Pictet vaticina que China se centrará en la calidad del crecimiento

18/03/2021

Dong Chen, (Pictet WM). La próxima semana, EEUU y China se reunirán en Alaska en su primer gran compromiso desde que Biden asumió el cargo y tras la reunión anual del Congreso Popular Nacional de China, la primera desde la crisis Covid-19.

La reunión anual del Congreso Popular Nacional de China en Beijing del 4 al 11 este mes ha sido especialmente importante, pues es la primera desde la crisis Covid-19 y marca el primer año del 14º Plan Quinquenal de 2021-2025.

En conjunto su posición fiscal parece más favorable de lo que esperábamos y el endurecimiento de políticas probablemente sea solo un moderado lastre para el crecimiento en 2021. En nuestra opinión, la innovación se convertirá en un motor de crecimiento cada vez más importante los próximos años y la idea del desarrollo verde y lucha contra el cambio climático para un crecimiento más sostenible, gana fuerza.  Ya en septiembre de 2020, el presidente Xi Jinping anunció que China tenía como objetivo alcanzar el máximo de emisiones de carbono en 2030 y ser neutral para 2060.  Luego, en diciembre de 2020, durante la Cumbre sobre Ambición Climática, expuso más detalles.  La energía sin combustibles fósiles representará 25% de la generación primaria para 2030, frente a 20% actual.  Además se espera que su uso de energía y emisiones de CO2 por unidad de PIB disminuya 13,5% y 18% respectivamente.

El caso es que el Informe de Trabajo del Gobierno entregado por el Primer Ministro Li Keqiang muestra un “objetivo” de crecimiento este año de «más del 6%», lo que parece muy conservador.  Dada la contracción en 2020 del 2,3% frente a crecimiento superior al 6% en 2019, el efecto base es muy favorable. Nuestra previsión central es que crezca 9,3% y las previsiones de la mayoría de analistas están por encima del 8%.

Es posible que el gobierno chino quiera evitar grandes oscilaciones de objetivo, dado el efecto base. Lo más probable es que su crecimiento vuelva a una trayectoria «normal» en 2022 y el gobierno chino parece reacio a  objetivos tras choques exógenos como Covid-19.  Así que su previsión es más indicador de hacia dónde cree debe ir el crecimiento que una predicción precisa.  En 2020, cuando la economía china se alejó de la normalidad, el gobierno simplemente decidió renunciar a un objetivo y ha habido muchos otros casos en los que su crecimiento se ha desviado significativamente del objetivo, en la mayoría resultando ser superior.  Además, como el Covid-19 todavía no está totalmente bajo control mundialmente y un objetivo de crecimiento bajo proporciona más flexibilidad frente a las incertidumbres. A ello se añade que un indicativo de crecimiento relativamente bajo puede ser señal de más énfasis en calidad del crecimiento. El gobierno chino ha destacado esta preferencia repetidamente los últimos años y ya forma parte de sus planificación a largo plazo.

Otro mensaje es que la normalización de política monetaria y fiscal será clave este año. El Banco Popular de China ha estado normalizando la política monetaria desde mayo pasado, cuando la recuperación comenzó a ganar fuerza y los tipos de interés interbancarios han aumentado a niveles previos a la pandemia, habiendo el aumento del crédito alcanzado un máximo a finales de 2020.  Pero para 2021 no esperamos aumento o reducción de tipos de interés.  Es probable que se recurra principalmente a la gestión de liquidez para ajustar las condiciones financieras. En cuanto al frente fiscal, el gobierno ha prometido que no habrá un cambio importante, solo un moderado menor apoyo. El déficit presupuestario del Gobierno central para 2021 se sitúa en 3,2% del PIB, entre el objetivo de 2020 (3,6%), año de la crisis y 2019 (2,8%), año más normal. No habrá ninguna emisión especial de bonos del gobierno chino cuando el 2020 supuso 1% del PIB en 2020.  Además el objetivo de emisión de bonos especiales del gobierno local está programado en 3,6% del PIB chino, ligeramente por debajo de 2020.  Eso sí, aunque el Gobierno central espera disminución de su gasto, aumentará las transferencias a los gobiernos locales en un 7,8%.

Pero Li ha destacado además algunas metas de desarrollo económico y social a largo plazo.  Por primera vez se ha abstenido de un objetivo medio de crecimiento del PIB durante el quinquenio, si bien anunciará metas anuales.  Esto puede indicar una disminución de la importancia de la velocidad de crecimiento, para centrarse en la calidad.  De hecho el Informe del Gobierno pone un fuerte énfasis en la innovación. Menciona objetivo de aumento de la productividad laboral por encima del crecimiento del PIB real y, por primera vez, ha fijado objetivo de crecimiento específico en I+D, superior al 7% anual.  En 2021, se espera que el gasto del gobierno central en investigación fundamental crezca 10,6% y el de I+D para empresas manufactureras tenga una deducción fiscal adicional del 100%, 75% para otros tipos de empresas.  Desde 1996, cuando hubo datos por primera vez, el gasto en I+D en proporción a su PIB ha aumentado constantemente, hasta 2,2% en 2018, según el Banco Mundial.  Esto pone a China a la par de Francia y por delante de Reino Unido, Italia y Canadá y la mayoría de economías emergentes, pero aún por detrás de líderes mundiales como Japón, EEUU y Alemania.  Según la estimación preliminar de la Oficina Nacional de Estadísticas, el gasto en I+D, que ya alcanzado 2,4% del PIB chino en 2020, seguirá aumentando.

 Dong Chen, economista de Pictet WM

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