La Unión Nacional de Cooperativas de Crédito (Unacc), ha celebrado su Asamblea General mediante videoconferencia, por segundo año consecutivo, debido a las circunstancias especiales derivadas de la pandemia. En este sentido, las primeras palabras de su presidente, Manuel Ruiz Escudero, han estado dirigidas palabras “a todas las personas fallecidas a causa del coronavirus así como a sus familiares” y manifestar el reconocimiento de la Unacc “a todos aquellos profesionales que siguen apoyando a nuestra sociedad en primera línea”.
El presidente de la Unacc explica que el beneficio, 469 millones€, es un 20% por debajo del dato del año anterior, dado el gran esfuerzo realizado en dotaciones, que aumentaron un 128,69%. Destaca el crecimiento del balance, donde los activos rozan ya los 124.000 millones, un 15,69% más con respecto a 2019, mientras que la cuota de mercado sigue creciendo hasta el 5,88% del total del crédito y el 6,89% de los depósitos.
“La permanencia en localidades en las que otra parte del sector bancario ha decidido abandonar, ha supuesto una oportunidad para demostrar a nuestros socios y clientes el valor de nuestro modelo de negocio. Además, frente a la contracción de la capacidad instalada, nuestro sector no ha dejado de crear empleo, facilitando carreras sólidas a numerosos profesionales en distintos lugares del territorio nacional. Como resultado de la ecuación, las cajas de la Unacc representamos una banca personal, social y sostenible”, señala.
Esta fortaleza permite a las cooperativas de crédito “seguir facilitando el crédito y afrontar la situación que estamos atravesando caracterizada por una crisis sanitaria con efectos económicos sin precedentes”.
El presidente de la Unacc cree que “el sector bancario debe pensar en la estrategia ganadora para todos con objeto de contribuir en la solución de esta situación, siendo conscientes de que las entidades de crédito canalizamos los flujos financieros”.
Sobre las finanzas sostenibles, resalta la necesidad de articular medidas equilibradas y ordenadas en el tiempo para ser capaces de llevar a cabo una transición justa, que permita paliar y mitigar los riesgos físicos y minimizar los riesgos «para no dejar a ninguna familia ni empresa en el camino». En este sentido, remarca el ADN social de las cooperativas de crédito.
También evidencia la “capacidad de adaptación de las cooperativas de crédito y su fuerte vocación de servicio”. Una situación que “les proyectan como uno de los actores relevantes de la recuperación económica estando junto a los hogares y empresas, orientando el destino de sus inversiones y financiando sus proyectos, posibilitando con su asesoramiento que sean viables y sostenibles”. Todo ello “ofreciendo el mejor de los servicios a socios y clientes y para colaborar con las administraciones en la recuperación económica y social, y seguir apoyando la cohesión territorial y social en todo el territorio nacional para mitigar la exclusión financiera”.
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