En el análisis La creación y la destrucción de empresas desde el inicio de la pandemia, elaborado por Mario Izquierdo y que se publicará en el próximo Informe Trimestral de la Economía del Banco de España, se constata que la pandemia se ha cebado con la hostelería y las actividades artísticas y recreativas. Más del 8% de las empresas de estos sectores ha desaparecido desde el inicio de la pandemia.
En febrero de 2021 había prácticamente 50.000 empresas activas inscritas en la Seguridad Social menos que en el mismo mes de 2020, precisamente antes de que se declarara el primer estado de alarma y los confinamientos y restricciones de actividad y de movilidad.
Es el 3,6% de descenso, aunque la mayor caída desde el inicio de la crisis, un 8%, se observó en abril. Con la desescalada, se registró una «moderación significativa» en el retroceso del número de empresas, que perdió empuje a partir del verano, con los rebrotes y las nuevas restricciones.
Los sectores más directamente perjudicados por las diferentes medidas de contención de la pandemia, la hostelería y las actividades artísticas y recreativas, son los que registran una mayor destrucción de empresas.
También se observan pautas «muy dispares» por comunidades autónomas, con una disminución del número de empresas mucho mayor en Baleares (6,7%) y Canarias (6,6%) que en el resto de España, por el mayor peso del turismo.
Pero el dato más sorprendente del análisis del Banco de España es la mayor capacidad de aguante de las empresas más pequeñas. «La menor destrucción de empresas se habría producido en las más pequeñas de todas, las de menos de 10 trabajadores, y sería solamente a partir de ese umbral cuando se habría observado una relación inversa entre el tamaño de las empresas y su tasa de desaparición desde el inicio de la pandemia. En concreto, el número de empresas activas de entre 10 y 49 trabajadores ha descendido hasta febrero casi un 6,7%, frente al 3,6% en el caso de las que tienen 250 o más trabajadores», escribe el experto del Banco de España.
Mario Izquierdo destaca que una parte de esa brecha tiene que ver con el hecho de que el tamaño medio de las empresas sea mayor en el caso de las que operan en las ramas cuya actividad se ha visto menos dañada por la crisis. Así, la presencia de empresas de mayor dimensión es más frecuente en las manufacturas o en el sector energético, menos golpeadas por la crisis.
Otro dato llamativo es que el descenso porcentual observado en el número de empresas en 2020 fue inferior al de los dos primeros años de la crisis anterior (2008 y 2009) y comparable al de 2012, a pesar de que la caída de la actividad fue mucho mayor con la pandemia.
Esta diferencia se debe a la distinta naturaleza de ambas crisis en cuanto a su origen, asociado a la acumulación de desequilibrios en la recesión anterior y generado por una pandemia en la actual, y también en cuanto a su grado de persistencia, previsiblemente menor ahora con la vacunación masiva.
Medidas «efectivas» pero que hay que mantener
El análisis del Banco de España asegura que este menor impacto en la desaparición de empresas del que cabría esperar puede explicarse por los efectos de las medidas de apoyo adoptadas por el Gobierno, que han sido sido «efectivas para preservar el tejido productivo».
Pero la prolongación de la crisis sugiere la conveniencia de «extender las medidas en el tiempo» en el caso de las empresas viables, reorientándolas además desde la liquidez a la solvencia, en línea con las medidas aprobadas en el último Consejo de Ministros extraordinario del 12 de marzo, con una línea de ayudas directas por importe de 7.000 millones€ para las compañías económicamente sostenibles aunque con problemas de los sectores más afectados por la crisis.
Al mismo tiempo, el Banco de España pide a las autoridades que permanezcan «vigilantes» para evitar que las actuaciones de política económica «dificulten» el proceso de transferencia de los recursos de la economía hacia sus usos más eficientes, «como ocurriría si las medidas contribuyeran a retrasar la salida del mercado de las empresas que no son viables».
Y pide que la transposición de la Directiva sobre insolvencias sea aprovechada para impulsar para fomentar las alternativas a la quiebra o concurso empresarial, evitar la congestión de los juzgados una vez expire la moratoria concursal, y para implementar mecanismos para la liquidación ágil y eficiente de las empresas inviables.
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