Los gestores ponen en duda la estrategia basada en vender las acciones en mayo

04/05/2021

Miguel Ángel Valero. La táctica basada en vender en mayo porque el verano siempre es malo para el inversor en Bolsa choca con la realidad de unos mercados alcistas que lo seguirán siendo mientras permanezcan los estímulos monetarios y fiscales contra la pandemia.

La Bolsa es muy rica en refranes y aforismos. Uno de los más extendidos es ‘sell in may and go away’ (“vende en mayo y vete lejos“), una estrategia de inversión para acciones basada en la teoría de que el período comprendido entre noviembre y abril  tiene un crecimiento significativamente más fuerte en promedio que los otros meses.

Pero los analistas discrepan sobre que esta estrategia sea la más adecuada en estos momentos, con los mercados de renta variable en máximos históricos (en el caso de EEUU) o cerca (en Europa, hay que remontarse a 2007 para encontrar niveles tan elevados en los índices).

“Éste es un buen punto de partida para preguntarnos si este dicho de “vender en mayo” puede funcionar”, reflexiona François Rimeu, estratega senior de La Française AM. “Por el lado positivo (para los mercados de renta variable), tenemos un apoyo monetario muy sólido, un apoyo fiscal muy fuerte (desde el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial no se ponía en marcha un apoyo de esta magnitud) y un momentum en los beneficios empresariales muy positivo”, argumenta.

“Por el lado negativo, las valoraciones absolutas están en el extremo más alto de su rangoy el sentimiento del mercado también es muy positivo; por ejemplo, el RSI semanal (índice de fuerza relativa) está marcando claramente niveles de sobrecompra”, añade.

“¿Podemos tener una corrección en mayo? Sí, sin duda. Los mercados tienen que tomarse un respiro de vez en cuando. Pero mientras continúe el apoyo monetario y fiscal, hay fuerzas más poderosas que un viejo refrán. De hecho, aunque el refrán se ha cumplido en el pasado, en 2020 se demostró que estaba equivocado“, precisa Rimeu.

Mientras continúe el apoyo monetario y fiscal, creemos que el mercado alcista continuará. Las inversiones en renta variable no son muy elevadas desde un punto de vista histórico y, aunque los flujos de renta variable han sido positivos en los últimos 6-9 meses, todavía no han compensado los flujos negativos que vimos durante la crisis del Covid”, concluye el experto de La Française AM.

Para Benjamin Melman, Global CIO en Edmond de Rothschild Asset Management, “la estacionalidad de mayo es bien conocida, pero no pasa ninguna prueba estadística”. “De todos modos, el riesgo de que vuelva la volatilidad es mayor de lo habitual: el posicionamiento en la renta variable es fuerte y cualquier imprevisto puede tener un impacto más fuerte de lo normal y, a nivel global, hay un riesgo de escalada de los temores a la inflación que podría afectar no sólo a los mercados de renta fija sino también a los principales. Consideramos que los mercados siguen en una tendencia alcista, pero también esperamos que la volatilidad sea mayor“, aporta.

“Si la reflación es buena para la economía y los mercados, un exceso de presiones reflacionarias, concretamente en EE.UU., no augura nada bueno para los mercados impulsados por la liquidez. El riesgo de colisión de estos dos factores altamente alcistas ha aumentado considerablemente”, avisa el experto de Edmond de Rothschild AM.

Alexander Dominicus, gestor de fondos de MainFirst Top, cree que “en general, hay que tener cuidado con centrarse excesivamente en estos simples aforismos a la hora de posicionar la cartera“. “No obstante, hemos tenido un año de rentabilidad espectacular en los mercados de renta variable. Todavía estamos en medio de un mercado alcista, pero es muy probable que se produzca una consolidación del mercado después de una racha tan fuerte”, matiza.

“Con la recuperación económica en curso y un banco central expansivo, un mercado bajista es actualmente improbable. Dado que la vacunación avanza y que un número cada vez mayor de economías suavizará sus restricciones de Covid-19 en los próximos meses, también esperamos que el consumo privado sea sólido y que aumenten los viajes y las actividades de ocio, sobre todo en el segundo semestre de este año. Los bancos centrales intentarán seguir siendo expansivos durante todo el tiempo que puedan, lo que constituye una buena base para un mercado alcista más duradero.
Por lo tanto, cada retroceso o consolidación sería una oportunidad para aumentar la exposición a la renta variable y participar en el potencial del mercado“, argumenta este experto.

