El director general del Tesoro y Política Financiera, Pablo de Ramón-Laca, defiende que el crédito revolving es una modalidad que puede ser muy útil y tener un resultado «muy eficiente» si se da en condiciones de transparencia y concurrencia, donde juega un papel clave la regulación.
En el encuentro ‘El crédito revolving en el ordenamiento jurídico español’ organizado por Asnef, destaca que «la vida de muchas personas ha mejorado» gracias al acceso de este tipo de financiación, más flexible, aunque no está exenta de peligro. «Puede ser peligroso si el consumidor no está plenamente informado o no tiene las nociones necesarias antes de firmar la dinámica de su endeudamiento, o si se concede de forma irresponsable», advierte.
«La regulación sirve para que esa modalidad, que es muy útil, se pueda dar en condiciones de transparencia y concurrencia y la idea es que, si se maximizan la transparencia y la concurrencia, el resultado es muy eficiente», añade.
Precisamente, la nueva normativa sobre revolving, que entró parcialmente en vigor durante enero, trata de garantizar que el consumidor esté perfectamente informado en cada momento del proceso de la firma para evitar un sobreendeudamiento, al tiempo que facilita al banco hacer su análisis de solvencia mediante orientaciones específicas.
«El banco quiere hacerlo de forma responsable, quiere servir a los clientes para quedárselos y que, en el futuro, contraten más servicios. Así que se le da más información y se mejoran las herramientas a su disposición para hacer un mejor análisis de solvencia», insiste el director general del Tesoro.
Sobre la caída en la concesión de préstamos al consumo desde el inicio de la pandemia, cree que la respuesta de los consumidores de dejar de consumir y ahorrar en un momento tan extraordinario como el actual «es enteramente racional» y no puede atribuirse a un cambio en la regulación de la contratación de ciertos productos.
«La economía se puso en un coma inducido y el oxígeno y la alimentación de ese coma inducido era el crédito, pero el crédito a las empresas. Es normal que aumente mucho el ahorro de los hogares porque aumenta la incertidumbre y la expectativa de desempleo», explica.
Por su parte, el director del Departamento de Conducta de Entidades del Banco de España, Fernando Tejada, destaca que las tarjetas revolving tienen un mayor coste debido a que la flexibilidad con la que la entidad lo otorga conlleva unos riesgos para ella que tiene que cobrar al cliente, así como un mayor coste regulatorio que se traduce en tipos de interés más elevados.
Reconoce que todavía hay espacio para mejorar la regulación sobre la transparencia en la comercialización de estas tarjetas. En este sentido, propone una revisión regular de la solvencia de los clientes, la emisión de las tarjetas en régimen de pago a fin de mes o aplazado por defecto, y que las cuotas fijas mínimas garanticen la sostenibilidad de los pagos, pues en ocasiones «no cubren ni siquiera la amortización del periodo».
«Hablamos mucho de la responsabilidad del banco al dar el crédito, pero también hay que hablar de responsabilidad en la toma de crédito, los ciudadanos no pueden ser víctimas de un autofraude», subraya.
El director de Conducta de Mercado del Banco de España asegura que hay clientes que engañan a las entidades en cuanto a sus ingresos o dan una información parcial incompleta que le impide hacer correctamente el ejercicio de evaluación de solvencia.
«En el camino de la educación financiera hay mucho por hacer para que los ciudadanos sean conscientes de la trascendencia que tiene que ellos mismos sean responsables en la dación de información cuando tienen que suscribir contratos de crédito», concluye Fernando Tejada.