El Banco de España mantiene en el 0% el colchón de capital anticíclico

21/12/2020

diarioabierto.es. "En el actual contexto de pandemia, que ha derivado en un considerable deterioro del entorno macrofinanciero, resulta prioritario facilitar que las entidades de crédito puedan seguir manteniendo el flujo de financiación a empresas y hogares", argumenta el supervisor.

El Banco de España ha decidido mantener el porcentaje del colchón de capital anticíclico (CCA) aplicable a las exposiciones crediticias situadas en España en el 0% durante el primer trimestre de 2021. Argumenta que «en el actual contexto de pandemia, que ha derivado en un considerable deterioro del entorno macrofinanciero, resulta prioritario facilitar que las entidades de crédito puedan seguir manteniendo el flujo de financiación a empresas y hogares».

En este sentido, y en consonancia con las autoridades de otros países y los organismos supranacionales relevantes, no parece adecuado exigir la acumulación de este requerimiento macroprudencial. Además, el Banco de España confirma su orientación prospectiva de «no aumentar el porcentaje del CCA durante los próximos trimestres, mientras no se hayan superado los principales efectos económicos y financieros derivados de la crisis del Covid-19″.

El colchón de capital anticíclico es un instrumento macroprudencial contemplado en la normativa vigente para reforzar la solvencia del sistema bancario en las fases de crecimiento excesivo del crédito, cuando habitualmente se produce una acumulación de riesgos. Este colchón permite suavizar las oscilaciones del ciclo crediticio mediante la acumulación de capital en épocas de bonanza para poder ser utilizado ante un deterioro de la situación macrofinanciera.

En el contexto actual, la provisión de crédito a la economía real por parte de las entidades de crédito es una parte esencial de la estrategia para combatir el impacto macroeconómico del coronavirus y facilitar una paulatina reactivación de la actividad económica.

El Banco de España ha decidido, por tanto, mantener el porcentaje del CCA en el nivel mínimo del 0%, reiterando su intención de no aumentar el porcentaje de este instrumento por un periodo de tiempo prolongado, al menos hasta que los principales efectos económicos y financieros derivados de la crisis del coronavirus se hayan disipado y se haya retornado a una senda de recuperación macroeconómica.

Esta decisión se ajusta a las expectativas prudenciales de relajación temporal de requerimientos en respuesta al Covid-19 emitidas por el Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS), con el objetivo último de facilitar la provisión continuada de crédito a la economía real por parte de las entidades bancarias.

El conjunto de indicadores habituales para el análisis del CCA están concebidos para la detección temprana de desequilibrios generados de manera gradual por el propio sistema financiero en fases alcistas del ciclo financiero. Pero el Banco de España reconoce que esos indicadores «han perdido buena parte de su valor informativo en la situación actual de materialización de perturbaciones exógenas al sistema financiero derivadas del Covid-19 y del consiguiente cambio drástico en la posición cíclica de la economía española que esto ha supuesto».

El indicador de referencia de la metodología del CCA, la brecha de crédito-PIB, se ha visto afectado por una combinación de caídas abruptas del PIB y aumentos del crédito, precisamente para mitigar el impacto de la pandemia y situar a la economía en disposición de reactivarse, y no de aumentos excesivos e insostenibles de la financiación al sector privado. Por este motivo, su marcada evolución al alza reciente no debe interpretarse, en este caso, como una señal de alerta que requiera la activación del CCA.

Actualmente, el Banco de España está atendiendo a otro tipo de indicadores macrofinancieros complementarios, como la brecha de producción y el Indicador de Riesgo Sistémico (IRS), que permiten realizar un seguimiento tanto de la distancia entre el nivel de actividad observado y su potencial como de las tensiones sistémicas en los mercados financieros. La brecha de producción, cuya estimación es una tarea especialmente compleja en las actuales circunstancias, está registrando valores negativos, mientras que el IRS, que repuntó bruscamente en España tras el inicio de la crisis, se encuentra estabilizado en niveles aún superiores a los registrados en el periodo previo a la pandemia.

La decisión del Banco de España sobre el CCA ha sido previamente consultada con el BCE, y ha sido comunicada a la Autoridad Macroprudencial Consejo de Estabilidad Financiera.

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