El Ejecutivo admite la creciente precariedad del empleo turístico

20/05/2021

Luis Martínez del Amo. La Estrategia de Turismo Sostenible 2030 se marca como objetivo abordar el deterioro de las condiciones de trabajo en el sector.

La mejora del empleo y sobre todo de las condiciones en que lo prestan sus trabajadores, en especial las mujeres, figuran entre los retos que el turismo español se marca de aquí a 2030, de acuerdo a la Estrategia de Turismo Sostenible 2030, que hoy jueves ha detallado la ministra del ramo, Reyes Maroto.

España reconoce que algunos de sus destinos “pioneros” están oxidados. Y advierte que de continuar la saturación de algunas ciudades, especialmente agobiadas por el impulso de las nuevas plataformas de viviendas turísticas, corre peligro la vigencia de un modelo que ha permitido el liderazgo de nuestro país, sin la pandemia por medio, y que necesita urgentemente readaptarse.

Maroto, que ha presidido la reunión del Consejo Nacional de Turismo, celebrado en Fitur, la feria internacional del turismo, que nuestro país quiere aprovechar para insuflar nuevos bríos a un sector duramente golpeado por la pandemia, ha destacado algunos de los retos que el sector plasmó en la citada Estrategia, en enero de 2019, antes de que hiciera su aparición el virus.

Irónicamente en aquel documento se señalaba la idoneidad del momento para abordar la transformación digital del sector y otros cambios, precisamente en aquel momento, cuando España batía récords de llegada de turistas y de gasto.

Sin embargo, a juzgar por lo visto, los objetivos y el diagnóstico del sector realizado en aquel momento siguen valiendo, ahora que el mundo se despereza, y cuando se atisba ya el momento de ir retirando las mascarillas, y retomar los viajes, gracias a los avances en la campaña de vacunación.

Dependencia de Reino Unido, Francia y Alemania

Según la Estrategia, España tiene identificadas algunas de las debilidades que acosan a su modelo turístico, como son la dependencia del ‘sol y playa’ y de algunos mercados, como Reino Unido, Francia y Alemania, que aportan más de la mitad del total de visitantes de fuera; así como otros factores, como la concentración de llegadas en el verano, la saturación de algunos destinos urbanos, debido a la proliferación de casas turísticas puestas en el mercado por impulso de las plataformas de alquiler.

Además, el análisis del Gobierno reconoce que algunos destinos vacacionales “pioneros” están obsoletos, mientras que otros, singularmente en el medio rural, aparecen desaprovechados.

Finalmente, en materia de empleo, el Ejecutivo reconoce la merma de calidad del empleo turístico debido a la “progresiva precarización” de las condiciones laborales, que afecta especialmente a las mujeres, señala.

La pandemia aún no figuraba como principal amenaza en este catálogo de peligros que en 2019 señalaba junto al Brexit y el revivir de otros destinos en el Mediterráneo, otros nubarrones, como la despoblación del rural y el cambio climático.

Un 80% de los turistas internacionales repite

Por el contrario, España se reivindica por la fortaleza de sus “extraordinarios” recursos turísticos, naturales y de patrimonio histórico y cultural; así como su buen clima, o la fidelidad que muestran los turistas internacionales, un 80% de los cuales repite; junto a otras señales de buen músculo, como la buena relación calidad precio de sus servicios turísticos, la amplia oferta de ocio y entretenimiento, la seguridad y la atención sanitaria, y la profesionalidad de sus trabajadores.

El contexto actual presenta algunas oportunidades para la mejora del turismo español, relacionadas con la mejora de los transportes en todo el mundo, el aumento de la demanda internacional de viajes turísticos, y la aparición de nuevos formatos, muchas veces ligados a la vivencia de “experiencias”; una parcela donde España goza de buenas bazas, por su gastronomía, su patrimonio y su buen clima; eso sí, si logra aumentar las llegadas fuera de temporada, promocionar mejor sus destinos de interior, diversificar mercados y rediseñar una imagen, hoy demasiado ligada al ‘sol y playa’.

La Estrategia recalca la necesidad de virar el sistema hacia un modelo de turismo sostenible, que evite la masificación y haga compatible la vida en las ciudades con el alojamiento de los viajeros, sin tensiones; así como la protección del medio ambiente, y el despliegue de un plan de transformación acorde con la nueva economía digital.

En cuestión de empleo, el plan se marca el objetivo de abordar cuestiones como la precariedad que sufren los trabajadores de este sector, junto a otras acciones, como la formación y la cualificación profesional.

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