El 12 de mayo se publicó el IPC del mes de abril de
Estados Unidos y se incrementó hasta el 4,2% frente al
3,6% esperado y el 2,6% anterior. La inflación subyacente,
que excluye alimentos y energía, subió hasta el 3% frente
al 2,3% esperado y el 1,6% anterior. El incremento
mensual de la inflación subyacente fue el mayor desde
1982.
La inevitable comparación de los precios de hoy con los
del peor momento de la pandemia del año pasado unido a
los problemas de abastecimiento de las cadenas de
suministro hacían que el mercado ya esperase un
incremento importante de los precios. Por una parte,
estamos comparando precios elevados de muchas
materias primas con otros muy deprimidos, y por otra, la
rápida reactivación de la demanda y la inactividad de
muchos productores los últimos meses está elevando el
precio de muchos bienes. Como ejemplo, la falta de
microchips ha llevado recortes en la producción de coches
que ha derivado en un aumento de los precios de los
automóviles de segunda mano, que han crecido un ¡10%!
sólo en abril, con el consecuente impacto en el IPC.
Pero el incremento ha sido bastante superior a lo
esperado y ha provocado sorpresa y una corrección de
diferentes activos. La duda sigue siendo si este repunte
será temporal como argumentan los bancos centrales o si
será algo más duradera. Creemos que lo más probable es
que sea algo transitorio.
La siguiente cuestión es qué pasará con los tipos de interés.
Hasta ahora los bancos centrales han conseguido, con
métodos diferentes, mantener los tipos a largo plazo a niveles
que, si bien son más altos que en diciembre, siguen siendo
extraordinariamente bajos. Pero aún tenemos que ver cómo
pueden reaccionar los inversores a datos de inflación que
hace lustros que no vemos, por lo que no podemos descartar
un repunte temporal de los tipos de interés. Como ejemplo,
el bono a 10 años americano ha pasado de pagar un 1,6% a
un 1,7% en un día y el alemán del -0,2% hasta un -0,10% por
contagio.
Sin embargo, no creemos que este suceso sea algo
estructural, si los tipos siguen subiendo, los bancos centrales
tienen herramientas para, probablemente, conseguir
doblegarlos. Pero un repunte rápido o contundente podría
provocar una corrección en los mercados que nos gustaría
poder aprovechar.
En términos de gestión, ya teníamos posiciones moderadas de duración y corta en EE. UU., donde es más probable que los
tipos sigan subiendo. Recientemente habíamos
incrementamos la exposición a inflación, especialmente en
Europa donde creemos que veremos próximamente los
efectos del desconfinamiento en la economía. En crédito
tenemos mucha liquidez dispuesta para poder comprar si se
produce una corrección que aún no ha llegado. En los fondos
de bolsa redujimos los niveles desde estar totalmente
invertidos hasta niveles de entre el 90% y el 95% hace unas
semanas y en los fondos mixtos ya estamos empezando a
comprar aprovechando la posible oportunidad.
Ignacio Dolz, director de Soluciones de Inversión de Mutuactivos
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