Sin piedad

12/07/2021

Josep M. Orta.

Pedro Sánchez ha remodelado el gobierno y a la oposición le ha faltado tiempo para descalificarlo. A los nuevos ministros o ministras ya les han atacado sin piedad, no les han dado tan siquiera la oportunidad de hacerlo mal. Es cierto que aún no han pedido la dimisión de los nuevos ministros pero si que lo han hecho del responsable de estos nombramientos, pero esto no es nuevo.

La situación política española se está volviendo surrealista, no porque la oposición haga su trabajo de una forma dura, si no por que la hace de una manera corrosiva, contradictoria y con unos argumentos más que endebles, cuando no dudosamente democráticos, hasta el punto que a veces transmiten la sensación de reclamar la actuación de fuerzas no constitucionales. Es el acoso y derribo a quien manda haga lo que haga siempre y cuando no sean ellos.

Sin embargo esta oposición tan contundente con los otros es más que complaciente con el rehuir de sus responsabilidades constitucionales como es, por ejemplo, la renovación de los altos cargos de los tribunales impidiendo el normal desarrollo de la justicia en España y el deterioro de su imagen exterior por muchos fondos que destinaran a su “marca España” o a su “España global”.

Los partidos que desempeñan el papel de oposición, tan críticos con el Gobierno, no se hacen responsables de las consecuencias que tienen sus discursos llenos de odio (no deja de llamar la atención que los tribunales miren para otro lado) bien sea contra los catalanes, con el colectivo LGBT o con la violencia contra las mujeres, por no decir las campañas que en un estado laico promueven contra leyes como el aborto (de la misma manera que antes lo hicieron con el divorcio, o la educación confesional) y estas actitudes demasiadas veces tienen lamentables consecuencias como se vio la semana pasada en A Coruña (como punta de un iceberg con episodios violentos cada vez más frecuentes) o el escandaloso asesinato de mujeres mientras ellos o bien combaten la diversidad sexual o minusvaloran la violencia de género.

No he visto que nadie de estas formaciones asumiera que pudieran tener con sus actuaciones alguna responsabilidad indirecta con estos lamentables sucesos violentos que se van convirtiendo, con mayor o menor gravedad, en el pan nuestro de cada día.

Esto no les preocupa, lo que si temen es que Pedro Sánchez con su remodelación recupere el protagonismo y se convierta en el centro de la vida política española, al tiempo que pueda agotar con sus aliados la legislatura con una cierta comodidad. Mientras su papel se reduce a una vociferante oposición. Por ello no tienen piedad, aunque para algunos tampoco parecen tener sentido del ridículo.

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