros ejercicios (2021-2023) que estima el Banco de España se aproximaría a 1,8 puntos, mientras que el Gobierno estima 2,6 puntos cada uno de los tres años, 7,8 puntos en total, cuatro veces más.

Una de cal y otra de arena. El Banco de España ha mejorado sus previsiones económicas respecto a sus últimas estimaciones de septiembre al augurar una menor caída del PIB en 2020, de entre un 10,7% y un 11,6%, y un mayor crecimiento tanto en 2021, de entre el 4,2% y el 8,6%, como en 2022, cuando se registrará un crecimiento de entre el 3,9% y el 4,8%.

En septiembre, el Banco de España preveía que el PIB cayese este año entre un 10,5% y un 12,6% y creciese en 2021 entre un 4,1% y un 7,3%.

El Banco de España establece tres escenarios (suave, central y severo) en función básicamente de la evolución de la pandemia, y augura que la caída del PIB en 2020 sería del 10,7%, 11,1% y 11,6% en los tres escenarios previstos, respectivamente.

El repunte del producto de la economía en 2021 sería de un 6,8% en el escenario central, cifra que se elevaría hasta el 8,6% en el escenario más favorable y se reduciría hasta el 4,2% en el más adverso.

Además, las previsiones del Banco de España también mejoran para el año 2022, ya que frente a las anteriores estimaciones de un crecimiento de entre el 1,9% y el 3,3%, ahora augura un alza del 3,9% en el escenario severo, el 4,2% en el central y el 4,8% en el suave.

La mejora de las previsiones se debe a la revisión a la baja de los precios del petróleo y a unos costes de financiación más reducidos. Además, la tasa de crecimiento en el segundo trimestre es siete décimas más elevada, lo que lleva a una revisión de las tasas medias de incremento del PIB de medio punto en 2020 y de dos décimas en 2021.

Menos optimista que el Gobierno con los fondos europeos

A ello se suma el crecimiento del 16,7% del tercer trimestre y se añaden 1,3 puntos de en 2021 derivado del impacto de los fondos europeos. Y aquí viene la de arena, porque esta estimación del Banco de España está muy lejos del impacto de 2,6 puntos previstos por  el Gobierno para el año que viene. Para el resto de los años, el Banco de España limita el efecto de los fondos europeos a dos décimas anuales de crecimiento adicional.

El Banco de España estima que el crecimiento del PIB podría aumentar en 1,3 puntos  en 2021 y, adicionalmente, en otras dos décimas en el promedio de 2022 y 2023, gracias a los fondos de la UE que España recibirá por un importe aproximado de 77.000 millones€.

Esto supone rebaja a la mitad el impacto de 2,6 puntos estimado por el Gobierno para 2021. De esta forma, el impacto conjunto para los tres primeros ejercicios (2021-2023) que estima el Banco de España se aproximaría a 1,8 puntos, mientras que el Gobierno estima 2,6 puntos cada uno de los tres años, 7,8 puntos en total, cuatro veces más.

El Banco de España, que reconoce la dificultad de estimar el impacto de los fondos europeos, afirma que la previsión del Gobierno (2,6 puntos porcentuales en 2021 y en una cuantía similar en el promedio del período 2021-2023) se sitúa en la «parte alta del rango de estimaciones empíricas disponibles».

El menor impacto estimado por el Banco de España se basa en «un menor grado de absorción de los fondos y un multiplicador fiscal más reducido»: 0,9 por parte del Banco de España, frente a 1,2 ue usa el Gobierno.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, explica que estima un grado de absorción de los fondos del 82%, frente al 100% del Gobierno y el 70% de la media histórica en España. Para 2021 se podría ejecutar el 100% del gasto corriente, pero solo el 70% del gasto en inversión programado, debido a la mayor complicación de la puesta en marcha de los proyectos.

El Banco de España destaca que los Presupuestos de 2021 hna permitido «acotar significativamente la incertidumbre» en cuanto al tamaño, calendario y composición de los proyectos que se han de ejecutar con los fondos europeos, a lo que ha contribuido, además, la iniciativa de centralizar en el Consejo de Ministros la planificación del gasto, simplificar los procedimientos de contratación administrativa y acortar los plazos de resolución de éstos.

Pero avisa que existen todavía diversos factores que dificultan la cuantificación del impacto de estos planes sobre las cuentas públicas y el crecimiento, como la elevada dimensión del programa, que carece de referencias históricas comparables en España.

El «precedente más cercano» sería el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo, conocido como ‘plan E’, por el que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero transfirió fondos a las corporaciones locales en respuesta a la crisis de 2008 por una cuantía de 1,2 puntos del PIB para ejecutar inversiones públicas durante el bienio 2009-2010.

Según el Banco de España, este plan se ejecutó en una coyuntura con «ciertas similitudes» con la actual, con un grado relativamente reducido de utilización de la capacidad productiva y un tono «muy acomodaticio» de la política monetaria, a pesar de lo cual se estima que su multiplicador sobre la actividad y el empleo fue «relativamente reducido».

«Elevada incertidumbre» sobre la capacidad de gestión del dinero de la UE

Para el Banco de España, existe una «elevada incertidumbre» sobre la capacidad de las Administraciones públicas y del sector privado para ejecutar proyectos de inversión por un volumen tan elevado en unos plazos tan cortos como los anunciados.

Recuerda que, tras los dos primeros años de los fondos estructurales, las Administraciones españolas solo logran ejecutar proyectos por el 30%, cifra que aumenta gradualmente hasta situarse en torno al 70% en el séptimo año, último ejercicio en el que se pueden adquirir compromisos de gasto.

