El Banco de España vigilará «estrechamente» la morosidad de la banca y también la idoneidad de sus directivos

18/03/2021

Miguel Ángel Valero. El gobernador, Pablo Hernández de Cos, avisa que una restricción del crédito puede "realimentar los efectos negativos sobre la capacidad de recuperación y el crecimiento económico a medio plazo". // Memoria de Supervisión 

La Memoria de Supervisión del Banco de España siempre da mucho juego, y su presentación está repleta de mensajes a las entidades financieras y a sus gestores. El gobernador, Pablo Hernández de Cos, exige en la introducción al documento que los bancos reconozcan  «de manera adecuada y a tiempo» el deterioro de los activos.

Mercedes Olano, la directora general de Supervisión, reconoce que «no conocemos todavía» el impacto de la pandemia, porque «éste todavía no se ha manifestado», pero deja muy claro que se va a producir un deterioro en la calidad de los activos de los bancos.

Por eso, el Banco de España realiza una vigilancia «estrecha» sobre el riesgo de crédito, que incluye la evaluación, clasificación, medición y provisión de la morosidad.

«Evidentemente, las entidades ya han constituido provisiones extraordinarias en 2020, que también se utilizarán a lo largo de 2021, 2022 y lo que dure la crisis, pero tendrán que seguir haciendo un esfuerzo de provisiones importante», subraya Mercedes Olano. 

En la carta del gobernador, Pablo Hernández de Cos, que acompaña a la Memoria de Supervisión, se avisa que si los problemas de liquidez de las empresas termina  afectando a su solvencia y viabilidad «no solo provocarían una destrucción de tejido productivo y de empleo, sino que también acabarían afectando a la posición patrimonial del sector bancario, que podría responder con una restricción crediticia que realimentara los efectos negativos sobre la capacidad de recuperación y el crecimiento económico a medio plazo».

El gobernador del Banco de España pide evitar que la crisis incorpore un elemento financiero adicional que la haría «potencialmente mucho más persistente». «De esta forma, el sector bancario podría, como hasta el momento, seguir siendo parte de la solución de la crisis a través de la concesión de crédito a familias y a empresas, y contribuir a la reactivación de la economía una vez que se supere la pandemia, que, a buen seguro, precisará del buen funcionamiento del canal crediticio».

«Los bancos renegociarán con todos sus clientes que empiecen a entrar en problemas de la mejor manera posible, facilitando a las empresas la posibilidad de repago de sus deudas», destaca Mercedes Olano.

Más control sobre los directivos de los bancos

El foco en la morosidad no hace olvidar al Banco de España otros riesgos, como los ligados a los ciberataques. «Ni las entidades ni los supervisores debemos bajar la guardia». Ni tampoco los vinculados al cambio climático y al medio ambiente.

Las prioridades supervisoras para 2021 se centran en el impacto de la pandemia y de la incertidumbre sobre las expectativas de recuperación de la economía sobre los bancos, pero también apuntan a una posible corrección de precios en los mercados financieros, los retos tecnológicos, las incertidumbres geopolíticas, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, o los riesgos asociados al Brexit.

El Banco de España detecta vulnerabilidades en la gestión y en la cobertura del riesgo crediticio, bajos niveles estructurales de ingresos y  rentabilidad muy por debajo del coste de capital, deficiencias en tecnologías de la información, gobernanza y gestión estratégica mejorables, ineficiencias persistentes en materia de costes, altos niveles de deuda pública y privada, exceso de capacidad, y fragmentación en el marco jurídico.

El supervisor también pone la lupa sobre la idoneidad de los  altos cargos de las entidades financieras. Durante 2020, el Banco de España participó en 195 procedimientos de evaluación de estos directivos, identificado alguna debilidad en candidatos.

En esos casos, el Banco de España obliga a la entidad a comprometerse a proporcionar al candidato la formación que se considera necesaria para el adecuado ejercicio de su función. En algunas situaciones, el supervisor acuerda con el banco un período transitorio en el que el alto cargo no puede formar parte de las comisiones delegadas del consejo de administración.

El Banco de España pone el foco en las obligaciones de seguimiento, sobre todo de la debida aplicación de las políticas de conflictos de interés o de la dedicación del tiempo suficiente por parte del candidato al ejercicio del cargo.

