El impacto de la pandemia de COVID-19 en el crecimiento del PIB mundial y en el volumen del comercio mundial provocó que los precios del petróleo cayeran drásticamente en la primavera de 2020. Esta caída de los precios ha afectado a los exportadores de petróleo en Oriente Medio y África de manera diferente, dependiendo de la dependencia del petróleo de su economía, su fortaleza fiscal y el nivel de sus reservas internacionales.
Aunque Coface predice que en 2021 el precio del petróleo alcanzará los 60$ por barril de media, su volatilidad seguirá siendo una dificultad para los países productores. Además, la situación presupuestaria de estos países se ha deteriorado de forma duradera.
En este contexto, la diversificación económica, en particular hacia las fuentes de energía renovables, se ha convertido en un reto aún más importante.
Países como Omán, Irán, Angola, Congo y Guinea Ecuatorial tienen un grado de dependencia del petróleo muy alto en términos del PIB.
En Oriente Medio se encuentran casi la mitad de las reservas de petróleo conocidas del mundo y el 65% de las de la OPEP. A pesar de la implementación de programas de diversificación, la mayoría de los países de Oriente Medio siguen dependiendo del petróleo en términos de exportaciones, ingresos fiscales y PIB.
A pesar de la recuperación de los precios del petróleo en 2021, las cuentas públicas de estos países seguirán siendo deficitarias en 2021, por lo que el peso de su deuda en relación con su PIB será mayor.
En la región del Golfo, los ingresos por hidrocarburos representan entre el 50 y el 80% de los ingresos fiscales totales y entre el 20 y el 90% de las exportaciones totales. Entre el 20 y el 50% del producto nacional aún depende del sector de hidrocarburos.
Poca relevancia de África
Si bien algunos países africanos destacan, este continente no tiene relevancia en la industria mundial del petróleo y el gas. Representa, respectivamente, el 7,2% y el 7,5% de las reservas mundiales de petróleo y gas, el 8,9% y el 6% de la producción, el 10,2% y el 9,1% de las exportaciones y el 4, 2% y 3,8% del consumo.
El 75% del petróleo producido en África se exporta en forma de crudo y una gran parte de la necesidad de productos refinados se cubre con importaciones, por lo que todos los países (excepto Argelia, Costa de Marfil, Congo y Níger) son importadores netos de productos petrolíferos.
De los veinte países africanos que producen petróleo y gas, cinco de ellos representan más del 80% de la producción continental: Argelia, Angola, Nigeria, Egipto y Libia (su producción y exportaciones han estado suspendidas la mayor parte de 2020).
El diferencial de crecimiento entre 2019 y 2020 será significativo en aquellos países africanos donde el petróleo y el gas juegan un papel esencial en su economía, como Argelia (95% de las exportaciones, 52% de los ingresos públicos y 25% del PIB), Chad (59 %, 30% y 13%, respectivamente) y Nigeria (90%, 55% y 8%).
Numerosos proyectos de inversión en hidrocarburos han sido aplazados, mientras que la implementación de otros se ha retrasado. En general, no se ponen en duda, sobre todo en lo que respecta al gas, que se considera un avance hacia las energías renovables.
Las energías renovables representan una importante fuente de diversificación para algunos países (Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita), junto con el turismo, las finanzas, el transporte y la construcción (Qatar, Emiratos Árabes Unidos), la agricultura, la silvicultura y otras actividades extractivas (Camerún, Chad, Congo, Gabón).
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