Dunas Capital, la plataforma independiente de gestión de activos mobiliarios, inmobiliarios y alternativos, termina 2020 con un volumen gestionado a través de productos líquidos de 780 millones€, con un crecimiento del 45%, destacando los más de 220 millones de Valor Prudente (60 millones en 2019). Dunas Aviation Fund, la primera incursión de la gestora en inversiones alternativas, aporta 120 millones. Las primeras inversiones de este fondo se materializarán en las pròximas semanas
Para David Angulo, chairman, ha sido «un año excelente», caracterizado por la llegada de muchos clientes nuevos. «En 2021 mantendremos esa senda positiva», superando «ampliamente» los 1.000 millones en productos líquidos, y los 2.000 millones en patrimonios totales gestionados. «Queremos ser la gestora independiente de referencia, con un fuerte crecimiento orgánico pero atentos a oportunidades que aporten valor y se alineen con nuestros principios», subrauya
Borja Fernández-Galiano, Head of sales, resalta los 3 años de Dunas Valor, lo que permite la entrada del inversor institucional. «Estamos en el radar de los grandes inversores en España», subraya. En 2020 ha entrado 40 clientes institucionales y de Banca Privada, mientras no ha habido ninguna fuga de los actuales. A esto se suman los acuerdos de gestión de fondos de inversión y de pensiones. En 2020, Dunas Capital ha dado un salto de 11 puestos por captación neta, hasta el 12º, y es la primera entre las gestoras independientes.
Sobre la visión de mercados y estrategias de inversión para 2021, Alfonso Benito, CIO de Dunas Capital Asset Management, vaticina una recuperación más lenta de lo esperado en Europa, que hará que no vuelvan los niveles prepandemia hasta 2022 (España y Reino Unido, hasta 2023), y un impacto «real» de la vacuna que no se notará hasta el verano.
Entre los riesgos, cita los rebrotes y las mutaciones del virus, la retirada de los estímulos fiscales y monetarios, el repunte de la inflación y su impacto en la valoración de los activos, las subidas de impuestos a empresas y grandes patrimonios, la situación de Italia, el incremento de quiebras de empresas y de bajadas de rating. Pero pone el foco en la «desglobalización o desaceleración de la globalización», con cadenas de suministros más cercanas y diversificadas, menos eficientes en costes, la menor confianza, que provocará menos consumo, y los menores resultados empresariales, que llevarán a un menor beneficio por acción.
También detecta oportunidades de inversión con la mayor conciencia sobre la salud, la sostenibilidad y el medio ambiente, la consolidación de la economía digital, la aceleración de la transición energética, la creciente importancia de las infraestructuras, especialmente del transporte ferroviario, la renovación del parque de vehículos en todo el mundo, y el mayor ahorro por parte de los ciudadanos.
Sobre los fondos europeos, cree que el impacto se percibirá más a largo plazo que a corto, y beneficiará al sector ferroviario, a las infraestructuras y al sector del automóvil, al comercio electrónico y a la logística.
Bolsas española y europea
En este escenario, los gestores de Dunas Capital consideran que es momento de ser cautos y apostar por la diversificación. Solamente se muestran «positivos» con la Bolsa española y la europea. La norteamericana cotiza muy por encima de sus múltiplos medios históricos, tanto sobre beneficios esperados para los próximos 12 meses, como para los beneficios esperados en 2022. La rentabilidad que exigen los inversores para invertir en Bolsa a largo plazo en EEUU se encuentra actualmente en mínimos históricos (5%), frente al 6,5% en Europa, destaca Carlos Gutiérrez.
En el lado de la deuda, España es uno de los países más beneficiados por las políticas del BCE y de la UE pudiendo financiarse el Gobierno y sus empresas (en términos reales) en los mínimos históricos a pesar de la caída superior del 10% del PIB y el déficit público acumulado en 2021 y sus previsiones de 2021 y 2022.
«Siempre hay oportunidades en renta fija, pero el inversor conservador sufrirá para obtener una rentabilidad», advierte José María Lecube. Los bonos de alto rendimiento estarán entre el 2 y el 3% a 5 años, unas rentabilidades insuficientes para los niveles de riesgo que conllevan esos activos.
Sobre las criptomonedas, unanimidad entre los gestores de Dunas: «solo invertimos en aquello que entendemos, y en ese mercado hay opacidad y nula regulación, lo que nos hace preguntar qué hay detrás».
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