¿Pero alguien cree todavía en el amarillismo?

26/05/2021

Hernando F. Calleja.

Un servidor ha sido bastante crítico con CEOE en varias ocasiones y desde sus comienzos. Causó escozor todavía en  2019 un párrafo de un artículo mío publicado en el número conmemorativo del 60 Aniversario de Actualidad Económica sobre el reformismo económico en los comienzos de la Transición. Decía entonces: “Los empresarios reaccionaron a los Pactos [de la Moncloa] y a la política económica con resistencia. Temían  la reforma fiscal, por supuesto, pero también que los circuitos privilegiados de financiación se secaran y que el objetivo de entrar en la CEE supusiera un drástico desarme arancelario. El argumento preferido entonces era “no a cualquier precio”. El reflejo de estas susceptibilidades fue el frenazo que sufrió la inversión, especialmente en la industria”. 

También critiqué algunas tibiezas de la patronal con la Reforma Laboral de 2012, porque entendí que en aquel momento primaba el interés de las Organizaciones por mantener posiciones que atendían más a hacer sostenible su estructura que a un cambio real para afrontar las relaciones laborales.

Van estos disensos (hubo más) por delante para significar que no soy particularmente entusiasta de la superestructura de la patronal. CEOE y sus diversas organizaciones sectoriales, territoriales y dimensionales cumplen sus funciones incuestionablemente representativas frente a unos sindicatos sostenidos pese a su menguada representatividad. Pero con fallos y dudas.

Por todo lo anterior, con menos sorpresa que estupor, puesto que se trata de un segundo intento desde 2018, asisto a la presentación de Conpyme, una asociación de empresas cuyo nutriente principal es Pimec, una organización catalana criada a la sombra protectora de Jordi Pujol con la misión de hurtar a Fomento del Trabajo (que cuenta con 250 años de historia) la representación de las pequeñas y medianas empresas e insuflar en autónomos y pequeños empresarios los ideales independentistas. Se han sumado también unas organizaciones bajo la fórmula podemita de plataformas y algunas patronales aragonesas y baleares. Sus postulados se explican por sí mismos. “Impulsar un marco fiscal que cumpla con el principio de progresividad” o “la defensa de un capitalismo inclusivo (?) frente al capitalismo clientelar”, (expresión que tratándose de Pimec suena a sarcasmo). El aroma de Unidas Podemos es inconfundible.

¿Puede extrañar, entonces, la presencia de la vicepresidenta tercera del Gobierno en este segundo intento de presentación en Madrid?  Son ya antiguos los conatos de seducción a los autónomos y microempresarios. Baste recordar la Copyme de Miret Magdalena (PCE) de los años 80 o la más actual UPTA (UGT). Ahora otra vez. Uno avalado por una vicepresidenta del Gobierno central e interesadamente aireado por el separatismo catalán, riza el rizo. Nadie cree a estas alturas en el divide y vencerás, salvo quienes piensen que viven entre autónomos y emprendedores analfabetos y desarrapados.

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.