
El bailarín Jesús Rubio Gamo
Tan solo un 4% de los artistas adscritos a Aisge obtuvieron ingresos por encima de 12.000 euros por su actividad artística en 2020. La pandemia cercenó además sus posibilidades de allegar ingresos por cualquier vía. Y la desocupación total llegó a afectar a casi el 70% del colectivo en el peor momento de la pandemia, según una encuesta a 3.000 artistas realizada por la sociedad de gestión que agrupa a actores y bailarines titulares de derechos de la explotación audiovisual de sus obras.
El colectivo de artistas, especialmente aquellos dedicados a las interpretaciones en vivo, pero también aquellos afectados por la paralización de los rodajes, ha sufrido uno de los mayores golpes a consecuencia de la pandemia. Un 97% de los actores y bailarines adscritos a Aisge, la sociedad de gestión, declararon que sus ingresos se situaron por debajo de los 12.000 euros anuales, según esta encuesta realizada por la entidad de gestión, que ha visto dispararse las solicitudes de ayuda por parte del colectivo.
La encuesta refleja que el porcentaje de actores y bailarines que obtienen más de 12.000 euros al año cayó del 33% al 4% desde el inicio de la pandemia de coronavirus hace ahora un año.
Un hachazo llegado justo en momento en que el sector vivía su particular apogeo, cuando cuando eran casi la mitad del total de artistas quienes superaban los 6.000 euros anuales por la remuneración de sus actividades artísticas; una cifra inédita en los veinte últimos años, señala la entidad.
Un 70% carece de cualquier trabajo
Buena parte de los actores y bailarines deben compatibilizar la interpretación con otras actividades para poder sobrevivir. Contando con esta actividad aneja, antes de la pandemia eran un 19% quienes se declaraban desocupados; es decir, sin ningún tipo de trabajo, sea este artístico, o de otra naturaleza.
Pues bien, tras la explosión del virus, el nivel de desocupación se ha disparado hasta rozar el 70%. Y actualmente, una vez que se ha iniciado la recuperación, aún roza el 63% ese número de desocupados, tanto con relación al trabajo artístico, como al complementario.
Volviendo a la cifra de ingresos, la encuesta permite también medir el vaivén de actividad ligado a las diferentes olas de contagios. Si antes de la pandemia, un tercio de los actores y bailarines adscritos a la entidad alcanzaban los 12.000 euros anuales por sus interpretaciones artísticas, y este porcentaje bajó hasta el 4% durante la primera ola, la llegada de la recuperación permitió recobrar algo ese nivel de ingresos, que logró superar el 11% del colectivo; es decir, la tercera parte que antes de la emergencia sanitaria.
El desplome de la actividad artística —y no artística— ha forzado la máquina asistencial de la entidad Aisge, cuyos estatutos obligan a dedicar una parte de la recaudación por derechos de la propiedad intelectual a tareas asistenciales y de ayuda al colectivo.
La pandemia ha exigido un incremento “sin precedentes” de la actividad asistencial de la entidad con 30 años de vida, y en los 20 años de vida de su fundación.
La fundación Aisge ha aprobado más de 10.000 ayudas dirigidas a ayudar a casi 1.800 beneficiarios, con un importe extraordinario en ayudas de 4,3 millones de euros.
El llamado programa de necesidades básicas atendió en ese período más de 3.000 intervenciones o expedientes abiertos ante el aluvión de demandas de ayuda por parte de los actores y bailarines.
En 2021, la demanda de ayudas se ha disparado un 35% entre el 1 de enero y el 15 de marzo con repecto al mismo período del año anterior; con más de 1.800 ayudas aprobadas en ese período.
La fundación ha puesto en marcha una campaña denominada Ni una nevera vacía, que busca cubrir las necesidades de alimentos y productos de higiene básicos de los actores y bailarines.
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