Tras el nombramiento de un alto cargo, el Banco de España recuerda que las entidades deben comunicar los hechos que puedan tener algún impacto en el cumplimiento de los requisitos de idoneidad, como la asunción de nuevas responsabilidades o de cargos en otras sociedades que puedan tener un impacto en el tiempo de dedicación o potenciales conflictos de interés.

Los consejeros independientes deben actuar como contrapeso

Al mismo tiempo, el Banco de España está prestando una creciente atención los consejeros independientes de las entidades financieras. No solo a las condiciones personales y profesionales que deben reunir estas personas. Son frecuentes las llamadas de atención a los consejeros independientes de los bancos para que sean conscientes de su deber de actuar como contrapeso en los consejos de administración, para lo que deben contar con conocimientos y habilidades suficientes como señalar desacuerdos con los ejecutivos.

Como en el caso de los altos cargos ejecutivos de los bancos, el supervisor quiere ser informado de que un consejero asume mayores responsabilidades o es nombrado para cargos en otras sociedades  que puedan tener un impacto en el tiempo de dedicación o potenciales conflictos de interés.

Un centenar de intervenciones

Como resultado de las actuaciones supervisoras llevadas a cabo durante 2020, el Banco de España abrió en 2020 tres expedientes sancionadores, resolvió otros ocho que habían sido iniciados con anterioridad y reanudó uno contra una caja de ahorros, sus cargos de administración y dirección y los miembros de su comisión de control, que había quedado suspendido durante varios años por prejudicialidad penal. Continuó abriendo y resolviendo expedientes sancionadores, pese a que los plazos quedaron suspendidos desde el 14 de marzo hasta el 1 de junio como consecuencia de la declaración del estado de alarma por la pandemia.

De los doce expedientes que estuvieron en tramitación el pasado año, cinco de ellos eran relativos a la transparencia y protección de la clientela (contra tres bancos, una cooperativa de crédito y un establecimiento financiero de crédito).

Se sancionaron conductas como no entregar las fichas de información personalizada en las novaciones en el ámbito de la información precontractual y contractual ofrecida a los clientes. En el ámbito del Código de Buenas Prácticas se penalizaron conductas como no informar debidamente sobre éste y sobre la posibilidad de solicitar su aplicación o como aplicar un plazo de reestructuración distinto a los 40 años sin que conste que medie solicitud previa de otro plazo por parte del cliente.

El Banco de España también sancionó a una entidad de pago y a sus cargos, a los accionistas de una entidad de dinero electrónico que adquirieron una participación significativa de forma concertada y a dos sociedades de tasación y a sus cargos, a una de ellas por no tener medios humanos suficientes, por insuficiencias en su procedimiento de control de incompatibilidades o por contar con metodologías de valoración que no satisfacían íntegramente las necesidades de la normativa sectorial. Y sancionó a sociedades no autorizadas, bien por realizar actividades reservadas a entidades de crédito, bien por no suministrar la información requerida en el marco de una inspección.

La actividad supervisora en materia de conducta se centró en las hipotecas, el crédito al consumo, las tarjetas revolving y los depósitos. El Banco de España concluyó 144 actuaciones supervisoras a lo largo de 2020, de las que 38 estaban relacionadas con el crédito hipotecario, 28 con el crédito al consumo, 26 con las tarjetas revolving, 28 con los depósitos y el resto con otros asuntos, como publicidad, servicios de atención al cliente, servicios de pago o financiación de pymes.

Como resultado de las actuaciones supervisoras llevadas a cabo en 2020, el Banco de España sancionó a una entidad y formuló 33 requerimientos e hizo 27 recomendaciones centradas en la comercialización de tarjetas revolving y en la cartera hipotecaria.

En cuanto a la actividad supervisora relativa a la publicidad, el Banco de España formuló 117 requerimientos, que culminaron con 56 ceses y 61 rectificaciones.

También remitió 514 escritos como resultado de la labor de verificación de los reglamentos de los servicios de atención al cliente y de valoración de la idoneidad de sus titulares.

El Banco de España envió 99 escritos a entidades con 405 requerimientos y recomendaciones. La mayoría de los requerimientos realizados como consecuencia de las inspecciones se refiere a gobernanza (para mejorar la composición y las funciones de los comités, el control interno y los planes de contingencia), seguido de los que corresponden a riesgo de crédito, que se refieren en su mayoría a reclasificaciones a activos dudosos y a la necesidad de incrementar las provisiones por riesgo de crédito y de mejorar los controles internos específicos de riesgo de crédito.

¿Te ha parecido interesante?

(+3 puntos, 3 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.