El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, anuncia en la presentación del Libro Blanco del Talento Sénior una reforma para garantizar que se cumple la penalización del 16% para quien se jubila dos años antes, ya que en la actualidad baja al 4% en muchas situaciones.
«Vamos a rehacer este sistema y lo vamos a hacer para que genuinamente refleje más esta idea de que si alguien se quiere jubilar dos años antes, pues realmente lo que tenga es una penalización permanente en su pensión del 16%, que es lo que la norma original tenía en la cabeza y que nos parece suficiente», argumenta.
España tiene un sistema de jubilaciones anticipadas voluntarias «mal diseñado», ya que los trabajadores con rentas altas, que son los que más se jubilan de manera temprana, apenas sufren una penalización del 2% por cada año que adelantan su retiro, mientras que los que tienen salarios y bases reguladoras más bajas se ven penalizados con un 8% anual, que es lo que fija la norma.
Escrivá opina que «claramente» se tiene que desincentivar que la gente se pueda jubilar hasta dos años antes, además de generar mejores incentivos que los actuales para que los trabajadores puedan extender su edad de jubilación cuando así lo deseen.
Además, también se quiere modificar el artículo del Estatuto de los Trabajadores que permite que en la negociación colectiva, empresas y representantes sindicales puedan acordar obligar a los trabajadores a jubilarse. «Es una anomalía que existe. Queremos propiciar la jubilación demorada. No podemos tener una cláusula que fuerce a una persona a jubilarse a una determinada edad», subraya Escrivá, que critica la falta de cultura dentro de las empresas para entender que hay que buscar mecanismos para aprovechar el talento y la experiencia acumulada de las personas mayores y que la única opción no sea solo que pasen al retiro.
Los desempleados mayores de 55 años, el 15% de la fuerza laboral disponible
En España hay 541.700 desempleados mayores de 55 años, que representan el 15% del total de la fuerza laboral disponible, frente al 8% de hace una década, destaca el prier Libro Blanco de la Gestión del Talento Sénior, elaborado por la Fundación Adecco y la Fundación SERES con la colaboración de CaixaBank, DKV, El Corte Inglés, Fundación Endesa, Lee Hecht Harrison, Sacyr, Santalucía y SEUR.
España es cada vez más longeva, con una tasa de envejecimiento del 125%: 125 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, cuando en 2010 este porcentaje era del 106%, y en el año 1995 del 81%.
A pesar de este envejecimiento imparable, los profesionales mayores de 55 años siguen encontrando grandes obstáculos de acceso al empleo: un 40% de los seleccionadores admite descartar los currículos de los profesionales sénior de forma automática.
Un 75% de los desempleados mayores de 55 años asume que no volverá a trabajar nunca. De este modo, el desempleo sénior se convierte en una transición precaria a la jubilación.
Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, subraya que “el envejecimiento es uno de los grandes retos del siglo XXI; sin embargo, sus efectos pasan a menudo inadvertidos, nuestra fuerza laboral envejece, pero seguimos anclados en modelos arcaicos que conducen a la discriminación por edad, un contrasentido que pone en jaque la competitividad del país». «Es urgente actuar ahora para dotar al talento sénior de un mayor peso público, además de acometer un cambio cultural en las empresas, partiendo de la premisa de que solo aquéllas que integren la gestión del talento sénior en su cuadro de mando podrán liderar el mercado y perdurar en el tiempo”, recalca.
“Los profesionales sénior tienen una representación cada vez mayor en la fuerza laboral disponible. Si no se acometen medidas contundentes, España podrá renunciar a este talento, que hoy representa el 15% de los desempleados, pero que seguirá creciendo en los próximos años, ante un envejecimiento que avanza de forma imparable y una progresiva activación de la población mayor de 55 años”, avisa el director general de la Fundación Adecco.
Ana Sainz, directora general de Fundación SERES, añade que “el envejecimiento de la población es una de las transformaciones sociales más significativas de este siglo, y tendrá un impacto directo en casi todos los sectores de la sociedad, el mercado laboral, financiero o en la estructura de las familias». «Las empresas pueden ofrecer aportaciones muy significativas y variadas al reto del envejecimiento», apunta.
El envejecimiento es una realidad que aplica a todos los grupos de Interés de las empresas: clientes, consumidores, trabajadores, desempleados… En este sentido, la promoción del talento sénior se posiciona como eje indiscutible en el marco de la gestión de la diversidad empresarial. Las empresas del siglo XXI no pueden tener futuro si no cuentan con en el talento sénior, subraya el Libro Blanco.
Ana Sainz insiste en que “las empresas están dando un paso adelante en la gestión del talento sénior en un país en continuo envejecimiento». «Generar valor social es posible y se vislumbra como una oportunidad para obtener resultados económicos, así como un impacto social positivo. Las empresas quieren avanzar, crear oportunidades de colaboración real ante los retos sociales, implementación de nuevos procesos de trabajo, mayor eficacia y sostenibilidad en los resultados, pero no es una tarea fácil”, admite.
El Libro Blanco subraya que España se encuentra ante una fuerza laboral cada vez más envejecida, pero que sigue enfrentándose a discriminación por razón de edad. Además, los entornos laborales no se adaptan a un capital humano más maduro y se produce una sobrecarga del sistema de protección social, que ahoga las arcas públicas y merma la calidad de vida de la población. De este modo, se produce un alejamiento progresivo de las directrices europeas y de la Agenda 2030, que establece como objetivo estratégico reconocer a los mayores de 55 años como indiscutibles agentes activos de crecimiento y prosperidad social.
Reclama que el envejecimiento se convierta en un asunto de Estado y que la Administración ponga en marcha medidas de activación e inserción de los desempleados mayores de 55 años, con una Estrategia de Activación del Talento Sénior.
Por su parte, los propios profesionales mayores de 55 años deben convertirse en «agentes impulsores de cambio» y «protagonizar una revolución íntima que los lleve a luchar contra la pasividad y a movilizarse para conectar con una realidad en continua evolución», interiorizando el aprendizaje permanente, apostando por nuevas fórmulas de trabajo o conectando con los nichos de empleo emergentes.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.