
Gráfico: SEPE
La industria nacional, con permiso de la hostelería, retoma impulso en plena pandemia. Después de años de purgatorio, tras la crisis de 2008, y cuando el virus mantiene el jaque el empleo en buena parte de los sectores, la obra vuelve a demandar mano de obra. Y suma ya cuatro meses consecutivos de aumentos en la firma de contratos, mayormente temporales. Un sector sin apenas mujeres. Y donde destaca Andalucía, que copa un tercio del empleo creado desde enero.
El ‘ladrillo’ vuelve por sus fueros. Con la hostelería de capa caída, por la incidencia del virus, y otros sectores luciendo grietas y muchas dudas sobre su futuro debido a la pandemia, la construcción vuelve a rodar. En abril firmó casi 100.000 contratos, un 1,9% más; frente a la caída generalizada del 3,4%, con relación al mes de marzo.
Son ya cuatro meses seguidos los que el ladrillo lleva exhibiendo músculo, según las cifras de contratos que facilitan los servicios públicos de empleo (SEPE), y que manejan desde la consultora Randstad, un baluarte del empleo temporal.
Y es que la construcción, que viene de firmar un arranque de año con crecimientos sostenidos del empleo, es el territorio por excelencia del contrato temporal.
Territorio abonado al empleo temporal
De los 375.000 que se han firmado durante los cuatro primeros meses del año, poco más de 5% eran indefinidos; en torno a la mitad que en el conjunto de los sectores.
Una acusada temporalidad que podría cambiar en breve, debido a la sentencia del Supremo que obliga a contratar de forma estable a los trabajadores que ruedan con la misma empresa de subcontrata en subcontrata. Y debe también su incidencia al influjo del tiempo atmosférico, con una reactivación periódica cada primavera.
No es el sector que más contratos genera. Pero sí el que mejor evolución presenta en términos relativos, o de los mejores. Le aventajan, en términos absolutos, el sector primario, con 210.000 contratos; la industria, con 180.000; el comercio, con 155.000; la hostelería, con más de 140.000; las actividades administrativas, con 120.000; y la logística, con unos 102.000; todos ellos durante el mes de abril.
Sí se muestra en cambio la construcción como uno de los más pujantes en términos relativos, no solo en abril, cuando creció un 1,9% respecto a marzo (frente al descenso general del 3,4%); sino también respecto a los momentos más tenebrosos de la crisis, ya sea un año atrás, o bien respecto a diciembre; en ambos casos, ha crecido desde entonces casi un 50% en número de contratos.
Pocas mujeres y jóvenes
Pero, además de la altísima temporalidad, la construcción presenta otro problema, como es el escaso peso del empleo femenino, apenas un 8% respecto del total, con datos del primer cuatrimestre.
Por lo demás, los trabajadores de la construcción, en su inmensa mayoría varones, son por lo general con poca formación, y casi la mitad de ellos carecen de formación o tienen solo estudios primarios.
Un fenómeno nuevo es el creciente envejecimiento del sector. Tras la escabechina de 2008, cuando el sector se aprestó a destruir un millón de empleo, los jóvenes huyeron en masa de su inestabilidad, y emprendieron rumbo hacia ocupaciones más estables, sobre todo en los servicios.
De resultas, apenas quedan jóvenes hoy en la construcción; apenas uno de cada diez es menor de 25 años, mientras que el 40% supera los 45 años, con datos de abril.
Andalucía copa un tercio de los contratos
Llama la atención la concentración territorial que presenta el despertar del ‘ladrillo’ en plena pandemia. De todos los contratos firmados en abril, un tercio corresponde a Andalucía; muy por delante de otras comunidades como Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana, que presentan también cifras positivas.
De hecho el tirón de abril se ha notado especialmente en Andalucía, que ve crecer un 13% su número de contratos respecto a marzo; y en menor medida en Canarias, Asturias y Galicia.
Y pasa de largo en otras treces comunidades autónomas, incluyendo Madrid, donde el ladrillo contrató a menos gente en abril que un mes atrás.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.