
Gráfico: Asempleo
Durante el Gran Confinamiento, las empresas de trabajo temporal (ETT) llegaron a mediar en un 30% de los contratos temporales en España. Se trata de un récord histórico, moderado unos meses más adelante, tras el cual se esconden dos hechos. En primer lugar, el desmoronamiento del empleo temporal, sufrido en los primeros compases de la crisis. Y por otro lado, las trabas a los desplazamientos y reuniones, que han hecho ganar peso a los mediadores del empleo temporal en España.
Según cifras de Asempleo, la patronal de ETT, el año pasado se cerró con un nuevo incremento en el volumen de contratos intermediados por estas empresas con relación al total de eventuales. En abril, llegaron a mediar en un 30%. Y una vez acabada la gran reclusión, el año 2020 finalizó con una media del 23,3% contratos mediados. Un nuevo récord en un camino de ascensos iniciado en 2009.
Desde la gran crisis financiera de 2008, el papel de las ETT no ha dejado de medrar. Entonces, llegó a situarse por debajo del 15% en el volumen de contratos mediados sobre el total. En 2017, ya superaba el 20%. Y no ha dejado de crecer desde entonces; empujado por la crisis, en los últimos tiempos.
“Las empresas de trabajo temporal han supuesto una gran ayuda para empresas y trabajadores, lo que permite explicar el fuerte incremento de su tasa de participación”, aseguran desde esta patronal, presidida por Andreu Cruañas, directivo de CEOE y exalto cargo de Trabajo en el Gobierno catalán.
“Las ETT hacen una gestión más eficiente y controlada de la temporalidad”, añade. “Y sirven como elemento para combatir el fraude en la contratación, tanto pública como privada”, concluye.
Otras voces, sin embargo, denigran el tipo de flexibilidad que proporciona la temporalidad, venga de una ETT o no. En los primeros compases de la presente crisis, las empresas destruyeron 800.000 empleos, la inmensa mayoría temporales.
Y así ha sido desde 1984, cuando se creo el contrato de trabajo temporal. Una fórmula empleada hasta el abuso, debido a las mayores facilidades y costes que comporta despedir a un temporal.
Una flexibilidad, en suma, que provoca una sobrerreacción cada vez que España se ve azotada por una crisis. Y que, además de incrementar el paro, fomenta la contratación de tareas poco productivas, de empresas que no invierten en formación, ni desean conservar y estimular su capital humano.
Así lo ven distintos organismos y entidades, tan distintos como los sindicatos o la Unión Europea (UE), que, con distintas fórmulas, desean rebajar el porcentaje de temporales, en torno al 27%, que trabajan hoy en el mercado de trabajo de España.
El negocio hostelero se esfuma
Las cifras de las ETT refleja también la situación de los sectores durante esta crisis. La hostelería, por ejemplo, motor reciente del empleo, se ha evaporado entre los clientes de las ETT. Mientras, en 2019, un 15% del total de contratos puestos a disposición de las empresas tenían la barra de un bar por destino, este 2020, el sector apenas representa un 6% del total de contratos negociados.
En cambio, el pinchazo del sector hostelero deja hueco a otros sectores, que ganan presencia en medio del adelgazamiento del negocio, como la industria manufacturera, que fue el destino de casi un tercio del total de contratos mediados por las ETT a lo largo de 2020; cinco puntos más que un año atrás.
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