Los mercados descartan una decisión de la Fed sobre los estímulos antes de septiembre

28/07/2021

Miguel Ángel Valero. "Los inversores pueden tener que lidiar con la perspectiva de una retirada de los estímulos antes de lo que se había previsto", advierte Álvaro Cabeza, Country Head de UBS Asset Management en Iberia.

François Rimeu, estratega senior de La Française AM, no espera «ningún cambio sustancial» en la declaración de política monetaria del FOMC de la Reserva Federal.

«En el plano económico, prevemos que la Fed mantenga un tono optimista y prudente, teniendo en cuenta la propagación de la variante delta del Covid», opina. Además, los datos del mercado laboral se han fortalecido, pero los miembros de la Fed «necesitarán más elementos antes de sentirse cómodos endureciendo las condiciones financieras».

«Creemos que el presidente Powell indicará que las discusiones sobre el tapering continuarán durante el verano», señala sobre el inicio de la retirada de los estímulos. «No esperamos que se desvelen grandes detalles sobre el proceso de tapering. La Fed podría anunciar un cambio en la conferencia de Jackson Hole (26-28 de agosto) o durante la reunión de septiembre (21-22) antes de un anuncio formal en diciembre«, subraya este experto.

«Esperamos que Powell reafirme que las subidas de precios son principalmente transitorias, pero podría enfatizar que el Comité podría actuar si la inflación superior a la esperada persistiera durante un periodo prolongado», añade Rimeu.

«Esperamos que la Fed mantenga un enfoque prudente, que no tendrá un impacto significativo en los mercados financieros», concluye el estratega senior de La Française AM,.

UBS cree que el inversor debe prepararse para una retirada de los estímulos

Álvaro Cabeza, Country Head de UBS Asset Management en Iberia, considera que el reciente cambio de postura de la Reserva Federal «amenaza con anular parte de la debilidad del dólar estadounidense en lo que va de año, aunque todavía puede haber posibilidad de obtener buenas rentabilidades en las divisas de los mercados emergentes de los países en los que los bancos centrales ya han subido los tipos de forma drástica y están dispuestos a seguir haciéndolo». «Esta evolución puede fomentar una mayor volatilidad en las posiciones procíclicas de valor relativo en todas las clases de activos. La solidez de la actividad y los persistentes riesgos de inflación al alza deberían conducir a un aumento de las “yields” con el transcurso del tiempo», añade.

«En su reunión de junio, los responsables de la Reserva Federal señalaron que podría ser conveniente subir los tipos dos veces en 2023, frente a las expectativas de que los tipos se mantuvieran en cero hasta ese año. Esta decisión fue más restrictiva de lo previsto. Creemos que esto marca una evolución de la Reserva Federal, que ha pasado de actuar principalmente para suprimir la volatilidad del mercado, como fue el caso durante la crisis de COVID-19, a ser más bien una fuente de volatilidad del mercado», argumenta.

«El apoyo monetario ha sido fundamental para apuntalar las valoraciones de las acciones. Ahora, los inversores pueden tener que lidiar con la perspectiva de una retirada de la flexibilidad antes de lo que se había previsto. A partir de ahora, los movimientos subyacentes en el mercado de bonos serán cruciales para marcar el ritmo de otras clases de activos. La continua presión al alza de la rentabilidad real, con un descenso de los “breakevens”, no es una combinación constructiva para los activos de riesgo como la renta variable, los diferenciales de crédito y las materias primas», advierte.

«Sin embargo, es necesario valorar el contexto en el que podría empezar a retirarse el estímulo monetario. El banco central de EE.UU. tiene más confianza en la recuperación económica, que es, en última instancia, lo que se necesitará para conseguir un crecimiento sostenido de los beneficios. Además, el banco central está tratando de reducir el riesgo de colas en la inflación que podrían resultar perjudiciales para la expansión, los activos de riesgo y las estructuras de carteras. Este cambio de rumbo de la Reserva Federal también debe equilibrarse con otras tendencias económicas subyacentes, principalmente la creciente convergencia de la actividad mundial con la estadounidense», razona.

