Las espadas en Correos siguen en todo lo alto. Los sindicatos mayoritarios en el operador postal, UGT y CCOO, arremetieron hoy contra su presidente, Juan Manuel Serrano, antigua ‘sombra’ en el PSOE del presidente Pedro Sánchez, y al frente desde 2018 de la compañía pública, con una gestión que disgusta profundamente a los sindicatos.
Esta vez han sido los cursos de formación los que han desatado la tormenta. Pero el nuevo motivo de discordia apenas constituye un capítulo más en el larguísimo culebrón, que narra las desavenencias entre el exjefe de gabinete de Sánchez en el PSOE, y hoy máximo responsable del operador postal, y la representación de los 55.000 trabajadores del operador postal.
Esta vez los sindicatos acusan a Serrano, un ingeniero técnico informático y licenciado en Derecho, de pifiar la convocatoria de cursos de formación, con una oferta “desfasada”, dicen, que “no responde a las necesidades de Correos”, y que prima más los cursos de los directivos que los de los trabajadores de a pie.
Pero la disputa es de fondo. Y los sindicatos, que no perdonan al ex ‘mano derecha’ de Sánchez que les ningunee en la gestión de la compañía, llevan tiempo bombardeando a Serrano con un memorial de agravios, que incluye, desde la gestión de la Covid, hasta el rumbo fijado en el proceso de adaptación a los nuevos tiempos del operador postal.
Las acusaciones son graves. Y hablan de que Serrano ha armado una convocatoria de formación sin otro fin que recibir la cuantiosa subvención que corresponde a las cotizaciones de los 55.000 trabajadores en plantilla de Correos.
Lamentan UGT y CCOO que la dirección de la empresa pública haya obviado la obligación legal de consultarles, y escuchar sus propuestas sobre la temática y el contenido de los cursos.
Y cargan contra el documento que les ha sido entregado, que califican de mero “corta y pega” de otros años, que “se utiliza como excusa para recibir las subvenciones anuales del Estado”.
Críticos con la política de personal, a pesar de las abultadas ofertas de empleo público de los últimos años del operador postal, UGT y CCOO critican además que los cursos deban realizarse fuera del horario laboral, con ordenadores ajenos a la empresa, y achacan esta circunstancia a los recortes de personal, que impiden robar una horas a sus empleados para que estos puedan cursar la formación, sin que el servicio se vea gravemente afectado.
En cuanto a los contenidos, estos son de “nulo interés”, finalizan, tildándolos de “desfasados”, y acusando a los gestores de Correos de destinar “más partidas” a proyectos para los directivos que a los puestos base de la empresa pública.
El comercio internacional, en cuatro horas
Recientemente CCOO ironizaba sobre uno de los cursos presentado en enero a las organizaciones sindicales. Se trata del curso El comercio internacional en Correos, con 20.000 plazas previstas, para su realización entre febrero y marzo.
“El saber no ocupa lugar, pero quizás es un poco pretencioso en un curso de cuatro horas, que da como mucho para saber que Bruselas está en la UE y Filipinas está en Asia”, afirmaba el sindicato, en su página web al informar de la convocatoria.
En su lugar la central reclamaba que la compañía —propiedad de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales)— “pague los fondos adicionales que debe a los trabajadores”, así como subidas en unos “mileuristas”, criticaban.
Orientación errática
Otras quejas de UGT y CCOO inciden en la orientación marcada por Serrano a la compañía pública desde su llegada en 2018 desde su antiguo puesto en la sede socialista de Ferraz.
En concreto los sindicatos critican la gestión del presidente actual que, en una etapa marcada por el auge del comercio electrónico, ha decidido impulsar un cambio de modelo, que convertirá al operador postal en un mero “actor logístico”, abandonando así su papel centenario en la vertebración de las comunicaciones de la España rural, opinan los sindicatos.
Así, las centrales sindicales exigen a la SEPI, poseedor del 100% del capital de Correos, que cambie el rumbo fijado por Serrano, al que acusan además de una “nefasta” gestión económica, reprochándole unas millonarias pérdidas, que niega la empresa.
En su informe de 2019, Correos afirmó que ese año recuperó su rentabilidad económica, con un beneficio de 13,4 millones de euros, y un incremento del 11% en su cifra de negocios.
Sin embargo, CCOO y UGT afirman que, con la pandemia, la facturación de Correos se resintió en 2020 hasta perder 285 millones de euros, según estas fuentes, que citan la información presentada para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de ese año.
Los sindicatos afirman que la compañía proyecta la millonaria pérdida de 634 millones de euros entre 2020 y 2023, y culpan de esa situación a la gestión de Serrano, que califican de “personalista” y “equivocada”.
Con 8.500 puntos de atención en toda España, y cerca de 2.400 oficinas multiservicio, Correos se atribuye una cuota de prácticamente el 50% de los envíos de comercio electrónico del país, que gestiona en 18 centros de tratamiento automatizado, mediante una flota cercana a los 15.000 vehículos.
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