Con el lema “Paremos los bajos precios en el campo. Que nos paguen como corresponde!”, la protesta también ha sido convocada para exigir una reforma justa de la Política Agraria Común (PAC), ya que en opinión del sindicato del campo mayoritario en Cataluña, Unió de Pagesos, “no cuenta con mecanismos efectivos de gestión del mercado, como se ha demostrado ante las reiteradas crisis de precios que este verano ha afectado a los sectores de la fruta y las hortalizas”. El sindicato recuerda que la renta agraria en Cataluña ha caído un 38% en la última década en términos constantes, según datos del departamento de Agricultura de la Generalitat.
La protesta del sindicato por la situación en que se encuentra la agricultura también se hace extensiva al gobierno catalán y al estatal, ya que en opinión de Unió de Pagesos, no hacen cumplir las normativas que regulan el mercado, la competencia y el comercio agroalimentari, y recuerda que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, “falta a su compromiso en el debate de envestidura”, y que los consejeros de Agricultura, Empresa y Ocupación y de Economía y Conocimiento “incumplen las resoluciones del Parlament de Cataluña aprobadas en el pleno monográfico sobre el sector agrario, celebrado en abril de 2010, respecto a la justicia y a la equidad en el comercio y la distribución de los productos agroalimentarios.
Unió de Pagesos también exige una reforma de la PAC que incluya mecanismos de mercado con recursos para paliar la crisis de precios o de costes en el sector. En este sentido, el sindicato considera que ni el presidente del Gobierno central, ni la ministra de Medio Rural, ni el consejero catalán de Agricultura “han conseguido emprender mecanismos de gestión de crisis en el marco de la PAC, ni tampoco defienden el establecimiento de una red de seguridad de los ingresos financiada íntegramente por la Unión Europea”. Una red que, según el sindicato mayoritario del campo catalán, “debe comportar una clausura transversal para los sectores en crisis por precios o costes de producción con una dotación adecuada y un seguro de rentas compatible con la Organización Mundial del Comercio”.
Las propuestas a corto plazo presentadas por la Unió de Pagesos para hacer frente a esta crisis son, entre otras, la adecuación de la fiscalidad a los productos, investigar si la gran distribución ha abusado de su posición de dominio respecto a la venta en pérdidas, un control real y efectivo en el cumplimiento de las normas de comercialización, etiquetaje y plazos de pago, control del cumplimiento de las mismas normas de calidad y seguridad alimentarias para la fruta y hortalizas procedentes de paísos terceros y elaboración de un segundo plan de reconversión de la fruta dulce.
La industria agroalimentaria crece en empleo
La industria de la alimentación y bebidas ha comenzado una paulatina recuperación en los niveles de empleo y ocupa en la actualidad a 446.000 personas. En concreto, según la última Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa interanual de variación del empleo en el sector fue del 0,52%. Esta cifra contrasta claramente con los descensos del 0,94% experimentado el empleo total y del 1,57% en la totalidad de la industria.
Además de la creación de empleo; entre enero y mayo de 2011 (últimos datos disponibles del ICEX), las exportaciones de alimentos y bebidas alcanzaron los 7.427 millones de euros, lo que ha supuesto un crecimiento del 14,7%% con respecto al mismo periodo del año anterior. La balanza comercial ha arrojado un saldo positivo de 734 millones de euros, puesto que las importaciones alcanzaron los 6.476 millones de euros en los cinco primeros meses del año, y un crecimiento del 19,9% con respecto al mismo periodo de 2010.
La industria de la alimentación y bebidas española cerró el año 2010 con unas ventas netas por valor de 81.369 millones de euros, lo que supone mantener el nivel de actividad con respecto a 2009 con un ligero incremento nominal del 0,52%. Su contribución al PIB -representa el 7,6%- se encuentra por encima de otros sectores apuntados como “estratégicos para la economía” como las TIC (7%), o la automoción (3,3%), y sólo es superado por el Turismo (10,3%). El sector emplea a un total de 445.457 personas, lo que supone el 17% del empleo industrial y un 2,5% del empleo total en España.
El mercado exterior se configura como un elemento clave en el sector, que permite compensar en cierta medida la caída de consumo interno. Las exportaciones aumentaron en 2010 por encima del 10% y alcanzaron los 16.776 millones de euros, mientras que las importaciones se situaron en 16.012 millones. Esto da como resultado un saldo de 765 millones de euros. Este ha sido el segundo año consecutivo con un saldo comercial positivo, que contribuye a que el sector sea el segundo mayor exportador, tras el del automóvil. Estas cifras sitúan a España entre los tres mayores exportadores de la Unión Europea, muy cerca del segundo país en el ranking, Italia. Entre los países de destino que experimentaron un mayor crecimiento en 2010 destacan China (53%), Brasil (51%) y Rusia (47%), a los que se suman los mercados tradicionales como la UE, México o EE.UU.
La industria alimentaria engloba un total de 30.261 empresas. El 96% está configurado por PYMES, que en su mayor parte cuentan con menos de 50 empleados. En 2010 se produjo una disminución del 1,27% en el número de empresas frente a 2009. A pesar de todo, es la única industria que genera confianza para la inversión. En el pasado ejercicio la inversión extranjera en el sector representó el 41% de la inversión foránea en la industria española, triplicando la cifra de 2009. En cuanto a la inversión española en el extranjero, el sector alimentario representó el 49% de las inversiones industriales en el exterior, quintuplicando la cifra conseguida en 2009.
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