La participación del Estado en CaixaBank vale 1.600 millones más desde el anuncio de la fusión

26/03/2021

Miguel Ángel Valero. En el ajuste de plantilla, que se comenzará a negociar con los sindicatos después de Semana Santa,  primará la voluntariedad, descartando medidas unilaterales y traumáticas como despidos, y sobre todo "la meritocracia, queremos retener a los mejores", señala el consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

El futuro presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, y el consejero delegado, Gonzalo Gortázar.

La integración número 85 de la actual CaixaBank en toda su centenaria historia, la absorción de Bankia, culmina seis meses después de su anuncio. El viernes 26 de marzo deja de cotizar Bankia, que se está despidiendo de la Bolsa con subidas del 0,83%, ligeramente por encima del 0,63% de CaixaBank. El lunes 29 de marzo ya cotizará únicamente la nueva CaixaBank.

Y el martes 30 de marzo se celebrará el primer consejo de administración del nuevo grupo, que confirmará a José Ignacio Goirigolzarri como presidente y a Gonzalo Gortázar como consejero delegado.

La fusión ya tiene un claro beneficiario, como destaca Goirigolzarri: desde que el 18 de septiembre de 2020 se anunciara la operación, la participación que el Estado ostenta en la entidad a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) se ha revalorizado en unos 1.600 millones€. El más del 60% que el Frob tenía en Bankia se transforma en el 16% de la nueva CaixaBank, donde ya no es el accionista mayoritario como sucedía en la entidad nacionalizada, sino el segundo, por detrás de la Fundación La Caixa a través de CriteriaCaixa.

El Estado tiene hasta finales de 2023 para vender su participación en CaixaBank. Los gestores del banco se remiten al Frob: «Ellos son los que tienen que decidir cuál es el momento preciso, cómo y a qué precio tienen que hacer su desinversión», señala José Ignacio Goirigolzarri.

Este fin de semana comienza la implantación de la marca única

«El trabajo de verdad empieza ahora», subraya el consejero delegado, Gonzalo Gortázar. «Cada empleo ya sabe dónde va a ir», señala. Con la reestructuración organizativa ya en marcha, con una dirección comercial ya unificada y el organigrama de la primera línea de mando (unos 400 ejecutivos) ya definido, comienza la implantación de la marca única, mientras se avanza en la integración tecnológica, que culminará a finales de año.

Este fin de semana se sustituirá la marca Bankia de sus sedes y de los edificios más emblemáticos, en un proceso que finalizará antes del 4 de abril. En las sucursales, el proceso comenzará después de Semana Santa y se prolongará hasta junio, como mucho julio. Antes de las vacaciones de verano toda la red de sucursales llevará la marca CaixaBank.

Los canales electrónicos (web, móvil y cajeros) iniciarán el cambio también en una semana, pero convivirán las dos marcas hasta la definitiva integración tecnológica a finales de 2021.

Tanto Goirigolzarri como Gortázar anuncian el lanzamiento de productos y servicios de la nueva CaixaBank «muy pronto». La Cuenta Social, dirigida a personas en situaciones de vulnerabilidad, ya se ha abierto a los clientes procedentes de Bankia. «Las políticas comerciales y de comisiones son muy similares, basadas en no cobrar para incentivar la vinculación, por lo que la convergencia no será complicada», explica el consejero delegado.

La negociación con los sindicatos, tras Semana Santa

Gortázar anuncia que las negociaciones con los sindicatos comenzarán tras la Semana Santa, y declina hacer públicos los detalles del ajuste de plantilla. Sí deja muy claro que primará la voluntariedad, descartando medidas unilaterales y traumáticas como despidos, y sobre todo «la meritocracia, queremos retener a los mejores«. «La edad no es un criterio», subraya el consejero delegado de CaixaBank.

El calendario que manejan los gestores del grupo es tener completado el ajuste de plantilla en el segundo trimestre, de forma que se vayan produciendo las salidas progresivamente hasta junio de 2022.

Sobre el  cierre de sucursales, el futuro presidente de CaixaBank es muy claro: «mantendremos la presencia en todos los municipios donde estamos». Además de los compromisos asumidos con Competencia para evitar la exclusión financiera en las localidades donde ahora solamente existen oficinas de una de las dos entidades, el nuevo grupo potenciará la red de ofibuses, las sucursales móviles impulsadas por Bankia para atender a los pueblos sin sucursales.

La Obra Social descentralizada, en el que el 90% de las sucursales de CaixaBank detectan necesidades locales que tratan de ser resueltas a través de la Fundación La Caixa, se potenciará con las oficinas procedentes de Bankia, donde también existe esa sensibilidad especial al proceder de cajas de ahorros. También se fomentarán las acciones de voluntariado de los empleados, que en el caso de la antigua CaixaBank implica a la mitad de la plantilla.

«Apoyar a familias y empresas en la salida de la crisis»

La nueva CaixaBank se compromete a «estar más cerca, a ayudar a familias y empresas a salir de la crisis mediante una banca intuitiva, responsable y sostenible», señala su presidente, que destaca que pese a la fusión «se han mantenido niveles extraordinariamente altos de actividad en el cuarto trimestre de 2020 y en el primer trimestre de 2021». «Lo normal es que la gente se despiste con la fusión y no ha sido así», insiste Goirigolzarri. Gortázar añade que «hay que seguir así, atendiendo al cliente y no distraerse con la integración».

El consejero delegado cree que CaixaBank debe dedicar «la máxima atención» a la integración en España y a la expansión del grupo en Portugal (donde cuentan con el BPI) «durante los próximos dos o tres años». «Luego ya veremos, pero tenemos presencia a través de sucursales operativas y oficinas de representación en 25 países, y las fusiones transfronterizas no son algo nuevo para nosotros», precisa Gortázar.

«Es deseable y esperable que con el tiempo las fusiones transfronterizas tengan más sentido y que las sinergias sean más visibles y atractivas que en una integración nacional», concluye el consejero delegado de CaixaBank.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha indicado que con el tiempo es «deseable y esperable» que las fusiones transfronterizas tengan más sentido y no descarta que pueda ser una cuestión a poner encima de la mesa en un periodo de dos o tres años.

Así lo ha indicado Gortázar durante la rueda de prensa celebrada con motivo de la inscripción de la fusión de la entidad con Bankia en el Registro Mercantil, donde ha reconocido que el grado de sinergias de una operación doméstica, como en la que están inmersos actualmente, es en estos momentos «más elevado y atractivo».

Gortázar ha explicado que esta operación les va a dar «mucho trabajo» y el objetivo es que salga bien y que los clientes se encuentren con una entidad con un mejor servicio, compromiso y cercanía.

«Para eso, vamos a prestar una máxima atención al mercado español en los próximos dos o tres años. No abriremos aún el debate que viene después y que vendrá cuando terminemos con la fusión de Bankia», ha dicho, añadiendo que será entonces cuando se analice si hay ventajas o no de una mayor expansión.

En esta línea, el consejero delegado de CaixaBank, que será también el del nuevo grupo, ha explicado que la entidad dio el salto a Portugal hace cuatro años, con el 100% de BPI, un banco que considera que tiene una «posición envidiable y un equipo extraordinario». «Para nosotros la consolidación transfronteriza no es algo nuevo», ha dicho.

 

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