
Tras ocho años florecientes, el turismo se volatilizó en España en 2020 por culpa del coronavirus. Las cifras dibujan la magnitud de la tragedia. Las visitas de turistas internacionales cayeron un 68%; las pernoctaciones, un 73%. Y el empleo asalariado un 14%; cifra que se amplía hasta el 40% si se cuentan también los empleados cubiertos por los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), recientemente prorrogados.
Las cifras oficiales manejadas por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) indican que el año 2020 encabeza la lista negra de los ejercicios más desastrosos para el turismo quizás de toda su historia.
Desde 2011 se vivía de récord en récord. Y así empezó también 2020, con dos primeros meses esperanzadores. Sin embargo, la emergencia sanitaria cortó de raíz esta tendencia cuando a partir de marzo comenzó a surtir efecto la prohibición de desplazarse y el resto de restricciones con que las autoridades trataron de atajar el fuerte ritmo de contagios a partir de la primavera.
Una vez completado el año, el panorama es desolador. Las visitas cayeron un 68% respecto a 2019. Estos 74 millones de visitantes menos se tradujeron en una caída del 73% en pernoctaciones. Solo en la hostelería, el empleo perdió 200.000 afiliados medios, a lo largo del año, según señala este informe, que pide una reacción más intensa en la lucha contra el virus.
Dentro de la hostelería, el régimen general es el que más ha sufrido el mayor palo. El año pasado el número de asalariados se quedó en una media de 1,15 millones; esto es un 14% menos que los casi 1,35 millones del año anterior; es decir, 190.000 asalariados menos.
Los autónomos, en cambio, han resistido mucho mejor la situación, quizás también debido a cierto trasvase de un régimen a otro, como se acostumbra a hacer cuando las cosas vienen mal dadas. Así, la pérdida de autónomos se limita al 1,4%.
En conjunto la caída de cotizantes en la hostelería supera el 11,6%, y bordea los 200.000 afiliados. Es decir, frente a los 1,67 millones de afiliados a la hostelería en 2019, el año pasado hubo que conformarse con 1,47 millones, sumando autónomos y asalariados.
Los ERTE paran el golpe
En ausencia de los ERTE, la tragedia de la falta de empleo se habría vivido en muchos más hogares. En concreto, en buena parte de los de otros 365.000 trabajadores, aquellos que, acogidos a uno de estos expedientes, siguieron gracias a ello cotizando a la Seguridad Social, y cobrando una parte de su salario.
Si se suman los 190.000 empleos perdidos y las 365.000 personas en ERTE en la hostelería, la pérdida de empleo supera las 550.000 personas, con respecto a un año atrás. Una cifra “escalofriante”, según al sindicato CCOO, que ha pedido al Gobierno que mejore su coordinación con las comunidades autónomas, y que acelere el ritmo de vacunación frente el virus.
Pero la recuperación no depende solo de España. En realidad, aunque es necesario contener la pandemia en España, los países de procedencia de la mayor parte de los turistas, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, también tienen la solución en sus manos.
Sin embargo, en este sentido, las noticias no son alentadoras. La vacunación avanza con paso lento. Y en la Unión Europea apenas alcanza por ahora al 2% de la población; mientas que el Reino Unido camina algo más avanzado, y ha vacunado ya al 10% de sus habitantes.
Por ello el sindicato ha instado a los Gobiernos a acelerar el ritmo de vacunación. Y a lanzar en España planes de contingencia que ayuden a solventar la pérdida de clientes que sufre temporalmente el turismo, al tiempo que se mejora la coordinación entre las distintas autoridades competentes.
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