Cerca de 4,8 millones de personas en España no pueden permitirse una semana de vacaciones. En toda la Unión Europea, solo Italia supera en términos brutos el número de personas afectadas por el riesgo de pobreza. Sin embargo, mientras Italia ha logrado reducir en la última década la distancia entre los mejores y los peores salarios; en España, por el contrario, esa brecha no ha dejado de crecer, según los datos de la agencia estadística europea Eurostat, que maneja la confederación europea de sindicatos (CES).
Una semana de vacaciones es un imposible para cerca de 4,8 millones de personas en nuestro país. A pesar de que una parte de ellos trabaja, los bajos salarios impiden a estas personas costearse siete días de descanso fuera del hogar, aseveran desde la organización sindical, que lleva a cabo una campaña para mejorar los salarios más bajos en Europa.
En total, en la Unión Europea cerca de 35 millones de personas se hallan en estas situación, que afecta especialmente a quienes cobran “salarios de miseria”, así como a otras personas de baja renta, como desempleados o pensionistas.
Así, el 28% de los ciudadanos europeos carece de medios para pagarse una semana de vacaciones. Un contingente que supone casi el 60% de las personas por debajo del umbral de riesgo de pobreza; esto es aquellos con unos ingresos por debajo del 60% del ingreso medio del país.
En Grecia, casi el 90% de las personas en riesgo de pobreza no pueden pagarse una vacaciones. Le siguen Rumanía, Croacia, Chipre y Eslovaquia, todos ellos por encima del 75%.
Italia, con más de siete millones de ciudadanos en esa situación, el 71% en términos relativos, sigue después en la lista.
En cuanto a España, casi un 63% de las personas en riesgo de pobreza deben prescindir de vacaciones, unos 4,8 millones de personas.
Alemania, con 4,3 millones de personas, y Francia, con 3,6 millones, también figuran en la parte alta de la lista; aunque, en términos relativos, tales cifras suponen poco más del 40% del total de ciudadanos en riesgo de pobreza, en el caso de Alemania; y un 57% en el caso de Francia.
Campaña por elevar el salario mínimo
Con estas cifras, la confederación europea de sindicatos trata de influir en los eurodiputados que pronto deberán pronunciarse en relación a un un proyecto de Directiva europea. La futura legislación, que cada país adapta luego a su propio cuerpo legal, trata de fijar un salario mínimo justo, y promover la negociación entre empresarios y sindicatos, en la creencia de que estas dos medidas contribuirán a reducir la desigualdad en el gigante europeo.
En este sentido, la CES subraya que la desigualdad ha aumentado en 16 de los 22 Estados miembros de la Unión Europea, entre ellos España, en la última década.
En España, según los datos de Eurostat, la brecha entre quienes se encuentran a ambos lados del umbral de riesgo de pobreza se incrementó en 1,7 puntos entre 2010 y 2020; desde un 35,3% hasta el 37% actual; entendido este umbral aquel que separa a quienes cobran por encima o por debajo del 60% del ingreso medio del país.
Mientras España vio crecer la desigualdad así entendida, en el conjunto de la Unión Europea disminuyó la brecha en ese período en 1,1 puntos; desde el 38,8 de 2010, hasta el 37,7% de 2020.
Alemania, Estonia y Luxemburgo son los países que más lograron reducir la brecha de desigualdad en ese lapso; seguidos por otros países donde figuran Finlandia, Eslovenia, Austria, Irlanda, Grecia, Bélgica y Bulgaria.
En cambio, la desigualdad se incrementó en otros países, como Rumania, Eslovaquia, Croacia, Lituania, Hungría, Dinamarca, Chipre, Portugal, Países Bajos, además de la citada España.
Polémica sobre el salario mínimo
La confederación sostiene que un aumento del salario mínimo no daña al empleo, como sostienen algunos economistas; sino que, en el caso de la Unión Europea, donde la economía está sostenida por la demanda interna, refuerza el gasto y por lo tanto la demanda.
Además, los sindicalistas europeos subrayan que el número de trabajadores cubiertos por algún convenio colectivo está a la baja en 22 de los 27 países miembros de la UE.
La desigualdad, concluyen, crece en Europa desde la década de 1980. En la UE, la proporción de trabajadores pobres creció desde el 8% en 2007, al 9% en 2018.
Doce miembros de la UE, entre ellos España, Alemania e Italia, han visto aumentar su porcentaje de trabadores pobres entre 2010 y 2018.
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