El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, anuncia, en el tradicional encuentro con los periodistas tras la asamblea general, que no se presentará a la reelección en 2022, porque piensa que «ocho años de mandato son suficientes» (el mismo argumento que utilizó su antecesor, Miguel Martín, ex subgobernador del Banco de España) y porque la nueva etapa «requiere otro presidente y otro equipo».
Pero realmente la noticia está en las afirmaciones de Roldán sobre que existe margen para nuevos ajustes de plantilla y de sucursales, una adaptación «lógica» a los cambios en la demanda de los clientes.
«Nadie echa de menos las cabinas telefónicas», comparando la evolución de la banca con la de las telecomunicaciones. El presidente de la AEB arguye que, pese a los cierres acumulados desde 2008, España sigue siendo el país europeo con más sucursales por habitantes. Y otros países, como Alemania (9.000 cierres desde 2015) o Italia (6.000), han clausurado más sucursales que España (5.000 en el mismo período).
También señala que todos los ajustes de plantilla de la banca se han realizado con «paz social» y con acuerdos con los sindicatos.
Pérdidas de 6.955 millones en 2020
Sobre la situación de la banca en 2020, que califica como «un alto en el camino hacia la rentabilidad», destaca el aumento del 2,4% de los activos pese a la pandemia. «No se ha producido un ‘credit crunch'», destaca el presidente de la AEB. La banca pierde 6.955 millones€ (frente a beneficios de 11.547 millones en 2019), por los saneamientos (más de 35.000 millones en provisiones, de los que unos 12.000 millones se deben a medidas de precaución), por el «escenario prolongado de bajos tipos de interés» y por la depreciación de las divisas como la libra, la lira turca, el real brasileño, el dólar o el peso mexicano, que corresponden a países donde se concentran las filiales de bancos españoles.
El presidente de la AEB reconoce que los resultados son «evidentemente negativos» pero destaca que el esfuerzo en provisiones de la banca española es «mucho mayor» que el realizado por la banca europea, el margen también es mejor (2,5% frente a menos del 2%). Los gastos de explotación se reducen el 1,9%, haciendo que la ratio de eficiencia de la banca española se sitúa en el 48,9%.
La solvencia mejora cuatro décimas, hasta el 11,9%. La morosidad baja una décima, hasta el 3,6%, porque «todavía no se ha manifestado el impacto de la pandemia», y su cobertura sube del 68% al 75%. «Hay margen de maniobra para absorber cualquier impacto», insiste José María Roldán.
El presidente de la AEB atribuye a la «prudencia» tanto el endurecimiento de las condiciones de acceso al crédito por parte de los bancos como la menor demanda de financiación por parte de empresas y familias
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