
Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo, interviene por videoconferencia en el curso de la Apie. (Fotografía de Manuel Casamayón/Apie)
El curso de la Apie en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander fue escenario de un nuevo desencuentro entre el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) , Luis de Guindos, que era ministro de Economía cuando se creó en 2012 la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), y la actual vicepresidenta económica del Gobierno, Nadia Calviño, que estaba en la Comisión Europea entonces.
La polémica comenzó cuando el lunes 21 de junio Nadia Calviño afirmaba, en la apertura del curso de la Apie, que el Gobierno estudiaba una estrategia para la Sareb, también conocido como el ‘banco malo’. Y se desvinculaba claramente de su concepción, calificándola como «herencia» de la anterior crisis, además de subrayar que la entidad debe responder «al interés general».
Dos días después, en el mismo foro, Luis de Guindos recogía el guante, bien es cierto que tras una pregunta de un periodista. Su respuesta fue meridianamente clara: «No voy a entrar en comparación de herencias porque es bastante evidente». Y devuelve la pelota al actual Gobierno, responsable de la gestión de la Sareb: debe «recuperar el ritmo de ventas» existente antes de la pandemia para tratar de reducir los los 35.000 millones€ de deuda que acumula y que ha sido asumida por el Estado.
De Guindos defiende la creación de la Sareb, figura muy utilizada en crisis bancarias anteriores, y recuerda que en 2011 (cuando estaba al frente del Ministerio de Economía, con Mariano Rajoy como presidente) «el problema no era la constitución de un ‘banco malo'», sino los «millones de créditos inmobiliarios dudosos y mal valorados», que eran «una losa tremenda». En ese sentido la Sareb «fue un instrumento útil». También resalta que la entidad estuvo supervisada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE), y la Comisión Europea, y que la valoración de precios «fue supervisada por el Banco de España».
Cuidado con la «cronificación» de la inflación
Pero la intervención de Luis de Guindos en el curso de la Apie fue más sustanciosa que la polémica, un tanto artificial, sobre la Sareb. El vicepresidente del BCE avisa del riesgo de «cronificación» del repunte de la inflación, que atribuye a «efectos temporales técnicos y de base». «Si hubiera efectos de segunda ronda, esta evolución temporal al alza de la inflación se haría más permanente y la reacción de la política económica debería ser distinta», argumenta.
«No podemos relajarnos, si de algún modo empezamos a ver efectos de segunda ronda este repunte temporal se puede cronificar», insiste Luis de Guindos, que matiza que de momento en el mercado laboral «no se están viendo». Pero avisa que el fuerte componente de indexación existente en algunas economías puede enviar señales desde el sector publico al privado.
«Lo que no podemos hacer es cronificar ese aumento temporal de la inflación. Estaremos vigilantes a cualquier señal de cronificación», remacha.
Pese a que la inflación puede situarse, siquiera temporalmente, en el 3%, muy por encima del objetivo del BCE, su vicepresidente reitera los mensajes de optimismo sobre la evolución de la economía europea: «Esperamos que en el segundo trimestre y en la segunda mitad del año haya un crecimiento muy importante».
La Eurozona alcanzará el nivel de renta anterior a la crisis aproximadamente en el primer trimestre de 2022, aunque con una importante dispersión entre países, pues en Alemania se alcanzará ya en 2021 mientras Italia y España deberán esperar a finales de 2022.
Para no poner en peligro esa recuperación, el BCE insiste en una retirada prudente y gradual de las medidas de apoyo fiscales y monetarias desplegadas durante la pandemia. «Tampoco nos podemos pasar porque eso podría dar lugar a riesgo moral y a la zombificación de la economía, pero si tenemos que equivocarnos mejor hacerlo por el lado de la prudencia», subraya Luis de Guindos.
Eso sí, una vez superada la pandemia, se exigirá a los Gobiernos de los Estados miembros de la Eurozona que cuenten con planes de consolidación fiscal «prudentes y creíbles».
La restricción a los dividendos de los bancos pierde sentido
Sobre las restricciones a los dividendos de los bancos, Luis de Guindos recuerda que ya se han flexibilizado y que el veto «irá perdiendo su sentido» a medida que se normalice la situación económica. Es una medida de carácter temporal y extraordinario dirigida a mantener la capacidad de la banca de proveer de crédito a la economía, un objetivo que se ha conseguido.
«Si continúa el ritmo de actividad que estamos proyectando, evidentemente esa recomendación, con el paso del tiempo, más pronto o tarde acabará desapareciendo», insiste el vicepresidente del BCE.
«Sobre los famosos bonus de los banqueros se estaba pidiendo moderación y creo que se cumplió bastante bien», añade Luis de Guindos, que defiende los ajustes de plantilla y de sucursales de los bancos porque éstos buscan «rentabilidad».
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.