JK Capital destaca el dilema energético de China

13/01/2021

Fabrice Jacob y Aravindan Jegannathan (JK Capital Management). La situación actual pone claramente de manifiesto lo difícil que resulta para un gran país industrial en desarrollo avanzar hacia la descarbonización y aumentar su uso de energía renovable, manteniendo al mismo tiempo los precios de la electricidad bajos.

Durante los últimos días de 2020, China se enfrentó a apagones de luz en varias provincias por primera vez en probablemente más de una década. Yiwu y Changsha estuvieron entre las ciudades chinas que impusieron el racionamiento de energía tras un aumento de la demanda debido a la recuperación de a producción industrial y el consumo de calefacción en invierno; esto empeoró el suministro de energía. Múltiples ciudades de las provincias de Zhejiang, Hunan, Jiangxi, Shaanxi y Guangdong han impuesto límites al uso de electricidad en horas valle para las fábricas desde mediados de diciembre.

Se anunciaron apagones de una semana de duración en varias partes de Shenzhen. La iluminación de múltiples estructuras emblemáticas de Changsha, la capital de la provincia de Hunan, en el sur de China, se apagó en noviembre, cuando las autoridades chinas trataron de gestionar el suministro de energía. Según algunos medios de comunicación, se prevé que también se impongan restricciones a la electricidad en la provincia oriental de Jiangsu.

Siendo uno de los primeros países en recuperarse de los cierres en medio de la pandemia, la producción industrial de China se reactivó rápidamente cuando las exportaciones alcanzaron un récord en noviembre de 2020, creciendo a un 21,2% interanual. El consumo de energía de China en noviembre se situó en 646,7 mil millones de KWH, lo que supone un crecimiento de un 9,4% interanual, el más alto en 27 meses. Además, China está pasando por un invierno particularmente frío ya que el consumo de energía superó los meses de verano por primera vez en diez años. A pesar del cierre de la economía a principios del año pasado, el consumo de energía en China creció un 2.5% en los primeros 11 meses de 2020.

Si bien los cortes de energía en diferentes partes de China fueron una sorpresa, también ponen de relieve los problemas estructurales más profundos del país mientras se enfrenta al desafío de equilibrar la seguridad energética con la descarbonización para cumplir sus objetivos de energía limpia. Estos dos objetivos parecen ser mutuamente excluyentes, ya que el logro de un objetivo probablemente tenga el efecto de retrasar el otro.

China, en su camino hacia la descarbonización, se propone alcanzar la neutralidad en materia de carbono para el año 2060. Ha estado tratando de alcanzar este objetivo modificando su combinación energética mediante un aumento de la proporción relativa de energía generada por el viento y el sol en su producción de electricidad. También está tratando de aumentar la proporción de gas natural, que es una forma relativamente más limpia de combustible fósil. En los objetivos climáticos nacionales actualizados recientemente y anunciados para 2030, los dirigentes señalaron planes para reducir la intensidad de CO2 del PIB en más del 65% con respecto a su nivel de 2005. El objetivo anterior era reducirlo entre un 60% y un 65% para 2030.

El objetivo de la cuota de energía no fósil, que incluye las energías renovables y la energía nuclear, es alcanzar el 25% de la mezcla de energía en comparación con el objetivo anterior del 20%. El enfoque en la energía eólica y solar sigue siendo fuerte, con un aumento previsto de ~800 GW en los próximos diez años, ya que los objetivos de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) para la capacidad instalada de generación de energía eólica y solar es aumentarla de los 415 GW actuales para finales de 2019 a 1.200 GW para finales de 2030. La proporción de energía no fósil aumentó del 12% en 2015 al 16% en 2020. Creemos que el país está en camino de alcanzar el 25% para 2030.

Si bien China sigue subvencionando la producción de energía basada en el gas, ya ha dejado en gran medida de proporcionar subsidios a nivel nacional a los proyectos eólicos y solares y está aplicando reformas a su sistema de tarifas de alimentación, pasando a sustituirlo por subastas en las que la energía eólica y solar deben competir en igualdad con los combustibles fósiles. Sin embargo, creemos que esto no es un amortiguador para la adopción de energía limpia, ya que la rápida caída de los precios de los paneles para los módulos solares está ayudando a la adopción de la energía renovable sin tener que depender de los subsidios del Gobierno, pues el coste de producir energía utilizando fuentes renovables se está acercando rápidamente a la paridad.

El suministro nacional de carbón se ha visto restringido por las interrupciones de la producción a raíz de una serie de accidentes mineros, una caída de las importaciones y una campaña más amplia de reducción de la generación de energía a partir del carbón para cumplir los compromisos de emisiones del país. El hecho de frenar la producción de energía basada en el carbón sin poder compensar el déficit con fuentes de energía alternativas en un momento en que la actividad industrial está en su punto máximo ha dado lugar a la actual situación de escasez de la oferta.

El recorte del suministro de carbón nacional ha hecho que el precio del carbón del país se dispare desde su mínimo en 52 semanas, de 464 RMB/tonelada, el 6 de mayo de 2020, hasta superar actualmente los 700 RMB/tonelada, muy por encima del nivel de la banda superior de 600 RMB/tonelada permitido por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC, por sus siglas en inglés). Un precio del carbón que supere los 600 RMB/tonelada se considera una bandera roja que incita a la NDRC a tomar medidas para enfriar el precio. La NDRC ha exigido ahora a los operadores de energía eléctrica que coordinen el suministro de carbón entre sus centrales eléctricas y ha estipulado que las compras de carbón no deben superar en ningún caso los 640 RMB/tonelada. Las centrales eléctricas están ahora bajo un escrutinio muy riguroso por parte del Gobierno.