«A corto plazo, la decisión de la Reserva Federal puede provocar un cambio significativo en los sectores más boyantes y expuestos a la reflación. Pero con el tiempo, sobre todo si las presiones inflacionistas de EE.UU. comienzan a remitir, la fuerte y creciente recuperación económica mundial debería convertirse en el motor dominante de la rentabilidad absoluta y relativa de todas las clases de activos. Y si las presiones inflacionistas de EE.UU. comienzan a ceder en el segundo semestre, como prevemos, es probable que se reduzca la probabilidad de que se avecinen nuevas sorpresas de la Fed», añade el experto de UBS AM.

Nuevo estímulo fiscal en EEUU

Es probable que Estados Unidos apruebe en 2021 un estímulo fiscal adicional que incluya tanto infraestructuras físicas como sociales, pero también subidas de impuestos. Esta es la principal consecuencia para los mercados financieros: los riesgos de la política fiscal en los Estados Unidos tienen ahora dos caras.

Existe un acuerdo bipartidista provisional en el Senado para aumentar el gasto en infraestructuras físicas en 579.000 millones$ sin nuevos impuestos. El objetivo de los demócratas es asegurarse de que las prioridades políticas, como las infraestructuras sociales y verdes, se aborden de forma más completa antes de las elecciones de mitad de mandato de 2022.

«Una lección de las anteriores rondas de estímulo aprobadas en 2021 es que no hay que subestimar el tamaño final del gasto total y las medidas de aumento de ingresos en un segundo proyecto de ley que sólo tiene apoyo demócrata. Los senadores más centristas del Partido Demócrata, en contraposición a los Republicanos, establecerán las limitaciones en el tamaño de este gasto, así como los aumentos de impuestos. Sin embargo, algunas de las posibles partidas son más controvertidas que el gasto en infraestructuras físicas. Esto puede dar lugar al gasto acumulado en los dos proyectos de ley en lugar de en un escenario alternativo en el que sólo se apruebe un proyecto de ley de infraestructuras con el único apoyo demócrata. Si el acuerdo bipartidista fracasa, cabe esperar que los demócratas pasen rápidamente a hacer un gran paquete a través de la reconciliación», avisa Álvaro Cabeza.

«Es probable que los intentos de aumentar los impuestos se enfrenten a una oposición mucho más dura que cualquiera de los gastos. Si al final hay dos proyectos de ley, esperamos que el segundo incluya aproximadamente 2 billones$ en gastos adicionales, compensados en parte por hasta 1,5 billones en impuestos de sociedades, ingresos personales y ganancias de capital. Este gasto se repartirá a lo largo de muchos años, por lo que lo más oportuno para los mercados son los cambios fiscales. En nuestra opinión, los inversores no han mostrado mucha preocupación por la perspectiva de una subida de impuestos, y esto debería cambiar», opina.

«Es posible que el tipo del impuesto de sociedades aumente al menos hasta el 25%, pero se mantendrá muy por debajo de los niveles que predominaban antes de los recortes fiscales de Trump en 2017. El punto clave es que el efecto neto de este paquete será una reducción en el potencial de beneficios después de impuestos de las empresas estadounidenses. Esto respalda nuestra preferencia por la renta variable de mercados desarrollados ex-USA», argumenta.

«Por otro lado, es probable que los demócratas incluyan algunas medidas de aumento de los impuestos que tengan un impacto negativo en las empresas multinacionales y en las empresas tecnológicas de gran capitalización. En igualdad de condiciones, esto debería suponer un viento en contra para los valores growth estadounidenses», concluye el Country Head de UBS Asset Management en Iberia.

Portocolom espera pistas sobre la inflación

«En la reunión de la Reserva Federal y, salvo sorpresa, se espera que se mantenga la política monetaria acomodaticia actual al igual que su homólogo europeo (el BCE) el jueves de la semana pasada que mantuvo sin cambios el programa de compra de deuda», comentan en Portocolom AV.

«Aunque no se esperan modificaciones habrá que estar atentos por si dan algunas pistas sobre la reducción de compras de activos en un entorno con la inflación interanual estadounidense en 5,4%, máximos desde agosto de 2008. Esas posibles pistas pueden influir principalmente en movimientos en la renta fija, que está viviendo un año 2021 con elevada volatilidad. El bono a 10 años estadounidense comenzó el año ofreciendo una rentabilidad de 0,91% pasando en el mes de marzo a su máximo anual: 1,74%. Hace unos días la rentabilidad del bono llegó a ofrecer 1,18% para situarse actualmente en niveles en torno al 1,28%», añaden en la firma.

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