Para alcanzar su máxima efectividad, la selección y la planificación de los proyectos han de ser «muy rigurosas», lo que puede resultar «particularmente complejo», dados el elevado volumen de recursos y los reducidos plazos, lo que se complica aún más teniendo en cuenta que, si bien el Estado coordinará la planificación del gasto, una parte muy significativa de su ejecución recaerá directamente sobre las comunidades autónomas.

«Es posible, en todo caso, que una parte de estas incertidumbres se disipe a través de la concreción de los proyectos en el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia, cuyo plazo de presentación concluye el 30 de abril de 2021 y que deberá ser evaluado por la Comisión Europea», precisa el Banco de España.

En cualquier caso, los fondos de la UE son una «oportunidad única» para potenciar la recuperación económica tras la pandemia y al mismo tiempo lograr una transformación estructural de la economía, si bien la maximización de esos efectos dependerá de que se logre sacar el mayor partido posible al programa, lo que depende a su vez de que los recursos sean asignados mayoritariamente a proyectos con un impacto elevado sobre el capital humano y tecnológico de la economía.

De ser así, añade, los multiplicadores del gasto podrían ser mayores que los considerados en los escenarios macroeconómicos. Si a ello se sumara la posibilidad de que las Administraciones españolas pudieran absorber la totalidad de los fondos disponibles, el impacto sobre el crecimiento de la economía podría ser más elevado que el incluido en estas proyecciones, concluye el análisis del Banco de España.

Más pesimismo sobre el cuarto trimestre

El Banco de España mejora sus previsiones sobre 2020, 2021 y 2022, pero en cambio empeora sus estimaciones para el cuarto trimestre por los rebrotes de la pandemia y las nuevas medidas restrictivas, y estima una caída comprendida entre una horquilla de -8,6% y -11,8%.

Esos dos extremos del intervalo, que se corresponden, respectivamente, con tasas intertrimestrales del 0,6% y el -3%, constituyen los ritmos de avance del PIB bajo los escenarios suave y severo. En el escenario central, que es el que el Banco de España estima el más probable, el retroceso interanual del PIB es del -9,8%, que se corresponde con una tasa intertrimestral del -0,8%.

Primeras previsiones sobre 2023: subida del 1,5% al 1,9% del PIB

El Banco de España publica por primera vez sus previsiones de crecimiento para el año 2023, ejercicio para el que pronostica un avance del PIB del 1,5% en el escenario severo, del 1,7% en el central y el 1,9% en el suave.

Según el informe, la huella persistente de la crisis sanitaria sobre la actividad haría que la recuperación del nivel del PIB previo al Covid-19 no se produjera hasta mediados de 2023 en el escenario central, mientras que, en el severo, el producto de la economía se situaría todavía al final del horizonte de proyección un 2,8% por debajo de la cota de finales de 2019.

Impacto negativo sobre el empleo

Pese a su tono más optimista, el Banco de España insiste en que la crisis dejará «efectos persistentes» sobre la actividad económica y un impacto «negativo» sobre el empleo. Pese a los ERTE y a los programas de cese de actividad de los trabajadores autónomos, «existirán puestos de trabajo que no superarán la crisis y que darán lugar a un cierto aumento del desempleo de larga duración«, explica el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce.

Existe el riesgo de que la pandemia provoque efectos persistentes en el empleo, aunque ésta vaya desapareciendo con las vacunas.  El escenario suave asume que las medidas serán efectivas para evitar la materialización de este riesgo, a diferencia de los otros dos escenarios. En el severo, la pérdida de puestos de trabajo tendría un carácter más persistente, particularmente en los sectores más expuestos al distanciamiento social y entre los grupos de trabajadores más vulnerables (en particular, aquellos con un contrato temporal).

Según los distintos escenarios, el Banco de España estima que la tasa de paro se sitúe entre el 15,7% y el 16,2% este año; para subir a entre el 17,1% y el 20,5% el próximo año. Ya en 2022 bajaría a una horquilla de entre el 14% y el 18,1%, y en 2023 se situaría entre el 12,4% y el 17,6%.

Deterioro muy acusado de las finanzas públicas

El Banco de España evidencia que la pandemia está provocando un deterioro muy acusado de las finanzas pública, y el conjunto de medidas para contrarrestar el impacto de la pandemia elevará el déficit público hasta el 10,5% en el escenario central este año, en una horquilla de entre el 10,3% y el 10,9%, si bien  se espera una mejora sustancial, como consecuencia tanto de la naturaleza temporal de parte de las medidas discrecionales adoptadas como de la mejora cíclica de la economía.

Así, el déficit público bajará a una horquilla de entre el 6,7% y el 9,6% en 2021, entre el 4% y el 7,1% en 2022 y entre el 3,2% y el 6,7% en 2023.

A su vez, la deuda pública registrará un fuerte aumento en 2020 hasta situarse cerca del 120% del PIB en cualquiera de los tres escenarios. Concretamente, se situará entre el 113,7% y el 122,8% el próximo año, entre el 111,7% y el 124,9% en 2022 y entre el 11,5% y el 128,7% en 2023.

A pesar de la mejora generalizada de las previsiones y de que el escenario más probable sería el central, el Banco de España advierte de que los riesgos al crecimiento del PIB estarían «moderadamente orientados a la baja», como consecuencia de que la evolución de la epidemia sea más adversa o de un coste más elevado de la financiación al sector privado, que diera lugar a problemas de solvencia, con consecuencias adversas para los balances bancarios.

¿Te ha parecido interesante?

(+5 puntos, 5 votos)

Cargando...