A medida que los países de todo el mundo se preparan para «volver a la normalidad» post-COVID-19, son muchos los que se preguntan en qué consistirá exactamente esta normalidad. España no es una excepción en este sentido.
El consenso sugiere que la economía española registrará la recuperación más robusta de todos los países de la Eurozona en 2021, con una tasa de crecimiento estimada similar a la de EE. UU. El alto nivel de desempleo, de más del 15%, se considera una ventaja, ya que facilitará que la recuperación salga más económica. Sin embargo, estas perspectivas tan prometedoras podrían acabar por no cumplirse.
En comparación con el resto de la UE, la industria y la manufactura españolas aportan aproximadamente un 20% menos al PIB nacional, por lo que la clave para la recuperación de la economía española está en el sector servicios, cuyo peso en la economía supera ligeramente la mediana de la UE, pero que se caracteriza por su mayor concentración en actividades relacionadas con el turismo.
He aquí la principal amenaza para la recuperación de España. Tras el entusiasmo inicial por los servicios suspendidos por el virus y las restricciones (entre otros, las vacaciones), los consumidores se enfrentarán a un nuevo entorno marcado por las secuelas de la pandemia. Aún está por ver hasta dónde llegarán las consecuencias y si serán permanentes, pero parece evidente que ciertos hábitos sociales y de consumo experimentarán cambios.
Inconvenientes como tener que llevar mascarilla en los aviones, unas colas más largas en los aeropuertos y la realización de test sin duda irritarán a algunos turistas. Además, las personas de más edad, que acumulan gran parte de la riqueza de las economías desarrolladas, son ahora mucho más conscientes de los riesgos para su salud, sobre todo en espacios cerrados. Estos factores amenazan la vuelta de esos turistas que tradicionalmente se han decantado por España y, sobre todo, por sus playas. Tampoco podemos obviar el impacto del Brexit, ya que los turistas británicos representan en torno a un quinto del total de visitantes que recibe España cada año. La evolución de la economía británica, así como la fortaleza de la libra, también influirán en la recuperación de la economía española.
A nivel nacional, el panorama es diverso. El sur de España, sobre todo Andalucía, es muy vulnerable a cualquier caída prolongada del turismo y su elevada tasa de desempleo estructural supondrá un importante desafío cuando venzan las ayudas gubernamentales y el verdadero impacto de la pandemia se haga visible. Las regiones más industrializadas del norte de España dependen más del comercio internacional, por lo que se verán influidas por la competitividad del euro y la economía china, entre otros factores.
Aunque es difícil saber exactamente cómo evolucionarán estas cuestiones, es posible que la robusta recuperación a corto plazo que se prevé para la economía española no se mantenga durante, o más allá de, 2022. Pocas veces la diferencia entre los factores estructurales y cíclicos ha resultado tan determinante.
Paul Markham, gestor de Newton (grupo BNY Mellon Investment Management)
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