En Relación entre las medidas de contención de la pandemia, la movilidad y la actividad económica, documento elaborado por Corinna Ghirelli, María Gil, Samuel Hurtado y Alberto Urtasun y publicado por el Banco de España, se atribuye aproximadamente el 70% de la caída del Producto Interior Bruto (PIB) registrada entre abril y diciembre de 2020 a las restricciones a la movilidad que se implantaron para frenar los contagios de coronavirus.
El análisis excluye marzo debido a que las medidas que se establecieron para frenar los contagios sólo se aplicaron durante una quincena, en concreto, desde la declaración del estado de alarma.
Durante los primeros meses de la pandemia la actividad se contrajo «más intensamente de lo que sugeriría» la reducción observada en la movilidad de la población, un fenómeno que dejó de observarse prácticamente a partir del mes de agosto y que cambió incluso de signo al final del año.
Este hecho sugiere la existencia de un «cierto proceso de aprendizaje» por parte de los agentes económicos a la hora de convivir con la pandemia, y que está relacionado, entre otros aspectos, «con una implantación cada vez más efectiva de nuevas formas de trabajo, en particular, el teletrabajo, y nuevos patrones de consumo, con un mayor sesgo hacia el consumo en línea», apunta el análisis.
Las restricciones legales tuvieron un fuerte impacto sobre la movilidad de la población y la actividad económica. Además, de forma voluntaria, los ciudadanos redujeron su movilidad en el segundo trimestre de 2020 más allá de lo explicado por las restricciones establecidas, efecto que perdió fuerza con la desescalada.
«En las fases iniciales de la pandemia, la reducción de la movilidad fue superior a la que se desprendería de las restricciones aprobadas. Esto es, al principio se produjo, aparentemente, una cierta reducción de la movilidad de carácter voluntario. Sin embargo, tras la desescalada, el comportamiento de la movilidad se ha ajustado más al explicado por las medidas de contención en vigor», subraya el análisis del Banco de España.
El impacto adverso sobre el PIB como consecuencia de las restricciones puede verse contrarrestado a medio plazo «por un efecto de signo opuesto», en la medida en que las restricciones impuestas actualmente sirvan para evitar otras más contundentes en el futuro.