Los mercados no esperan sorpresas de la Fed

28/04/2021

Miguel Ángel Valero. Hasta que no haya una recuperación del mercado laboral y la inflación se mantenga en el 2% durante mucho tiempo, la Reserva Federal no abre la puerta a considerar la posibilidad de subir los tipos de interés.

David Norris, gestor de TwentyFour AM (grupo Vontobel AM), como otros analistas y operadores de los mercados, señala que «no esperamos ninguna sorpresa» de la reunión de la Reserva Federal.

La Fed está comprando cada mes 120.000 millones$ en bonos del Tesoro y otros activos, con el objetivo de mantener los tipos de interés a un nivel que apoye la contratación y el gasto, «y dice que seguirá haciéndolo hasta que vea un progreso adicional importante hacia el pleno empleo y el objetivo de inflación sostenida del 2%».

El presidente de la Fed, Jerome Powell, «sigue reiterando las tres normas que deben cumplirse antes de considerar la posibilidad de subir los tipos: una recuperación del mercado laboral, que se alcance el 2% de inflación y que ésta se sitúe por encima del 2% durante un periodo sostenido». «Hasta entonces, no esperamos ningún cambio en la postura política», subraya Norris.

Powell ha reconocido que la economía estadounidense se está abriendo. Los datos siguen mejorando y acercándose a los objetivos de la Fed. Los vuelos nacionales de pasajeros están creciendo, la gente está volviendo a los restaurantes y las recientes nóminas no agrícolas han mostrado una mejora significativa, con la expectativa de que esto continúe a lo largo del año.

«¿Qué puede significar esto para los inversores a corto plazo? Se espera que la inflación subyacente de EE.UU. (la medida de inflación preferida por la Reserva Federal) se sitúe en torno al 2,5% interanual en los próximos meses, y los puestos de trabajo creados podrían superar pronto el millón al mes. En consecuencia, pensamos que los bonos del Tesoro y la deuda emitida por las empresas estadounidenses a más largo plazo siguen siendo vulnerables. Sin embargo, vemos oportunidades hacia la parte corta del espectro crediticio. Los inversores que añadan riesgo procíclico en esta área del mercado, en particular, podrían beneficiarse de la contracción prevista de los diferenciales, favorecida por esta recuperación económica, además de obtener la protección que los bonos de mayor rendimiento suelen ofrecer frente a cualquier nueva debilidad de los tipos impulsada por las preocupaciones inflacionistas», concluye el experto de TwentyFour.

Oddo distingue entre «sustancia y comunicación» en las compras

Bruno Cavalier, economista jefe de Oddo BHF, cree que en las compras de activos de la Fed, «hay que distinguir entre sustancia y comunicación». «Una economía en plena recuperación, sin tensiones financieras, con un fuerte apoyo fiscal, ya no necesita ser inundada con liquidez adicional. La Fed tiene buenas razones para reducir/detener sus compras de activos, pero también buenas razones para no actuar precipitadamente a riesgo de provocar una reacción exagerada (como en 2013)», argumenta.

Según la encuesta del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el mercado anticipa el inicio del ‘tapering’, la retirada progresiva de los estímulos económicos planteados por la Fed, a principios de 2022. «El debate se intensificará durante el verano», avisa Cavalier.

Para acabar con el estrés financiero provocado por la pandemia, la Fed aumentó el año pasado sus compras de activos a un ritmo sin precedentes. Una vez superado el estrés, la Fed no ha detenido sus compras, porque si se puede introducir una medida excepcional de golpe, es mejor gestionar la salida de forma gradual. La Fed sigue comprando activos a un ritmo de 120.000 millones de dólares al mes. En consecuencia, los bancos tienen menos títulos, pero más reservas en la Fed.

» Cuando la Reserva Federal crea mucha liquidez – y en última instancia demasiada – el tipo de interés a un día se ve sometido a presión. En las circunstancias actuales, el riesgo es que caiga por debajo de cero, perturbando el funcionamiento de los fondos del mercado monetario y, más ampliamente, del sector financiero. En este sentido, es posible que la Fed desee detener sus compras de activos o, al menos, reducir las cantidades», explica Cavalier.

«Sin embargo, la intervención de la Fed no es sólo un problema de canalización. Las compras de activos también dan una señal sobre la evolución futura de los tipos de interés oficiales. En enero, los miembros del FOMC habían mencionado el tapering en un horizonte próximo. A instancias de Jerome Powell, el FOMC zanjó rápidamente este debate. Esto era comprensible mientras la recuperación no hubiera tomado impulso, pero ante la acumulación de datos positivos, este debate se reactivará. Lo importante para la Fed es no coger al mercado por sorpresa (taper tantrum de 2013)», añade el experto de Oddo BHF.

El merado espera que el tapering comenzara a principios de 2022 y continuara por etapas aproximadamente cada dos meses. Este calendario es coherente con un programa de vacunación que permita a la economía volver a abrirse por completo en los próximos meses. Por lo tanto, «es de esperar que el FOMC comience a sentar las bases del debate sobre las compras de activos en verano, ya sea en la reunión de junio o en el simposio de Jackson Hole en agosto», señala Cavalier.

La última encuesta de Consensus Forecasts, revela una fuerte revisión al alza de las previsiones de crecimiento del PIB real para 2021 y 2022, que se sitúan en el +6,2% y el +4,2% respectivamente. «Es probable que la ronda de revisiones al alza para el año en curso no haya terminado», apunta el economista jefe de Oddo.

Las previsiones de inflación aumentan de forma más moderada. La modesta desaceleración prevista para 2022, del +2,3% (frente al +2,6% en 2021), muestra que los analistas esperan que las tensiones de precios sean temporales y no permanentes.  En este punto coinciden con el discurso de la Fed.

El 29 de abril, se conocerá una estimación preliminar del crecimiento del PIB real en el primer trimestre de 2021. Según el sondeo de Bloomberg, las expectativas oscilan entre el +5,4% y el +10% trimestral anualizado. El Banco de la Reserva Federal de Atlanta pronostica un +8,3%, lo que refleja el aumento de muchos componentes de la demanda: el gasto de los consumidores (+10,5%), el gasto en equipo (+14,6%), la inversión residencial (+10,2%) y el gasto público (+10%). Únicamente la construcción no residencial parece estar todavía retrasada. Como la demanda aumenta más rápidamente que la oferta, la variación de stocks y el comercio exterior van a contribuir negativamente al crecimiento del PIB (-2,3 puntos en total, según el Banco de la Reserva Federal de Atlanta).

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