
Carlos Bastarreche, asesor de AEB y CECA, entre el presidente de la AEB, José María Roldán, y el director general de la CECA, José María Méndez.
El asesor externo de la Asociación Española de Banca (AEB) y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) para asuntos europeos, Carlos Bastarreche, ha avisa que España «se la juega» ante la llegada de los fondos europeos, que son «una oportunidad, pero también un riesgo».
En un encuentro organizado por AEB y CECA, el diplomático contratado por las dos patronales bancarias para hacer lobby en Bruselas, insiste en que el despliegue de los fondos Next Generation UE «nos debe hacer sentir a todos responsables de que salga bien». «Hay que demostrar otra vez que sabemos hacerlo bien, España se juega su credibilidad», subraya.
Los fondos europeos pueden suponer un impulso a la resiliencia de la economía española, que «debe pasar de la recuperación y de la resistencia». La recuperación de la crisis anterior se produjo «a base de bajar nuestros costes laborales de una forma tremenda que la generación joven lo ha estado padeciendo». «Ahora no se trata de ser resistentes, sino resilientes», recalca Bastarreche.
«No tenemos una pyme grande y eso es un motor absoluto, porque estas empresas tienen capacidad de innovación, son resilientes y crean empleo», argumenta, pero también avisa que «la dependencia no solamente de pymes sino también de micropymes y pequeñas empresas, de menos de 50 trabajadores, es un factor de debilidad», y una de las «diferencias más importantes» de la economía española con respecto a la alemana, francesa e italiana.
Bastarreche recuerda el objetivo incluido en el plan de las ayudas europeas de que «por lo menos, el 40% de los fondos deben ir a las pymes».
Con respecto a la distribución de los fondos, la banca «tiene una obligación de ser un actor absolutamente fundamental» y que «quiere, puede y debe» llevar a cabo esa labor, en colaboración con las empresas y con las comunidades autónomas. Bastarreche pone como ejemplos los avales del ICO o los anticipos de la Política Agraria Común.
José María Méndez, director general de CECA, insiste en que las entidades finanieras quieren adoptar un rol activo en la implementación del Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia como canalizador de los fondos
europeos.
José María Roldán, presidente de AEB, considera que “la ejecución del programa de
ayudas europeas Next Generation representa un desafío sin precedentes para la
economía española». «En ese contexto, la capacidad de distribución que tienen los bancos a través de sus redes, así como su experiencia para analizar proyectos y evaluar riesgos, pueden convertirse en un instrumento de gran utilidad para hacer llegar esos fondos a quienes mejor puedan contribuir a ese gran proyecto de transformación de la economía española. Nuestras entidades demostraron con el programa de créditos avalados por el ICO que la colaboración público-privada tiene un gran potencial y puede funcionar muy bien, y ahora vuelven a poner sus medios y capacidades a disposición del programa Next Generation”.
En este sentido, el presidente de la AEB destaca que “uno de los grandes desafíos que
plantea la canalización de los fondos europeos es llegar a las pymes, que constituyen
el 90% de la economía española y son los grandes creadores de empleo en nuestro país».
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