Los mercados creen que el BCE está «en modo de espera»

22/04/2021

Miguel Ángel Valero. " La próxima reunión de política monetaria en junio será relevante, cuando haya más claridad sobre el progreso de la vacunación y se disponga de las nuevas proyecciones del personal para el crecimiento y la inflación. Entonces también habrá que decidir si es necesario un ritmo de compras significativamente mayor en el tercer trimestre", opina Ulrike Kastens, de DWS.

Los analistas han acertado en el sentido de que la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo de abril no iba a aportar grandes novedades, y que la cita relevante es la de junio.

Paul Diggle, Deputy Chief Economist – Forecasting & Analysis de Aberdeen Standard Investments, vaticina que «la reunión de junio será más importante, ya que el BCE tendrá que sopesar estos factores y decidir si reduce o no el ritmo de las compras mensuales de activos».

Samy Chaar, Economista Jefe de Lombard Odier, subraya que Lagarde «consiguió que esta reunión del BCE fuera un acontecimiento sin importancia». Y pone el foco en el programa de compras de activos para contrarrestar la pandemia, el PEPP.

«Hubo cierta confusión sobre el prometido aumento de las compras semanales del PEPP. Las compras brutas han aumentado un poco, situándose recientemente cerca de los 30.000 millones€ semanales y en sus niveles más altos desde junio. Mientras tanto, hubo un elevado número de reembolsos. Se supone que éstas se reinvierten en su totalidad», argumenta.

«Por lo tanto, las compras netas semanales (compras brutas menos reembolsos, lo que refleja los estímulos adicionales reales derivados del uso del paquete de 1850.000 millones de euros) no han aumentado significativamente en las últimas semanas. Lagarde no aclaró de forma convincente este punto», añade.

«En general, este debate en torno a las compras semanales de PEPP ha perdido cierta importancia recientemente, ya que los rendimientos, tanto en Estados Unidos como en la zona del euro, han retrocedido desde febrero. A medida que las vacunas, la reapertura de las economías y el todavía considerable apoyo político permiten que la recuperación avance, los rendimientos pueden verse sometidos a una nueva presión al alza. Esto obligaría al BCE a adelantar aún más sus compras de emergencia una vez más, ya que aumentar sólo las compras brutas puede no ser suficiente, y la mayor parte del esfuerzo tendrá que hacerse en las compras netas», expone este experto.

«Por ahora, el BCE se encuentra en una posición relativamente cómoda, aunque todavía frágil», avisa.

Ulrike Kastens, Economist Europe para DWS, considera, en cambio, que el BCE «se mantiene firme y sin sobresaltos». «Todos los parámetros de política monetaria se mantuvieron sin cambios y el BCE confirmó su decisión de marzo de aumentar significativamente el ritmo de las compras de activos en el marco del Programa de Compras de Emergencia (PEPP) durante el trimestre en curso», apunta.

Pero señala que la presidenta del BCE, Lagarde, «siguió siendo bastante ambigua en sus valoraciones de la situación económica». A corto plazo, predominan los riesgos a la baja, mientras que los riesgos a medio plazo se evalúan como más equilibrados.

«Los que esperaban más claridad sobre la favorabilidad de las condiciones de financiación también quedaron decepcionados. No hubo ninguna indicación de si el banco central estaba satisfecho con la evolución de los mercados de capitales en las últimas semanas. En este sentido, siguen existiendo incertidumbres sobre la función de reacción de la política monetaria. Sólo una cosa quedó clara, no se habló de una reducción del activo. Fue prematuro», razona.

«En definitiva, el BCE está en modo de espera. La próxima reunión de política monetaria en junio será relevante, cuando haya más claridad sobre el progreso de la vacunación y se disponga de las nuevas proyecciones del personal para el crecimiento y la inflación. Entonces también habrá que decidir si es necesario un ritmo de compras significativamente mayor en el tercer trimestre. En cualquier caso, el PEPP sería lo suficientemente amplio como para asumirlo también, pero creemos que la preocupación por la reducción de las compras mensuales de activos es infundada. La holgura de la economía es grande y también es probable que el aumento de la inflación sea sólo transitorio y no persistente, una opinión que probablemente comparta el BCE. A diferencia de otros bancos centrales, como el Banco de Canadá, que ha anunciado una reducción de sus compras de bonos, el BCE aún está lejos de una salida real de su política monetaria ultra laxa», concluye esta experta.

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