
El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, frente al edificio de La Vela en Madrid.
El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, reconoce que se envió el 29 de julio al Banco Central Europeo (BCE) toda la documentación necesaria y solicitó autorización para iniciar la recompra de acciones del 10% del capital. Estima que el supervisor puede tardar unos tres meses en dar respuesta a la solicitud, por lo que espera que comience a realizarse en el tramo final de 2021.
La recompra, de 3.500 millones€, es la más amplia realizada hasta la fecha, por lo que anticipa que será «un proceso largo». «Calculamos que el marco temporal es de entre seis y doce meses para completar el proceso», precisa Genç.
Además, la intención de la entidad es reanudar este año su política de dividendos en efectivo del 35-40% del beneficio.
Sobre la participación en un proceso de fusión o la realización de una compra con el exceso de capital que todavía mantendrá tras la recompra de acciones, el consejero delegado del BBVA reitera que cualquier decisión en este sentido dependerá de la creación de valor.
«Si vemos alguna oportunidad y tenemos los medios para aprovecharla, la aprovecharemos, pero no contamos los pollos antes de nacer. El hecho de tener ese capital no significa que nos vayamos a precipitarnos a comprar algo: si vemos que hay algún beneficio potencial, tendríamos que estudiarlo, pero el tener capital disponible no necesariamente nos genera esa urgencia de gastarlo. Tenemos que encontrar, para ello, un proyecto sensato», argumenta.
El BBVA no mantendrá el exceso de capital guardado para posibles adquisiciones en el futuro, sino que lo asignará y, si luego surge un proyecto interesante, ya conseguirá el capital necesario, como es habitual.
De no surgir ninguna opción que genere más valor que una recompra de acciones, BBVA podría seguir haciendo recompras. «Habrá que asegurarse de que consideramos todas las alternativas y elegimos la que aporta más valor a los accionistas», recalca.
El 18 de noviembre, el BBVA celebrará el ‘Investor Day’, que el año pasado fue cancelado por la pandemia, y será el momento en el que concrete los detalles de su estrategia y objetivos.
En cuanto al plan de reestructuración en España, que afectará a 2.935 empleados y supondrá el cierre de 480 oficinas, el BBVA estima que generará un ahorro de costes de 250 millones€ brutos al año a partir de 2022.
«Tengo que decir que estamos muy satisfechos con cómo se ha alcanzado un acuerdo de reestructuración con la mayoría de la representación sindical, con las bajas voluntarias como prioridad en el proceso», asegura el consejero delegado, que deja muy claro que no impide al grupo llevar a cabo nuevas reestructuraciones, aunque por el momento no entra dentro de sus planes.
«Este ERE hay que completarlo, el proceso está todavía en marcha y en años posteriores podremos llevar a cabo otros programas de reestructuración, aunque no lo tenemos previsto. Si me preguntan si estamos limitados por el acuerdo actual, no estamos limitados: podemos hacer otros», subraya.
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