La discusión sobre qué hacer para allegar fondos al sistema de pensiones continúa. Hoy, el líder de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, se ha mostrado a favor de elevar la cotización de las rentas más altas. Eso sí, a cambio de pagar más, esos altos salarios deberían obtener una pensión mejor. Aunque no necesariamente en la misma proporción, ha matizado el máximo responsable del sindicato durante la presentación de un estudio sobre el envejecimiento de la población.
Sordo ha dudado que elevar las cuotas a las rentas más altas sin emparejar a cambio una mejora en la pensión futura tenga un “carácter progresivo”, como parecería.
“Un ‘destope’ en las bases máximas de cotización tendría que llevar aparejada una mejora de las pensiones máximas”, ha dicho. “Aunque no necesariamente en la misma proporción”, ha matizado después.
El motivo es que la elevación de las cuotas sin contrapartida podría “desincentivar” las contribuciones de las rentas altas, que optarían por fórmulas de retribución distintas de los salarios, ha añadido.
Con todo, el líder de CCOO se ha mostrado a favor de ‘destopar’ esas bases máximas de cotización “cuanto antes”. Una medida que afectaría sobre todo a grandes empresas o al menos a aquellas que tienen músculo suficiente para asumir el incremento de costes que acarrearía el ‘destope’ de las bases máximas de cotización.
En España, la base máxima de cotización establecida actualmente ronda los 4.070 euros mes. Con lo cual, quienes ganan un salario superior, por ejemplo de 5.000 euros, cotizan solo por los primeros 4.070 euros, mientras que el resto permanece exento de cotización; aunque tampoco genera derechos de pensión.
Es decir, el tope de la base máxima de cotización encuentra su equilibrio con la limitación también de la pensión máxima, fijada en unos 2.707 euros en 2021; o lo que es lo mismo, unos 37.900 euros anuales, distribuidos en en catorce pagas.
CCOO se abre a eliminar los peores años de cotización
La búsqueda de ingresos para un sistema obligado a endeudarse casi durante una década para poder pagar las pensiones ha alimentado el debate sobre la forma de aliviar este déficit, que alcanza unos 18.000 millones anuales. Algunas voces piden ‘destopar’ las bases máximas de cotización. Otras que se eleve el período de cómputo para calcular la pensión.
Sobre esto último, Sordo ha insistido otra vez en que el sindicato se opone a subir hasta los 35 años, desde los 25 planeados actualmente, el período de cálculo de la pensión. Ahora bien, sí se ha mostrado a favor de buscar fórmulas alternativas, que alivien la angustia de quienes se ven despedidos en la recta final de su carrera laboral.
Así, ha recordado que las carreras de cotización “ya no son como las de antes”, cuando los trabajadores acumulaban los mejores salarios, y por tanto mejor cotización, al final de su vida laboral. Ahora muchos trabajadores se ven despedidos al rondar la cincuentena. Y ven reducida su pensión, o bien porque ya no obtienen trabajos tan bien remunerados, o porque, simplemente, no obtienen ninguno.
Por otro lado, la pobre calidad del empleo provoca que muchas carreras de cotización no acaben de despegar hasta rondar los 40 años, añadió.
Dos circunstancias que llevan al sindicato a oponerse a una subida hasta 35 años del período de cómputo, que tendría un efecto sobre el gasto en pensiones de entre “cinco y seis puntos porcentuales”. Una cifra que perderían los trabajadores en su conjunto, ha sentenciado.
“Es un esquema que no debe contemplar el Gobierno”, ha recalcado.
Políticas contra el envejecimiento
Además Sordo ha reclamado políticas transversales contra el envejecimiento de la población. Políticas que afecten tanto a las pensiones como a la atención a la dependencia, pero también a otros ámbitos como el ocio, la movilidad o las infraestructuras, ha dicho tras recordar que, en España, cinco millones de viviendas carecen de ascensor, lo que dificulta los desplazamientos de sus habitantes de mayor edad.
El nuevo barómetro sobre el envejecimiento del sindicato recuerda que casi un 20% de la población en España tiene más de 65 años en la actualidad; tres puntos más que hace diez años. Sin embargo, en la llamada España vacía, los municipios con menor población, estas cifra alcanza una media del 40%.
Aunque el envejecimiento es común en Europa, el país se sitúa a la cola en gasto sanitario entre las grandes economías de la UE. Con una particularidad. En España, el 22% del gasto sanitario lo asumen las familias, frente al 15% europeo. Una cifra disparada que se debe a las importancias carencias que muestra el sistema nacional de salud, como en el ámbito de odontología, por ejemplo.
Gastos que las rentas más bajas, con unos “salario raquíticos”, no pueden cubrir, finaliza.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.