José María Pérez, director de Asesoramiento de Portocolom AV, cree que “con rentabilidades en lo que llevamos de año por encima del 11% en el S&P500 y de casi un 13% en el Euro Stoxx, lo lógico es pensar en una cierta ralentización en los próximos meses”. “De lo contrario estaríamos hablando de rentabilidades anualizadas superiores al 30% en ambos índices, algo que parece difícil de justificar en el escenario en el que nos encontramos”, argumenta.

“Por el momento, los inversores han comprado el mensaje de los bancos centrales relativos a la transitoriedad de la inflación, cuya veracidad no podrá ser comprobada hasta finales de este año o comienzos del que viene”, subraya el experto de Portocolom.

“Habrá que estar muy atentos a lo que anticipan los mercados de renta fija, ya que tras el repunte de rentabilidades que vimos en los primeros meses del año, y su estabilización posterior, no hay que descartar nuevos repuntes. Algo que podría generar dudas en los inversores de renta variable o al menos una rotación sectorial. Es cierto que los mercados se han apoyado en la importante entrada de flujos gracias a los estímulos de políticas monetarias y políticas fiscales y más recientemente en las expectativas de una vuelta a la normalidad por los avances en el proceso de vacunación a nivel global, pero creemos que existen otros riesgos (posibles medidas de subidas de impuestos, tensiones geopolíticas, cambios en políticas monetarias, etc), y que más tarde o más temprano habrá un repunte en volatilidad con el consiguiente ajuste en los niveles de renta variable, aunque a largo plazo seríamos positivos”, añade José María Pérez.

“Quizás no sea un “go away” pero sí un “stand by” lo que podríamos ver en los meses venideros. Tras descontar expectativas de recuperación, con un fuerte descenso en volatilidad, lo lógico sería pensar en un cierto repunte de volatilidad y un movimiento en los mercados más dubitativo. Creemos que los inversores en renta variable necesitarán refrendar sus expectativas con datos, especialmente por el lado de los beneficios empresariales y de la inflación. Aunque a largo plazo somos alcistas, no hay que descartar la posibilidad de unas semanas de cierto estancamiento tras el buen arranque de año que hemos vivido”, concluye.

Para James Athey, Investment, director de Aberdeen Standard Investments, “la idea de vender en mayo y marcharse supone que los meses de verano traen consigo una actividad apática y una rentabilidad baja o negativa, ya que los inversores se marchan de vacaciones”.

En los últimos 20 años, la rentabilidad media del Eurostoxx 50 es negativa en los meses de mayo, junio, agosto y septiembre. “Esto sugiere que la simple estrategia de vender antes del verano y volver a comprar después tiene un valor esperado positivo. Sin embargo, si miramos un poco más recientemente, el panorama cambia
un poco. En los últimos 10 años, sólo mayo, junio y agosto tienen rendimientos medios negativos, y en los últimos cinco años, sólo mayo y agosto. De hecho, en los últimos cinco años, julio es el segundo mes con mayor rentabilidad media del calendario. El verano es, de hecho, un arma de doble filo, ya que si bien las vacaciones de los inversores pueden hacer pensar en unos rendimientos débiles, también pueden hacer pensar en la falta de liquidez y, por tanto, en unos movimientos del mercado excesivos para una determinada cantidad de actividad de negociación bursátil”, aporta este experto.

“Si los mercados se encuentran en un mercado alcista, no invertir durante los periodos de falta de liquidez podría suponer una pérdida de beneficios significativa. El paradigma de inversión predominante es el del miedo a perderse algo, no el de
la precaución. Con la expectativa de que Europa se vacíe y se abra en los próximos meses, sospecho que el miedo a perderse algo anulará la verdad de la antigua sabiduría del mercado de vender en mayo y marcharse”, añade.

“En los últimos doce meses, los mercados en general y los de renta variable en particular han recorrido un largo camino. La recuperación desde el punto más bajo en marzo y abril del año pasado ha sido una de las más rápidas de la historia. Una parte de ella ha sido consecuencia de la recuperación de la actividad económica y de los beneficios empresariales y otra parte ha sido impulsada por las políticas de dinero fácil de los bancos centrales del mundo. Esos dos motores parecen irreconciliables. Si las economías continúan en esta senda de recuperación, parece inevitable que las políticas de dinero fácil tengan que retroceder. Las ganancias fáciles se han conseguido y la siguiente etapa es más difícil. Los bancos centrales tienen un trabajo muy complicado para gestionar esta transición, dado que los mercados se
han vuelto adictos una vez más. Desconectar al paciente de la droga del dinero barato no será fácil. En este entorno, es probable que los mercados de renta renta variable sigan en ascenso, pero la fragilidad de la subida aumenta con las valoraciones existentes. Por lo tanto, no se sorprenda de que se produzcan algunas caídas significativas en el camino”, termina  James Athey.

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