Si bien China sigue centrándose en aumentar su proporción de energías renovables basándose en la combinación de fuentes de energía, ese cambio gradual expone la seguridad energética de China a riesgos asociados a las energías renovables, como las fluctuaciones estacionales. Por ejemplo, el 45% de la electricidad consumida en la provincia de Hunan se genera en centrales hidroeléctricas, que suelen ser testigos de la escasez de agua durante las inundaciones del verano y de las heladas masivas en medio del actual invierno. La situación se ha agravado porque el suministro de carbón de las provincias de Shanxi y Shaanxi se cortó este año a raíz de los accidentes mineros. Los expertos creen que la situación empeorará aún más a finales de enero, cuando el clima sea aún más frío.

Para empeorar las cosas, Beijing ha tomado fuertes represalia contra Australia. Las importaciones australianas, incluyendo el carbón, están ahora prohibidas o gravadas con elevados aranceles después de que Australia presionara para una investigación sobre el origen del coronavirus. Australia también criticó el historial de derechos humanos de China y la legislación de seguridad nacional recientemente implementada en Hong Kong.

El carbón australiano representa aproximadamente el 25% de las importaciones de carbón térmico. El carbón térmico importado de China representó alrededor del 7% de la oferta interna en 2019.  Si bien varias fuentes de los medios de comunicación chinos niegan toda relación entre los recientes cortes de electricidad y las restricciones a las importaciones de carbón australiano, argumentando que el coeficiente de importación de carbón de Australia es sólo del 2% del consumo total de carbón, sin duda contribuye a la crisis actual. El levantamiento de la prohibición podría proporcionar cierto alivio provisional a corto plazo. A medio plazo, China puede aumentar las importaciones de carbón de Mongolia, Indonesia y Rusia, al tiempo que amplía su producción local.

Otra cuestión clave que hay que abordar es el régimen de precios. Si bien los precios del carbón son impulsados por el mercado, las tarifas eléctricas siguen estando bajo el control del Gobierno. Las empresas de generación de energía deben mantener las tarifas eléctricas en niveles bajos, lo que las lleva a ser a menudo deficitarias, ya que suministran energía cuando el precio del carbón es tan alto como ahora. Actualmente, cuanta más energía generan las centrales, más dinero pierden, lo que las disuade de añadir un inventario de carbón y de producir más. Los datos oficiales revelan que el inventario provincial de carbón para la generación de energía en Hunan disminuyó en un 18,5% a finales de noviembre en comparación con el nivel del año pasado. Alinear las tarifas eléctricas con la demanda y la oferta aseguraría que la energía sea utilizada de manera más eficiente. Actualmente, los hogares chinos pagan tarifas planas subvencionadas que son mucho más bajas que las pagadas por los usuarios industriales, ya que el sistema de precios no refleja los verdaderos costes de la generación de energía. A medida que las necesidades energéticas de China crecen, el precio de la energía tiene que estar más orientado al mercado.

Los recientes cortes de energía ponen de relieve múltiples cuestiones que China debe abordar si quiere avanzar hacia la seguridad energética y la neutralidad en materia de carbono sin tener que gestionar cortes de electricidad como los que se producen en la actualidad.

China cerró varias minas de carbón en la provincia de Shanxi, el centro neurálgico de la minería de carbón del país, después de 13 accidentes en los primeros 11 meses de 2020 que provocaron la muerte de 26 trabajadores. La producción de carbón en Mongolia Interior, que representa un tercio de la producción de carbón de China, también se ha visto perturbada por las continuas investigaciones de corrupción iniciadas durante el año en relación con la apertura de minas en las dos últimas décadas. China también ha tomado represalias contra Australia por razones políticas bloqueando el suministro de carbón australiano. Esas medidas han dado lugar a una escasez de carbón y a un fuerte aumento de su precio, que sigue representando más del 55% de la producción de energía de China.

Si bien China está en proceso de descarbonizar su combustible, también se enfrenta a la enorme tarea de lograr la seguridad energética que ha sido mantenida por los combustibles fósiles. Sobre los recientes apagones, el Consejo de Electricidad de China dijo que el suministro general de energía del país es adecuado, mientras que en ciertas regiones se están produciendo déficits a corto plazo a determinadas horas, por lo que descartó que los actuales apagones sean una grave preocupación.

Si bien estamos de acuerdo en que los actuales cortes no pueden considerarse como un gran problema, sirve como una señal de advertencia para que China analice su política energética con respecto a la consecución de la descarbonización sin comprometer su seguridad energética. La situación actual pone claramente de manifiesto lo difícil que resulta para un gran país industrial en desarrollo avanzar hacia la descarbonización y aumentar su uso de energía renovable, manteniendo al mismo tiempo los precios de la electricidad bajos para los consumidores y salvaguardando la estabilidad financiera de los productores de energía, sin la cual ninguna empresa industrial podría funcionar.

 

Fabrice Jacob, CEO, y Aravindan Jegannathan, analista senior de JK Capital Management (Grupo La Française)

 

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