Lai Xiaomin, expresidente de la empresa estatal china de gestión de préstamos China Huarong Asset Management, ha sido condenado a muerte por aceptar sobornos, incurrir en delitos de corrupción y practicar la bigamia.
Ha sido declarado culpable de recibir 1.790 millones de yuanes (226 millones€) en sobornos entre 2008 y 2018.
Los documentos judiciales de un tribunal de la ciudad de Tianjin señalan que todos sus bienes personales han sido confiscados.
A principios de 2020, Lai confesó en un documental que prefería los pagos en metálico y admitió que solía llevar un baúl lleno de billetes a un apartamento en Pekín, la capital, donde la Policía descubriría mucho después unos 200 millones de yuanes (25 millones€).
Detenido en 2018, se descubrió que poseía una gran cantidad de propiedades, relojes de lujo, automóviles, oro y colecciones de arte. Posteriormente fue cesado como presidente de Huarong, una de las cuatro principales empresas estatales de gestión de préstamos, y reemplazado por Wang Zhanfeng.
Las autoridades chinas están adoptando una postura cada vez más dura contra la malversación y la corrupción. En el marco de la campaña contra la corrupción puesta en marcha por el presidente, Xi Jinping, más de 1 millón de funcionarios han sufrido las consecuencias. Desde que llegó al poder hace cuatro años, Xi ha reiterado que la corrupción supone un problema tan grave en el país que puede afectar a la viabilidad del Partido Comunista.
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