«Tenemos la costumbre de ver todas las oportunidades que surjan; nos gustan las que estén a nuestro alcance y sean complementarias», asegura el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, en la presentación de los resultados de 2020. Pero niega haber hecho «ninguna aproximación al Sabadell»: es «completamente falso».
Sobre el portugués Novo Banco, se limita a señalar que » estamos muy atentos a todo lo que ocurre en el mercado, a las nuevas oportunidades que pueda haber». «Aún estamos en proceso de revisión y de considerar que cumple con los requisitos», por lo que no se ha tomado decisión alguna sobre esta entidad.
«Llevamos cinco integraciones. Casi una por año. Nos hubiera gustado que hubiesen podido ser de mayor volumen de negocio, sin embargo no nos preocupa tanto el tamaño como la complementariedad y la verdadera posibilidad de integrarla y que sean coherentes con el modelo de negocio que ha demostrado ser exitoso y bien gobernado», explica Escotet. A Abanca le interesan «integraciones que agreguen mayor volumen de negocio pero que permitan mantener el modelo de negocio y gobernanza».
El consejero delegado de Abanca, Francisco Botas, señala que en 119 municipios gallegos es la única entidad. «Determinadas oficinas pequeñas serán absorbidas» por otras más grandes, «pero de una forma natural». La plantilla tendrá que «adaptarse a las realidades» de una banca que tiende hacia la digitalización y a la adaptación a los diferentes hábitos de los clientes.
Compromiso con las empresas con «potencial de recuperación»
Sobre las participaciones industriales, Escotet destaca la «vocación decidida» de Abanca de «tratar de reservar la mayor cantidad de empresas dentro del tejido empresarial no solo gallego sino español». Siendo Galicia su zona de actuación principal, aunque «ya empieza a serlo también parte de la cornisa cantábrica», el banco se compromete «todo lo que esté» a su alcance para apoyar a empresas con dificultades «pero potencial de recuperación».
En el caso de Nueva Pescanova, está su «altísimo valor estratégico, es casi indispensable para la economía gallega». En «este último esfuerzo de capitalización» de la empresa, «hubiese sido conveniente que se hubiese podido contar con el acompañamiento del resto de acreedores». Abanca «procederá a la capitalización» porque cree en su «enorme potencial».
Convencido de que la empresa «saldrá adelante en un tiempo relativamente corto» espera «dar el segundo paso» y tratar de «buscar un socio industrial que incorpore valor a la compañía». «Nuestra apuesta por Pescanova es absolutamente decidida y comprometida y tenemos razonable optimismo sobre su futuro», insiste el presidente de Abanca.
Sobre el Deportivo, la situación es «mucho más compleja». «Dada la precaria situación en que se encuentra», los cambios se van a acelerar. Escotet recuerda que «desde el primer momento» Abanca dijo «que iba a profesionalizar al club, porque creemos que es una empresa como cualquier otra».
Abanca espera que en 2022 se ponga en marcha la Universidad, que ofrecerá programas «complementarios con las universidades existentes en Galicia» y estará «muy orientada a tratar de convertir a Galicia en un destino de estudiantes internacionales» y a que el estudiante gallego tenga «otras alternativas» para «lograr retener el talento e incorporarlo al tejido empresarial gallego y hacerlo crecer».
Beneficios de 160 millones tras dotar 273 millones a provisiones
Abanca obtuvo en 2020 un beneficio atribuido de 160 millones€, un 60,5% menos que en el ejercicio precedente, tras dedicar 273 millones a provisiones. El volumen de negocio supera ya los 95.000 millones con la integración de Bankoa.
Escotet destaca la reducción del 22,4% de los activos dudosos y una morosidad del 2%, prácticamente en la mitad de la media española (3,9%) y claramente por debajo de la media europea (2,9%). También, el margen financiero (+11,9%) y de los ingresos por prestación de servicios (+14,0%), que dan lugar a un aumento del 12,4% del margen básico. Los costes crecen mucho menos, el 3,9%.