La pandemia dispara el absentismo laboral hasta el récord del 7,1%

12/07/2021

Miguel Ángel Valero. Las 1.700 millones de horas no trabajadas se traducen en un impacto bruto en la economía española de 36.900 millones€ en 2020, el 3,3% del PIB, según Adecco.

En 2019 la tasa de absentismo laboral alcanzó al 5,5% en España, el dato más elevado de los últimos 20 años. La irrupción de la COVID-19 disparó esta tasa hasta el 6,3% en el primer trimestre de 2020 y hasta el 8,9% en el segundo trimestre. En 2020 llega al 7,1% (+1,6 puntos porcentuales), un nuevo máximo histórico, según el X Informe Adecco sobre Empresa saludable y gestión del Absentismo, elaborado por Adecco Group Institute.

Utilizando datos oficiales sobre horas pactadas y horas no trabajadas por incapacidad temporal y otras causas, el informe de Adecco estima que, en 2020, la pérdida total de horas laborables llegó a casi 1.700 millones (frente a los 1.460 millones en 2019). Este dato equivale a que 937.000 asalariados no trabajaron en todo el año.

Considerando el coste medio de cada hora de trabajo, esas 1.700 millones de horas no trabajadas pueden traducirse en un impacto bruto para el conjunto de la economía española de 36.900 millones de euros en 2020 (el 3,3% del PIB).

Once autonomías registraron en 2020 su mayor tasa de absentismo desde 2000: Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, la Comunidad de Madrid y Navarra. Sin embargo, la mayor tasa de absentismo correspondió una vez más, pese a haberla reducido, al País Vasco, con un 9%. Le siguieron Canarias (7,8%) y Baleares (7,7%).

Relación con la actividad económica

La evolución de las horas no trabajadas por absentismo a lo largo de los últimos 20 años está claramente relacionada con el nivel de actividad económica. En una primera etapa, entre 2000 y 2007, mostraron un crecimiento casi sin interrupciones desde 65 horas hasta 85 horas por trabajador y año, un 32% de aumento acumulado.

A partir de ahí, junto con el comienzo de la anterior crisis económica, las horas perdidas por absentismo inician una fase descendente en la que se redujeron todos los años. De las 85 horas/año por trabajador en 2007 cayeron hasta 67 horas en 2013: un recorte total del 21%. Al iniciarse en 2014 la recuperación de la economía, las horas no trabajadas por absentismo volvieron a incrementarse, alcanzando en 2019 un nuevo máximo de poco más de 90 horas anuales por trabajador. El aumento acumulado entre 2013 y 2019 es del 34%.

Si se compara el dato de 2019 con el de 2000, se alcanza un resultado desalentador: se perdieron por absentismo un 40% más de horas que en 2000. En términos absolutos, durante 2019 se desperdiciaron, de media por cada trabajador, casi 26 horas más que en 2000 (más de tres jornadas laborales completas).

Sobre esa tendencia ascendente de las horas no trabajadas por absentismo aparece el coronavirus, que lleva a que en el año 2020 este fenómeno se incremente notablemente: frente a las poco más de 90 horas perdidas en 2019, en 2020 llegan a 108, marcando un nuevo máximo histórico.

Tres cuartas partes del aumento del absentismo en 2020 se explica por el aumento de de la incapacidad transitoria (IT), enfermedad común o accidente no laboral, como efecto directo de la pandemia. Las horas perdidas por IT llegaron en 2020 a poco más de 80 horas por trabajador, cuando antes nunca habían superado las 68 horas. El resto se explica por un conjunto de motivos, entre los que destacan las horas no trabajadas por permisos y licencias (casi 10 horas, prácticamente el doble que la media entre 2000 y 2019, debido a aislamientos preventivos por eventuales contagios a la espera del resultado de un test o por la enfermedad de familiares directos).

Como el aumento de las horas perdidas por absentismo se produce al mismo tiempo que las horas pactadas efectivas cayeron, la tasa de absentismo dio un salto proporcionalmente mayor. Si en 2019 fue de un 5,5%, en 2020 fue de un 7,1%, lo que marca un nuevo máximo histórico. El incremento, de 1,6 puntos, puede desglosarse en 1,1 puntos por el aumento de las horas perdidas por absentismo, y medio punto por la caída de la jornada pactada efectiva

Solo el 9% de las empresas ve negativo el teletrabajo

El informe mide el efecto de la pandemia a través de una encuesta sobre aspectos como el teletrabajo y la salud laboral. Sobre el trabajo en remoto, las expectativas de las empresas en la intención de mantener y/o implementar el teletrabajo tras el fin de la pandemia han mejorado: aquellas que lo quieren implantar suben del 19,6% al 23% y aquellas que no prevén ningún uso de esta opción de flexibilidad bajan del 30% al 21%.

El 63% de las empresas consultadas tiene una percepción positiva o muy positiva de la productividad en el teletrabajo, y sólo un 9% lo aprecia como algo negativo. Para las organizaciones, dos días de teletrabajo a la semana sería lo ideal en el futuro (44%).

Aumenta también la percepción de presentismo en las empresas hasta el 16%. La hibridación presencial-remoto en la organización del trabajo también se refleja en la fenomenología de las ausencias: la dedicación a tareas domésticas sin recuperación del tiempo de trabajo se alza como una de las causas principales del llamado tecno-presentismo.

El 55% de los encuestados identifica ya los problemas mentales y cognitivos (estrés y tecnoestrés, ansiedad, burnout, etc.) como la segunda causa percibida como factor de riesgo e incapacidad en la post pandemia, tras los problemas posturales y trastornos músculo-esqueléticos, que siguen a la cabeza (63%).

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