DWS avisa de que vivir por encima de las posibilidades pasa factura al planeta

23/07/2021

DWS. "Los humanos tardamos menos de ocho meses en consumir lo que la Tierra puede regenerar en un año".

Hay muchas formas de expresar que los humanos estamos viviendo por encima de las posibilidades del planeta Tierra, algo que ya nos está pasando factura.

El 29 de julio es el Día de la Deuda Ecológica (Earth Overshoot Day en inglés), que marca el momento del año en el que el consumo humano de servicios ecosistémicos como el suministro de agua potable y el almacenamiento de carbono supera el punto en el que el planeta puede reponerlos a lo largo de ese mismo año. La Tierra alcanzó una preocupante situación de desequilibrio a principios de los setenta, cuando se estimó que la demanda humana de recursos medioambientales había igualado lo que el planeta podía regenerar en el año. Desde entonces, la población mundial se ha duplicado y el producto interior bruto (PIB) se ha multiplicado por cuatro. Ahora, los humanos tardamos menos de ocho meses en consumir lo que la Tierra puede regenerar en un año.

Esta creciente demanda humana se refleja en el estrés que sufren los ecosistemas terrestres y marinos. Por ejemplo, desde 1970, un tercio de la capa superior del suelo (mantillo) mundial se ha degradado y cerca de un tercio de las áreas forestales se ha destruido. Un tercio de las poblaciones de peces sufre sobrepesca y las especies de agua dulce se han reducido un 84% desde 1970, frente a una reducción del 68% en el caso de todas las especies.

Según el Stockholm Resilience Centre, un instituto de investigación independiente que monitoriza los nueve límites planetarios, estamos cerca de superar muchos y ya hemos superado algunos, como los relativos al cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el ciclo del nitrógeno que contamina los ríos y las zonas costeras.

Empresas e inversores han lanzado diversas iniciativas en los últimos años para hacer frente al desafío medioambiental. Por ejemplo, más de 60 empresas se han unido al Fashion Pact del G7 para intentar frenar el calentamiento global, restaurar la biodiversidad y proteger los océanos.

Unos 57 inversores institucionales que gestionan activos por valor de 6,3 billones de dólares le han pedido a las empresas que comercializan soja que pongan fin a la deforestación.

Además, 62 organizaciones de inversión (que gestionan casi 8 billones de dólares) están presionando al sector del aceite de palma para que adopte políticas NDPE (sin deforestación, sin turba y sin explotación).

Pero tenemos que hacer más, y los Gobiernos deben tomar la iniciativa. Cuando, en la década de los ochenta, surgieron pruebas irrefutables del deterioro que estaba sufriendo la capa de ozono, los Gobiernos se apresuraron a prohibir los clorofluorocarburos (CFC), entre otras sustancias contaminantes. A día de hoy, el agujero de la capa de ozono es uno de los nueve límites planetarios que se mantienen dentro de un nivel seguro para la vida. ¿Podremos conseguirlo también con los otros ocho?

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